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Los grandes cambios del fútbol femenino a lo largo de los años

En tres décadas, el fútbol femenino en España ha pasado de inadvertido a llenar estadios y salir en las portadas, mejorando las condiciones de las deportistas considerablemente

Miguel Olmeda

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El pasado 30 de enero, el nuevo San Mamés abrió sus puertas al fútbol femenino. No fue la primera vez, pero sí que será siempre única e histórica: 48.121 amantes del balón abarrotaron la ‘Catedral’ para empujar al Athletic Club en la eliminatoria de cuartos de final de la Copa de la Reina ante el Atlético de Madrid Femenino. Una cifra récord en un partido de féminas en España que refleja el crecimiento imparable de este deporte en nuestro país. Un ascenso meteórico al que viene contribuyendo LaLiga desde hace ya tres años y medio, posibilitando, entre otras cosas, que los equipos de la Liga Iberdrola disputen partidos en los estadios de LaLiga Santander.

La realidad del fútbol femenino en la España actual contrasta con el panorama de hace apenas dos décadas, cuando un tercer puesto en la Eurocopa de 1997 apenas contaba con una esquina en los periódicos; nada comparado a las portadas y los titulares que acompañan cada éxito de la selección, también de sus categorías inferiores o de los  grandes hitos en la competición doméstica.

Arantza del Puerto era la capitana en aquel combinado amateur que sorprendió a Europa, y durante años fue la jugadora con más partidos internacionales en España, pero nunca se ganó la vida con la pelota. “Al menos a mí no me costaba dinero”, recuerda, “pero había compañeras que se tenían que pagar parte del desplazamiento”. También tenía la suerte de que su trabajo de informática le dejaba libres los fines de semana: “Las que lo hacían en tiendas u hostelería se tenían que buscar cambios de turno para poder jugar”. Se sacrificaban por amor al fútbol, en unas condiciones impensables hoy en día. “Ya era un lujo que alguien dedicase su tiempo libre a entrenar a un equipo femenino, que no era remunerado ni nada”, rememora.

Arantza del Puerto era la capitana en aquella selección amateur que sorprendió a Europa en 1997. Durante años fue la jugadora con más partidos internacionales en España

Arantza fue una de las pioneras en el fútbol femenino, entonces sin una gran tradición en España, aunque en su casa el fútbol siempre fue un motivo de celebración. “Mi padre ha sido delegado del Añorga muchos años y jamás me puso ninguna pega, qué va, todo lo contrario, me apoyaba, iba a verme a todos los partidos…”, relata, haciendo repaso desde sus inicios en las playas donostiarras hasta la actualidad, ejerciendo de entrenadora del Cadete B del Martutene vasco.

El futuro de España está en sus manos

Mariasun Quiñones descuelga el teléfono desde el hotel en Portugal. Ha dejado por unos días los entrenamientos de la Real Sociedad en Zubieta para concentrarse con la selección y disputar la Algarve Cup, que ya ganó en 2017. Entonces tenía 20 años; ahora tiene 22 y es la gran esperanza de España para una portería que ahora comparte con Sandra Paños y Lola Gallardo, dos referentes de la Liga Iberdrola.

Mariasun Quiñones es la gran esperanza de España para una portería que ahora comparte con Sandra Paños y Lola Gallardo

A diferencia de su paisana Arantza del Puerto, Mariasun no era la única chica que jugaba en el colegio. De hecho, empezó a practicar de la mano de Nekane, su hermana gemela, y siempre lo han hecho en categoría femenina (y no mixta, como sucedía hasta hace pocos años en categorías inferiores). “Los niños van aceptando que cada vez más niñas jueguen y ya es una realidad”, apunta, asegurando no haber tenido nunca problemas por disfrutar (y destacar) del fútbol. “De vez en cuando escuchas algún comentario que no viene a cuento, pero son cosas que tienes que relativizar porque vienen del cabreo o de otras emociones más intensas. Diría que nadie me ha dicho nunca nada a malas”, subraya la portera.

La evolución que el fútbol femenino ha vivido en España durante 20 años se ha acelerado en los últimos cinco, coincidiendo con el debut de Mariasun en la máxima categoría con la Real Sociedad. “En este tiempo la competición ha cambiado mucho, sobre todo en la calidad del juego. Las jugadoras somos mucho más profesionales y eso se nota en el rendimiento”, comenta. Y para muestra, un botón: “Hace cinco años ibas a entrenar las dos horas que tocaban, volvías a tu casa y seguías haciendo tu vida. Ahora todo va enfocado a lo que vas a hacer en el entrenamiento. Al final estás pensando en el partido de mañana, en qué va a tocar después, si recuperación o compensatorio, es la mentalidad que va cambiando. Y las condiciones, que son mucho mejores”.

