Fútbol | Segunda B

El Cartagena no arranca en el Cartagonova

Elady se lamenta durante el partido./J.M. Rodríguez / AGM
Elady se lamenta durante el partido. / J.M. Rodríguez / AGM

Los de Munúa caen en casa contra el Sevilla Atlético y repiten su mal inicio como locales de la pasada campaña

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

La historia se repite. Como el año pasado, el Cartagena no arranca en casa. Este domingo por la noche, con el Sevilla Atlético volviendo a pasarlo en grande en su estadio talismán, volaron los tres puntos en una noche fea, en la que el conjunto de Munúa dejó fría a su gente. Tras un inicio esperanzador, en el que los albinegros habían sumado cuatro puntos de seis con un equipo en cuadro, se suponía que en la tercera jornada, con Elady de vuelta y la plantilla cerrada, las cosas irían incluso a mejor. Pues no. Fueron a peor.

Fue una pésima señal que Fucile, falto de tensión y concentración, le regalara un balón al borde del área a un rival a los 20 segundos de juego. Centró Pejiño y Diego José, completamente solo dentro del área chica, la echó por encima del larguero. Se repuso del susto el equipo de Munúa y se adueñó de la pelota en unos minutos muy interesantes. Mandaban Verza y Cordero y hacía pupa entre líneas Quim Araujo, quien pudo adelantar a los suyos con un formidable zurdazo seco que se estrelló en el poste.

0 FC Cartagena

Marc Martínez; Fucile (Lucas De Vega, minuto 77), Andújar, Carlos David, Forniés; Cordero, Verza (Jovanovic, minuto 70); Manu Viana (Rodrigo Sanz, minuto 58), Quim Araujo, Elady; y Caballero.

1 Sevilla Atlético

Alfonso; Javi Pérez, Kibamba, Berrocal, Javi Vázquez; Juanpe; Mena, Carlos Álvarez (Genaro, minuto 85), Diego José (Jaime, minuto 73), Juanlu; y Pejiño (Diabaté, minuto 82).

GOL
0-1, Mena (minuto 38).
ÁRBITRO
Caparrós Hernández (valenciano). Amarillas a los locales Andújar y Forniés; y a los visitantes Mena, Pejiño, Diego José, Javi Pérez, Alfonso y Carlos Álvarez.
EL ESTADIO
Cartagonova. Unos 6.000 espectadores.

Después, una sensacional cabalgada del mediapunta barcelonés fue mal resuelta por Cordero cuando entraba al área. Había que chutar y el sevillano optó por un regate imposible. Y obviamente no le salió. Elady, precipitado y demasiado individualista en su regreso, hizo la jugada de la noche al arrancar desde el centro del campo y plantarse al borde del área. Fue cazado por Juanpe cuando iba a disparar y el libre directo lo mandó a las nubes Verza. Otra señal de que las cosas no eran del todo normales.

Así, pasada esa fase de furia albinegra, regresaron los problemas para el equipo de Munúa. Un error de Manu Viana, quien estuvo desaparecido en la banda derecha, permitió que Pejiño le ganara de nuevo la espalda a Fucile y regateara a Marc Martínez, quien salió de mala manera. El disparo del delantero visitante, a puerta vacía, se marchó fuera. El Cartagena ya no se levantó. Entró en barrena su centro del campo, superado por un filial sevillista que se lo fue creyendo.

El tercer aviso fue el definitivo. Sacó la pelota jugada desde atrás el cuadro visitante con una limpieza digna de superior categoría y su lateral izquierdo, Javi Vázquez, tuvo metros y valentía para arrancar y hacer 40 metros en solitario. Solo miraron Verza, Cordero y Fucile y la jugada terminó con un gran centro de Juanlu y un inesperado cabezazo del pequeño Mena, quien superó a los gigantes Andújar y Carlos David para sorpresa de todos. Él fue el primer sorprendido, de hecho. Era el 0-1. A remar.

El Cartagena cambió de cara tras el paso por los vestuarios y encerró a su rival en el primer tramo del segundo tiempo. Elady lo intentaba una y otra vez, pero siempre a su bola. No conectó nunca con Forniés y eso es algo que hay que arreglar. Lo tienen todo para ser una pareja letal, pero deberán entenderse y combinar. Juntos les irá bien. Por separado lo tendrán crudo.

El jienense tuvo la mejor oportunidad para empatar en un cabezazo a un palmo de la línea de gol que se le fue por encima del larguero. La había puesto Verza en una falta lateral que pareció un córner. Mientras el imberbe Carlos Álvarez, un niño de 16 años que pasó del cadete del Sevilla al filial de Segunda B, hacía lo que quería en la medular, Munúa hacía debutar a los recién llegados Rodrigo Sanz y Jovanovic, más voluntariosos que atinados.

Quitó a Verza y a Manu Viana, quien de ninguna manera puede jugar en la derecha. No tiene juego de espaldas, ni disfruta yendo de fuera hacia dentro ni destaca por su capacidad asociativa. El valenciano es un extremo zurdo a la vieja usanza. Y sacarlo de su banda es perderlo. Jugar con uno menos, vamos. Y eso es dar demasiada ventaja a un equipo como el Sevilla Atlético, plagado de juventud y de talento.

En la última acometida del Efesé, con más delanteros que defensas en el campo, Quim Araujo y Caballero buscaron cazar algún rechace en la frontal. No lo consiguieron. El plan fue siempre el mismo. O se la jugaba Elady o Rodrigo sacaba un centro al punto de penalti. Los chicos del Sevilla Atlético, que no buscaron ni un solo contragolpe con un mínimo de determinación, se dedicaron a defender su mínima renta. Y lo hicieron de maravilla.