Muñiz, el vikingo de Santa Ana

Álvaro Muñiz da un pase, en un partido reciente con el Inter Turku. / tero wester
Álvaro Muñiz da un pase, en un partido reciente con el Inter Turku. / tero wester

El cartagenero triunfa en Finlandia, donde ha sido primero en la Liga con el Inter Turku y pelea por un título que le llevaría a la previa de la Champions

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Cuando el pasado 24 de enero, el cartagenero Álvaro Muñiz, de 31 años, bajó del avión y encendió el móvil en el aeropuerto de la ciudad finlandesa de Turku, el termómetro marcaba 18 grados bajo cero. Tres meses después, en su primer partido de Liga fuera de casa, jugó 90 minutos bajo una nevada increíble. «Estaba helado, pero molaba», confiesa. «Ya en Burgos había jugado en un campo nevado y te digo que en Madrid he pasado más frío que aquí», alega este finísimo centrocampista que nació en Gijón y cuya familia se mudó a Cartagena cuando él tenía 3 años.

«Primero vivimos en Los Barreros y luego en Santa Ana pueblo. Estudié en Salesianos y me formé en el Dolorense y el Ciudad Jardín. Mi vida, mi familia y mis amigos están en Cartagena». Su padre, José Manuel, ha sido entrenador de muchos equipos de base y ahora comenta los partidos del Cartagena en 'Onda Regional' y su hermano Pablo es un conocido periodista que conduce la programación regional de 'Radio Marca'. El pequeño de los Muñiz, mientras, triunfa en tierra de vikingos, donde el fútbol -que nunca fue el deporte rey- crece a pasos agigantados. Acaba de terminar la Liga regular en primera posición con el Inter Turku y es el gran favorito al título, junto al Kuopion Palloseura, en un 'playoff' que su equipo arrancó el pasado fin de semana con victoria (2-0) ante el Mariehamn.

«El 'playoff' lo jugamos los seis primeros y son cinco partidos [acaba el 19 de octubre]. Se suman los puntos de la Liga regular y vamos primeros, con dos puntos más que el segundo. Para el club esto es increíble. Solo ha ganado una vez la Liga [en 2008] y en los últimos años siempre ha estado luchando para no descender. El campeón juega la previa de la Champions y este verano ya jugamos la de la Europa League, porque fueron campeones de Copa el año pasado. Nos tocó el Brondby danés. Allí perdimos 4-1 y en casa ganamos 2-0. Estuvimos a punto de remontar. Fue una experiencia muy bonita», cuenta Álvaro.

«Yo estaba muerto en el Mar Menor, jugando en Tercera sin cobrar. No me quería nadie», recuerda

En lo deportivo, el balance de estos nueve meses es «sobresaliente». Su equipo, el Inter Turku, tiene un estadio con capacidad para 10.000 espectadores. Acuden unos 4.000 a los partidos. Y cuenta con una ciudad deportiva con doce campos, diez de ellos de césped natural. «Las instalaciones son increíbles. En España hay clubes de Primera que no tienen esto. Y me ha sorprendido el nivel de profesionalidad del club, a todos los niveles», reconoce.

Al principio, eso sí, le costó. «En el vestuario todo el mundo habla inglés y yo llegué aquí sin tener ni idea. Me gusta hablar en el campo y el míster [el vigués José Riveiro] me dio galones desde el primer momento. Soy un medio organizador que se pasa los 90 minutos comunicándose con los compañeros. Y era frustrante al principio. Ni me entendía ni entendía a nadie. El club me puso por las tardes una profesora de inglés y ahora me manejo bastante bien. Para el futuro, además, es algo que me vendrá de cine. Acabé el grado de auxiliar de farmacia y el inglés siempre abre puertas en el mercado laboral», se anima Álvaro.