Los primeros grandes fichajes

Antes del desembarco del FC Barcelona, el Atlético de Madrid Femenino o el Athletic Club, el fútbol femenino en España era un deporte de barrio. Del Oroquieta y el Torrejón en Madrid y del Añorga y el Oiartzun en San Sebastián, equipos con pocos recursos que dependían casi exclusivamente de subvenciones y ayudas públicas. El Levante UD emergió a principios de siglo para convertirse en un club pionero: fichaba jugadoras de todo el país y les pagaba por jugar al fútbol, algo impensable hacía menos de una década.

Sonia Prim llegó a Valencia desde el Pozuelo y casi recién estrenada la mayoría de edad. Para ella, que había mamado fútbol desde la cuna, era un sueño poder dedicarse a esto. Para ella, que había llegado a pasarse un año sin poder jugar porque no había equipos femeninos en su barrio, era una tabla de salvación.

Y eso que a Sonia siempre le habían apoyado desde casa. “Mi padre es un forofo. Me llevaba a ver al Torrejón a Villaverde, al campo del Oroquieta”, recuerda con ilusión, “estaba encantado de que yo jugase”. Tampoco tuvo problemas en el colegio, más allá de los típicos “marimacho”, que siempre le han dado un poco igual. “Además, en la escuela, si eres de los buenos da un poco igual que seas chico o chica”, señala. Y ella era la mejor.

Del amateurismo a las portadas

La generación de Sonia ha liderado la transición del amateurismo noventero a la semilla profesional que ha venido para quedarse en España. También ha presenciado la normalización del deporte femenino. “Antes era algo anecdótico y ahora cada vez hay más equipos. Los clubes de fútbol crean sus escuelas femeninas y hay más demanda; también hay más referentes, no sólo en el fútbol: se está viendo que el deporte femenino ya está aceptado por la sociedad en las mismas condiciones que el masculino”, asegura la capitana del Levante UD.

La generación de Sonia ha liderado la transición del amateurismo noventero a la semilla profesional que ha venido para quedarse en España

Y de ello tiene buena parte de culpa LaLiga, coinciden las tres protagonistas de esta historia. “Recuerdo que al principio nos preguntaba qué le faltaba al fútbol femenino. Faltaba que nos hicieran caso, y ahora que LaLiga nos ha dado el impulso necesario, estamos respondiendo”, señala Sonia. “Notamos más presencia en la prensa y la televisión. Ha sido un paso muy grande en los últimos tres años y medio, desde la llegada de LaLiga, que está apostando muy fuerte por el fútbol femenino”, destaca Mariasun Quiñones. “Hace años era imposible que los estadios de LaLiga Santander abrieran para nosotras y ahora es una realidad y la gente responde. Todo eso hace que el fútbol femenino genere ilusión y ganas de ir a verlo”, sentencia.

“Que LaLiga ayude a que haya patrocinadores hace que puedan venir extranjeras de calidad, y eso da nivel a la competición. El apoyo de LaLiga también facilita que se pueda invertir y profesionalizar a las jugadoras”, apunta Arantza del Puerto, cuyo día a día era trabajar o estudiar y dejar para última hora de la tarde los entrenamientos. “Tener la opción de poder dedicarte solamente a esto es muy diferente”.

No es sólo fútbol

De la mano del fútbol, el papel de la mujer en la sociedad también ha adquirido protagonismo en las últimas décadas. “Hasta ahora la mujer siempre había estado un poco más apartada, sobre todo en los puestos importantes o en los que más esfuerzo requieren”, recuerda Mariasun. “Siempre bajo la excusa del ‘no vas a poder’… Bueno, déjame intentarlo y si no lo consigo te diré que no puedo, pero si lo consigo te diré que he podido a pesar de que tú me decías que no lo haría”, reclama la portera de la Real.

“Esto que estamos consiguiendo las futbolistas va a ayudar a otros deportes menos conocidos”

Sonia Prim

Sonia defiende no sólo la igualdad de oportunidades, sino la prevalencia de la capacidad ante el género: “Siempre digo que la paridad no consiste en repartir los puestos por igual a mujeres y hombres. Si hay ocho mujeres y dos hombres buenos, que haya ocho mujeres. Y si son ocho hombres buenos y dos mujeres, igual. Tienen que ser los mejores, no dependiendo de su condición sexual”.

“Creo que la mentalidad que estamos teniendo, yendo poco a poco, dando pasos, consiguiendo miniéxitos, es muy importante para esta montaña que estamos subiendo. No está siendo un camino llano, hay obstáculos, pero también la gente está cambiando la mentalidad y eso les está dando muchísimas oportunidades a las mujeres. Creo que el fútbol es un reflejo de lo que está ocurriendo en la sociedad”, finaliza Mariasun, y deja una última reflexión: “Esto que estamos consiguiendo las futbolistas va a ayudar a otros deportes menos conocidos. Es positivo que una minoría como el fútbol femenino esté logrando aquello que se plantea”.

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