Así te dispara 'El Tirachinas', la atracción más 'salvaje' de la feria

'El Tirachinas' de la Feria de Murcia. / LV

Un periodista de 'La Verdad' captura en primera persona el vertiginoso viaje de este reto solo apto para valientes

SERGIO NAVARROMurcia

El suelo se aleja de tus pies, las siluetas se empequeñecen a una velocidad de vértigo y sientes que casi puedes tocar el cielo de Murcia. El mundo a tu alrededor no para de girar de forma descontrolada y lo que antes estaba del derecho ahora está del revés. Todavía no has tenido tiempo de recomponer tu sentido de la orientación cuando la Ley de Gravitación Universal de Newton se vuelve más presente que nunca y te diriges de cabeza hacia el asfalto de La Fica, el recinto que alberga este cóctel de sensaciones extremas que recibe el nombre de 'El Tirachinas'.

Como cada año, los murcianos endulzan el amargo final de las vacaciones con la oferta de ocio que ofrece la Feria de Murcia y todo lo que la rodea: el amplio abanico de conciertos, la gastronomía de los Huertos o el ambiente festivo que se respira en La Fica, que con sus puestos de comida, casetas de tiro, tómbolas y atracciones hace las delicias de mayores y pequeños.

Sumergida en este mar de luces y colores que fascina a los murcianos más jóvenes desde hace décadas, hay una atracción que, aunque no posee la envergadura y el atractivo del 'Ala Delta' o el nuevo 'Látigo', sí cuenta cuenta con el respeto de todos los murcianos que se detienen al pasar a su lado y observan a los valientes que se atreven a montar en 'El Tirachinas'.

Un caché que se hace notar cuando uno se asoma a la taquilla y comprueba que debe abonar 12 euros para ser lanzado por los aires, mientras que el precio medio de las atracciones es de 4 euros. Tras superar este palo para el bolsillo y subir los tres escalones que desembocan en el armazón de hierro que debe protegerte de caer al vacío, solo necesitas tomar asiento, dejar que los trabajadores de la atracción aseguren los dos cinturones de seguridad que cruzan tu pecho y rezar porque hayan hecho bien su trabajo.

Así, con tu vida en las manos de dos enormes brazos de metal, una intrincada maraña de cables y una jaula circular, el ruido de la maquinaria poniéndose a punto solo se ve interrumpido por un inesperado despegue que revuelve las tripas y te agarra al áspero acolchado del asiento durante los eternos tres segundos que necesita 'El Tirachinas' para elevarte por encima de la noria que simpre se deja ver por estas fechas en La Fica. Superado el lanzamiento inicial, el resto de la experiencia se resume en un constante sube y baja, acompañado de una larga sucesión de gritos y altos niveles de adrenalina.

Y es que la actuación de 'El Tirachinas' apenas dura dos minutos. Lo suficiente para disfrutar de unas vistas espectaculares cuando el vertiginoso vaivén de la atracción cesa y comienza a mecerte suavemente. Ya solo queda volver a tocar tierra, deshacerse de todas las medidas de seguridad que han impedido un vuelo inesperado, respirar aliviado y caminar orgulloso entre toda esa gente que, con los pies bien asentados en el suelo, examina temerosa este particular tirachinas.

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