Fútbol | Segunda B

El Cartagena mete otra marcha

Elady y Verza celebran el gol del mediocentro./J.M. Rodríguez / AGM
Elady y Verza celebran el gol del mediocentro. / J.M. Rodríguez / AGM

Los de Munúa elevan su nivel y ya son colíderes tras tumbar a un buen Algeciras

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Estábamos a finales de 2010 y en una de las entrevistas más curiosas que ha dado nunca un futbolista de Segunda B, Manuel Carrión, lateral izquierdo alicantino que fuera capitán del Alcoyano a principios de esta década, se quejaba en el diario 'Marca' de que el Barça de Guardiola había hecho «mucho daño al fútbol», ya que los aficionados iban a los campos de Segunda B con el deseo de ver jugar a su equipo como lo hacía el del técnico de Santpedor. Y eso obviamente era (y es) imposible. Calificaba Carrión la Segunda B como una categoría de «pura supervivencia», en la que solían triunfar los conjuntos prácticos y conservadores. Y pedía comprensión a los seguidores de su equipo, «sobre todo cuando toca jugar en campos de césped artificial, que son cada vez más habituales».

Le llovieron palos por todos lados al bueno de Carrión, quien simplemente se limitó a decir públicamente lo que se decía en la mayoría de los vestuarios del fútbol español. Lo que quizás entonces él no sabía es que, pasados los años, esa semilla que plantó Guardiola en el Barça de los seis títulos en una temporada se extendería por todo el país y que, por extraño que a él le pareciera entonces, germinaría incluso en Segunda B.

Así, por ejemplo, esta tarde en el Cartagonova nos encontramos con la atrevida y fresca propuesta del Algeciras de Emilio Fajardo, que no se arrugó en un escenario de los grandes y quiso salir jugando desde atrás y llevarse la victoria a través de un juego asociativo y de constantes combinaciones entre sus futbolistas.

Es cierto que muchos equipos de Segunda B se atreven ya a jugar sin complejos, pero no es habitual verlo a orillas de Benipila. Lo hizo esta tarde y lo hará siempre el Algeciras. No le dará para mucho más que para salvarse. Otros lograrán la permanencia a base de cerrojazos y antifútbol. Siempre es más prosaico y estimulante lo primero, desde luego.

2 FC Cartagena

Marc Martínez, Markel Etxeberria (Fucile, minuto 59), Andújar, Carlos David, Forniés; Verza, Carrasquilla; William De Camargo (Rodrigo, minuto 84), Elady; y Jovanovic (Caballero, minuto 59).

0 Algeciras CF

Lopito; Choco, Borja, De Castro, Braganza; Iván Turrillo; Domínguez (Tote, minuto 65), Barba (Cerpa, minuto 49), Mario Martos (Jardel, minuto 74), Antoñito; y A. López.

GOLES
1-0, Caballero (minuto 68). 2-0, Verza (minuto 78).
Árbitro
Yuste Querol (valenciano). Amarillas a los locales Andújar, Carlos David y William De Camargo; y a los visitantes Domínguez, Borja y Barba
El estadio
Cartagonova. Unos 6.000 espectadores.

Sometió el cuadro gaditano en muchas fases del primer tiempo a un Cartagena que, no obstante, ni se atormentó ni se desesperó. Leyeron bien el partido los de Munúa, quienes supieron esperar los momentos bajos de su rival para hacer daño. Mucho daño. Y le administraron en el instante justo el castigo más típico de la categoría, el que se suministra a balón parado. Caballero, en un saque de esquina magistral de Verza, y el propio Verza, con un libre directo maravilloso desde la frontal, tumbaron a los de Emilio Fajardo en un segundo tiempo en el que los de casa elevaron su nivel y mostraron sus credenciales para volver a estar todo el año en la cima de la clasificación.

Ya pudo desnivelar la balanza en el primer periodo el brasileño William De Camargo, la gran sorpresa en el 'once' de Munúa. Estuvo notable el joven atacante cedido por el Leganés. Soltó un derechazo terminal desde muy lejos que se estrelló en el larguero. Los visitantes tocaban bien pero todos sus intentos se desvanecían al llegar al área del Cartagena. De hecho, Marc Martínez no tuvo que hacer ninguna parada en toda la tarde. Suma ya cuatro jornadas dejando su portería a cero.

Jovanovic tuvo el gol antes del descanso tras una gran recuperación y un excelente servicio de Carrasquilla desde la derecha. Pero su remate en el segundo palo, con todo a favor, no fue el más ortodoxo y el balón se fue cerca del palo. Elady, todavía algo ansioso, la mandó a las nubes después de una internada de Forniés. El Algeciras, en esos diez últimos minutos del primer tiempo en los que el Cartagena tiró con todo, se asustó, dejó de salir jugando desde atrás y empezó a temblar.

Temblaría más tras el asueto, ya que William De Camargo protagonizó una jugada de campanillas al borde del área y volvió a estar cerca del gol. En esta ocasión, lo evitó Lopito con una buena parada. Elady, por la izquierda, empezó a encontrar a Quim Araujo. Y entre los dos empezaron a castigar a la zaga del Algeciras, cada vez más hundido en su terreno y sin poder asomarse a la portería de Marc Martínez.

Veíamos los mejores minutos del Efesé en la temporada y el 1-0 se veía venir. No llegó en una cabalgada de William De Camargo ni en un slalom de Elady. Vino, como suele ser habitual, en un saque de esquina. Verza la puso de escándalo y Caballero, entre una nube de jugadores que se arremolinaban en el área pequeña, saltó más que nadie y peinó la bola para que Lopito solo pudiera ver cómo entraba.

Tras el gol del argentino, ya solo hubo un equipo en un Cartagonova finalmente entregado a los suyos. Elady estaba cada vez más 'disfrutón' y empezó a volver loco a su marcador, Choco. En una de las conducciones del jienense, un zaguero albirrojo lo cazó al borde del área. Y Verza, cada vez más entonado, puso la pelota en la escuadra. Tocó la madera y se fue para dentro. Lopito, de nuevo, solo pudo mirar. El sueño de cualquier lanzador en un libre directo desde el borde del área.

Ya no pasó nada más en un partido que pone a los de Munúa colíderes, empatados a 16 puntos con un San Fernando que pinchó en su campo con el filial del Sevilla (1-2). Más allá de la clasificación, están las sensaciones. Y cada vez son más positivas. La semana que viene toca visitar el difícil campo del Marbella. Y allí buscarán los de Munúa el más difícil todavía: ganar su cuarto partido consecutivo a domicilio.