La lluvia acaricia a la Morenica

La imagen de la Patrona, cubierta con un plástico a su llegada al santuario para evitar que la lluvia pudiera causarle daños / Vicente Vicéns / AGM

Una multitud arropó a la Fuensanta en su recorrido festivo hasta el santuario

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

La Virgen de la Fuensanta fue la protagonista del último día de la Feria de Murcia. Decenas de miles de devotos participaron en la tradicional romería, que completó la distancia que existe entre la Catedral y el santuario de Algezares. Una multitud de romeros arropó a la Patrona durante todo el recorrido. La imagen estuvo en la calle durante seis horas y media. Aunque estaba previsto que llegara a su 'casa' a las 14.30, adelantó ocho minutos la entrada. La aparición de la lluvia en el último tramo aceleró el cortejo. Un poco antes de que la Morenica alcanzara la calle Subida de la Fuensanta, el cabo de andas, Joaquín Vidal, ordenó que la imagen se cubriera con un plástico para evitar que el agua dañara la figura.

Tapada avanzó hasta que faltaron pocos metros para entrar en el santuario. Entre la algarabía general, fue descubierta. El momento provocó una gran ovación de los que se congregaron en la zona. Los estantes giraron el trono para que la Virgen se despidiera de los murcianos, con los que no se volverá a encontrar en la ciudad hasta marzo. Una vez dentro del santuario, se ofició una eucaristía en señal de agradecimiento porque la romería transcurriera sin problemas.

Al término de la misa, la imagen quedó expuesta. Hasta última hora de la tarde recibió la visita de cientos de ciudadanos. El día también tuvo su nota solidaria. En los alrededores del santuario de Algezares se dispusieron mesas para recibir donaciones en favor de las Hermanas Benedictinas, que son las que se encargan del mantenimiento de la Virgen durante el resto del año.

Misa huertana

La jornada arrancó con la misa huertana que ofició en la Catedral el obispo de la Diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes. En el exterior, miles de personas se arremolinaron en la plaza Belluga a la espera de que asomara por la puerta del Perdón la Patrona. La escena se produjo poco antes de las 8 horas. En ese momento, arrancó de forma oficial la romería. Las promesas y las peticiones fueron una constante a lo largo del recorrido.

La aparición de la lluvia en el último tramo obligó a los romeros a acelerar la recogida

«Le prometí que si mi mujer se curaba, haría la romería completa descalzo. ¡Y el mes pasado le dieron el alta!», explicó a 'La Verdad' Daniel Martínez, un vecino de Murcia. Cada devoto tenía una historia. Cada cual, una tribulación que compartió con la Fuensanta.

Conrado Alarcón, residente en Albacete pero de raíces murcianas, detalló que «estoy aquí porque mi hijo padece una enfermedad desde hace meses. Vengo a pedirle, a rezarle y a rogarle que me ayude para que se cure». Otro ejemplo de fe lo protagonizó Pedro Pérez, un joven de 27 años que le prometió a la Virgen que, si ayuda a su hermana con un problema de salud, haría la romería rezando el rosario. «Se curó y por eso estoy aquí. Le estoy muy agradecido. Yo y toda mi familia». La figura de la Fuensanta portó ayer un traje que le regaló María Artiñano, su actual camarera. También lució un manto de color gris con tonos azules y bordados florales con el que la obsequió Pilar de la Cierva, excamarera y madre de la actual. Un fajín de generala de los ejércitos de color rojo y una cinta con la bandera de España, que fue comprada en Zaragoza por una tuna, también formaron parte de su atuendo.

Lazos azules y blancos

De igual manera, exhibió unos lazos azules y blancos que despertaron mucho interés entre los lorquinos que asistieron a la romería por ser estos los colores típicos de la Semana Santa de la Ciudad del Sol. Asimismo, la imagen llevó un pectoral que le regaló su peluquero, José Fernando Espinosa.

Las promesas y los cánticos de las cuadrillas acompañaron a la imagen durante todo el recorrido

La camarera y su grupo de colaboradoras dedicó hora y media a vestir a la Morenica. En cuanto a la peluca, la figura llevó una más corta de lo habitual formada por pequeños tirabuzones que partían de la nuca. Todos los mechones fueron donados. Algunos pertenecían a una madre que los cedió para pedir que la Virgen intercediera en un problema de salud que tiene su hijo. La primera vez que la Virgen de la Fuensanta bajó a Murcia fue el 16 de enero de 1694. Por lo tanto, la que tuvo lugar ayer fue la romería número 325. Desde el comienzo dejó estampas vistosas. Una de ellas se pudo contemplar cuando el trono alcanzó el Puente de los Peligros y pasó bajo el arco floral que dispuso allí el Ayuntamiento. Mientras la Hermandad de las Benditas Ánimas de Patiño entonó sus cánticos, se produjo el encuentro de la Fuensanta con la Virgen de los Peligros, que volvió a ocupar su camarín el pasado 5 de septiembre para recibir a la Patrona, cuando bajó para el inicio de la Feria. El barrio del Carmen también recibió al cortejo con los brazos abiertos . La Archicofradía de la Sangre realizó una petalada desde el balcón de la iglesia. 1.500 pétalos de rosas colmaron a la Patrona.

En la calle Torre de Romo se produjo otra petalada. La escena se repitió a la entrada de la avenida del Progreso. Poco después, la Morenica se encontró con la Virgen de la Esperanza, que salió desde su parroquia del barrio del Progreso para recibirla. En el Infante, la afluencia de gente fue muy alta.

Nueva ruta

Asimismo, una multitud se divisaba desde lo lejos cuando enfiló el puente de Ronda Sur, uno de los nuevos sitios por los que pasó la romería con motivo del cambio de itinerario. La ruta alternativa se diseñó al no poder pasar el cortejo por el paso a nivel de Santiago el Mayor por las obras para la llegada del AVE.

Al mediodía, la Virgen ya vio su santuario en lontananza. La romería alcanzó la pedanía de Algezares cuando llevaba cuatro horas. En la Casa Barceló recibió una petalada. Al igual sucedió en la plaza José Canalejas. En este caso, mientras sonaron los acordes del himno de España entre los aplausos de los devotos que se congregaron en el lugar.

Fueron varias las autoridades que acompañaron a la Virgen. Entre ellas, estuvieron los presidentes de la Región y de la Asamblea, Fernando López Miras y Alberto Castillo, respectivamente, y el alcalde Ballesta.