Mario Gómez, candidato de Cs a la alcaldía de Murcia: «No venimos a por sillones, sino a cambiar la forma de gestionar»

El candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Murcia, Mario Gómez, ayer, en la Glorieta./ Guillermo Carrión / AGM
El candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Murcia, Mario Gómez, ayer, en la Glorieta. / Guillermo Carrión / AGM

«El PP no quiso regenerarse y prefirió mantener a aquellos que compran votos aprovechándose de su cargo», denuncia Mario Gómez, candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Murcia

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERES

Mario José Gómez Figal, 43 años, grado en Ingeniería, técnico en la especialidad de electricidad y máster en prevención de riesgos laborales, con experiencia en empresas de construcción y obra civil, vuelve a encabezar la candidatura de Ciudadanos a la alcaldía de Murcia. Esta entrevista se ha tenido que realizar a través de un cuestionario por las dificultades de agenda del dirigente de la formación naranja.

-Tras los anteriores comicios, su partido permitió a Ballesta gobernar sin entrar en el gobierno municipal. ¿Volvería a hacerlo o reclamaría su cuota de poder?

-No me gusta hablar de cuotas de poder, eso es lo que nos ha llevado a la degradación política. Yo hablaría de corresponsabilidad. Y las condiciones de 2015 fueron distintas, nos comprometimos con los ciudadanos a que dejaríamos gobernar a la lista más votada y cumplimos nuestra palabra. Además, la situación no será la misma porque en nuestra opinión José Ballesta no ha sido leal a los murcianos, les ha dado la espalda.

«Los problemas de los murcianos no se pueden esconder debajo de los escenarios ni de maceteros vistosos»

«Los servicios de contratación ya no trabajan como antes, reciben menos presión, amenazas o chantajes»

«Hay que hacer una reestructuración de todas las líneas optimizando recursos, no duplicando recorridos»

«Para reducir el tráfico hay que construir una auténtica red de aparcamientos disuasorios»

«Necesita un proyecto de futuro compatible con su conservación y recuperación»

«Hacer más con menos. Ese es el reto. Queremos dejar desangrar a los ciudadanos»

-Otra opción podría pasar por un pacto de gobierno, alternándose la alcaldía con el PP. ¿Qué le parece?

-No es la mejor opción, gestionar un Ayuntamiento no es satisfacer egos personales. No hemos venido a ocupar sillones, sino a cambiar la forma de gestionar el dinero público, para dedicarlo a lo verdaderamente importante: garantizar a los ciudadanos la calidad de los servicios en igualdad de condiciones, vivan donde vivan. En definitiva, hacerles la vida más cómoda, no poniendo trabas y, mucho menos, generándoles problemas.

-Parece complicado imaginar un escenario sin pactos.

-Nuestro pacto es con los murcianos, a ellos nos debemos y por ellos seguiremos trabajando. Sabemos cuáles son sus demandas, sus reclamaciones y sus necesidades. Tenemos la oportunidad de ser útiles a nuestros vecinos y no la podemos desaprovechar con guerras partidistas. Los intereses políticos no pueden truncar lo que esperan de nosotros.

-Empezaron la legislatura aliándose en sus políticas con Ahora Murcia y el PSOE y la han terminado aprobando las cuentas del PP y más.

-Esas afirmaciones no se corresponden exactamente con la verdad. Cumpliendo nuestro compromiso dejamos gobernar el Ayuntamiento a la lista más votada y durante cuatro años así ha sido. En las juntas municipales pusimos sobre la mesa nuestro proyecto de regeneración, transparencia, participación y control del gasto, al que se sumaron los partidos que quisieron. El PP no quiso regenerarse y prefirió mantener a aquellos que, antes lo intuíamos, ahora lo sabemos, compran votos aprovechándose de su cargo. En cuanto a la aprobación del presupuesto, siempre hemos tratado de llegar a acuerdos con el mismo nivel de exigencia, pero el PP prefirió hacerlo con el PSOE los dos primeros años. Solamente cuando el PSOE le bloqueó la negociación por temas políticos fue cuando el PP aceptó algunas de nuestras propuestas y alcanzamos un acuerdo que benefició a los ciudadanos, con medidas como la recuperación del buhobús y de otras líneas de transporte público que el PP eliminó, una segunda bajada del recibo del agua, eliminación de la tarifa por verter al alcantarillado agua del freático, asignación de subvenciones a los centros de mayores de pedanías, entre otras.

-¿Puede ser ese acercamiento al PP el germen de una coalición?

-Lo único que germinará será el acuerdo programático que garantice un gobierno dispuesto a trabajar para resolver los problemas a los murcianos, centrado en las personas, definiendo prioridades y garantizando unos servicios de calidad a todos los vecinos, vivan donde vivan. Ya está bien de malgastar el dinero público en actividades que nadie ha pedido, sobre todo cuando tenemos servicios básicos sin cubrir. Los problemas no se pueden esconder debajo de los escenarios ni de maceteros vistosos. Si queremos gobernar para todos tenemos la obligación de escuchar la opinión de todos sus representantes, y contar con todos. Con 29 concejales se pueden conseguir más cosas que con 9, 10 o 12 concejales.

-Han desplegado un ingente trabajo en pedanías y juntas municipales, que han gobernado en acuerdo con PSOE, Ahora Murcia y Cambiemos; ¿se traducirá en votos?