Llega el invierno

Porque el fútbol es lo importante. «No he venido de turismo. Quiero ganar la Liga y jugar la previa de la Champions. Eso son palabras mayores y aquí lo tengo al alcance», subraya. Pero la experiencia vital también atrae a un chico con más inquietudes que las puramente balompédicas. «Finlandia es otro mundo. Hoy [por ayer] ya estamos a un grado. El invierno es duro y ahora vienen noviembre y diciembre, los dos meses peores. Hace mucho frío, apenas hay tres o cuatro horas de luz y no ves nieve. Llega [la nieve] en enero y, aunque hace muchísimo frío, lo compensa todo el hecho de ver paisajes preciosos».

Turku es la sexta ciudad más habitada de Finlandia [tiene 188.000 habitantes], pero en invierno hay poco que hacer. A las tres de la tarde ya es noche cerrada. Sin embargo, en verano la ciudad se transforma. «Es como si fueran dos ciudades totalmente diferentes. En verano la gente hace la vida en la calle y además Turku es un sitio de veraneo. Está lleno de lagos y los finlandeses vienen aquí de vacaciones. Estamos en el sur del país», sitúa Álvaro.

Gana más que en España, pero también paga más impuestos. 1.200 euros al mes van para la Hacienda finlandesa. «Tengo una vecina de 18 años que vive sola. Le pagan 700 euros al mes por estudiar en la Universidad y puede costearse el piso. Aquí los jóvenes se independizan muy pronto y el sistema te invita a ello. Pagan más impuestos los que más tienen. Y menos, los que cobran menos. Es un país carísimo. Una cerveza cuesta 7 euros. Y un café, 4. Lo de la cerveza es curioso. Si compras un paquete de seis te sale más cara que si solo te llevas una. También es cierto que en Finlandia tienen un problema grave con el alcoholismo y están tomando medidas para combatirlo», asegura el cartagenero.

En agosto llegó a su equipo Connor, un lateral que pasó por Hércules, La Roda y Jumilla. «Me ha dado la vida. Nació en Birmingham y habla castellano e inglés perfectamente», indica aliviado. Ahora, cada vez más asentado, Álvaro incluso se atreve a dar consejos a los más jóvenes. Acaba de cumplir 31 años. «Cuando veo a alguno cabizabajo o que no se entrena con ilusión, lo cojo y le cuento mi caso. Yo estaba muerto en el Mar Menor, jugando en Tercera sin cobrar. Fue [en 2012] tras descender con el Burgos. No me quería nadie. Me rescató Paco García, hicimos un año increíble y me fichó el Marino. En Luanco [ya en Segunda B] hice 8 goles y me volví a meter en la rueda. En el Lealtad tuve dos años muy buenos y luego viví lo del Formentera [eliminaron de la Copa del Rey al Athletic en San Mamés con un gol suyo en la última jugada]».

«He vivido cosas que parecía que no llegarían. Y este año puedo ganar un título. También hubo momentos malos. Fui al Ibiza, donde me presentaron un gran proyecto. Y no subimos en una tanda de penaltis alucinante. Teníamos que fallar tres seguidos y el Levante macar sus tres penaltis. Y pasó», remata Álvaro.

«Tengo ofertas de Suecia, pero quiero seguir aquí», dice

Un total de 231 partidos avalan la carrera de Álvaro Muñiz en la Segunda B española, su hábitat natural desde que salió del juvenil de División de Honor de La Unión para fichar por el Pájara Playas de Jandía. Moratalla, La Unión, Burgos, Marino, Mar Menor (3ª), La Hoya Lorca, Lealtad, Formentera, Ibiza (3ª) e Internacional de Madrid fueron sus equipos antes de emprender una aventura que le «apetecía mucho», dice. «Tenía 30 años cuando me llegó la oferta de Finlandia y era salir ahora al extranjero o no hacerlo nunca. Lo he jugado todo, me siento respetado y el míster me dijo el primer día que iba a montar un equipo que girara a mi alrededor. Tengo ofertas de Suecia, pero en el Inter Turku me han ofrecido renovar y quiero seguir aquí», explica Muñiz.