-Ciertamente, tenemos el mejor equipo posible. Se han volcado por ofrecer lo mejor de cada uno, pero no solamente en los distritos o pedanías que presidimos, sino en todas las juntas donde tenemos vocales. Los murcianos nos dieron una oportunidad para cambiar la forma de gestionar lo público y, efectivamente, hemos conseguido que esas juntas sean más transparentes, participativas y que se gestione mejor el dinero público, sin que se pierda por el camino de las comisiones -sobre todo, en las que no hay mayoría, en las demás, desgraciadamente siguen igual-. De ahí la importancia de que Cs se convierta en la primera fuerza política y poder llegar a todas las pedanías y barrios y transformar la gestión. Pero queda mucho por hacer, pues las competencias y autonomía de las juntas están limitadas por los recursos que tienen; y, en la actualidad, la actividad de mejora de calles, parques y jardines, las propuestas y las inversiones que deciden se ven truncadas por los concejales de las distintas áreas, sobre todo si son de otro color político. De ahí la necesidad de que tengamos claro que hemos sido elegidos para trabajar en beneficio de los ciudadanos, y no por intereses personales o partidistas.

-¿Qué proyecto de gestión ofrece a los 270.000 residentes en pedanías?

-Está encaminado a transformar el Ayuntamiento en una administración útil al servicio de todos los murcianos, no solamente de los de pedanías, sin exclusiones, ni distinciones, ni discriminaciones. Queremos un Ayuntamiento útil, capaz de solucionar problemas y no generarlos, que se adapte a las necesidades del ciudadano. Que ofrezca los mismos servicios, o adaptados a las necesidades de cada uno, entendiendo las casuísticas del entorno y las particularidades. Pero que ofrezca los servicios con la calidad que merecen los impuestos que pagan. Si todos los murcianos tienen la obligación de pagar los mismos impuestos, tienen el derecho a percibir los mismos servicios. Por eso seguimos trabajando, para acabar con las discriminaciones. Las pedanías también son Murcia. Es cierto que ahora toca llevar a cabo más acciones en pedanías, debido al daño causado durante tantos años, pero sin perder de vista el conjunto.

-El transporte público es uno de los principales lastres. ¿Qué proponen?

-Queremos un modelo unificado, ágil, dinámico, ecológico y accesible que llegue a todas las pedanías, en el que no tengas que pagar por hacer transbordo. Que tenga el mismo precio si haces el mismo recorrido, independientemente del autobús que cojas, donde no tengas que ir hacinado si es hora punta. Un transporte que ofrezca a los jóvenes las mismas bonificaciones para ir a estudiar, independientemente de donde vivas, o del nivel de estudios. Para ello hay que hacer una reestructuración de todas las líneas, optimizando recursos, no duplicando recorridos, implementando servicios adaptados a las necesidades, como el transporte a demanda en zonas de débil tráfico, resolviendo las deficiencias enumeradas y detectadas en estos cuatro años.

-Qué la parece la idea de un tranvía hasta La Arrixaca?

-Todas las ideas son buenas siempre que tengan un soporte de rentabilidad social y equilibrio económico. Para ese servicio tenemos varias propuestas que deben ser avaladas por el Consejo Social si queremos no perjudicar a los murcianos.

-¿Fue una buena idea el tranvía de la zona norte, que eliminó líneas de autobús en pedanías, empeorando el servicio de transporte público en general y pasando de costar 9 a 19 millones de euros?

-Si queremos respetar a los murcianos debemos ser muy cuidadosos con las decisiones que se toman porque pueden hipotecar el gasto público durante décadas y condicionar la calidad de otros servicios básicos. Hay que ser sensato y tener los pies en la tierra antes que prometer o decidir cosas sin planificar ni cuantificar.

-¿Y el parking que ha propuesto Ballesta en la Redonda?

-Conseguir un modelo de municipio sostenible, moderno y ágil conlleva un estudio serio de la situación, un análisis pormenorizado de sus necesidades y de sus posibles soluciones. Realizado ese trabajo, toca elegir qué medidas se van a implantar y el orden de prioridades. Siendo una buena idea, debe ir dentro de un Plan Estratégico sobre el modelo del municipio fruto del mayor consenso, si queremos que sirva para algo. Y como muestra tenemos muchas otras propuestas como el Parque Mediterráneo, Parque Oeste y otras infraestructuras de comunicación. Los ciudadanos tendrán que determinar la credibilidad de José Ballesta. Nosotros conocemos sus limitaciones y no llegan más allá de poner macetas, flores y escenarios, o realizar recreaciones virtuales y murales de cartón piedra. Ese mismo lugar va a sufrir una transformación de muchos miles de euros, pues está dentro de las zonas ajardinadas que tenía que reformar la adjudicataria del servicio de mantenimiento. Una muestra más de que no tiene proyecto, sino que actúa de oído, conforme le llegan las propuestas, improvisando, a golpe de titular.

-En el último año se han sucedido los episodios de contaminación atmosférica, ¿qué se puede hacer?

-Hay que cambiar el modelo de movilidad urbana. Lo hemos estado pidiendo desde 2015 y el PP y José Ballesta han hecho caso omiso, para ellos es más cómodo ir parcheando. Es imprescindible tener claro cuál es el objetivo, los plazos y todas las medidas que hay que implementar para conseguirlo. También tenemos que concienciar a los murcianos de que deben utilizar medios de transporte alternativos más sostenibles, comenzando por los mayores, pero sin perder de vista las nuevas generaciones, ellos heredarán sus frutos. Tenemos una ciudad plana y un clima que invita a usar la bici, los vehículos de movilidad personal, incluso las motos eléctricas, sin dejar de promover los vehículos eléctricos. Pero para ello debemos adaptar el municipio a ese nuevo modelo. Para reducir el tráfico tenemos que construir una autentica red de aparcamientos disuasorios vigilados que estén conectados mediante transporte público para facilitar el acceso de forma ágil a cualquier punto de Murcia y con servicio de alquiler de bicicletas.

-¿Cómo resolverá la convivencia entre la bici y el aparcamiento?

-Un cambio de modelo de la movilidad urbana debe hacerse con acciones paralelas y conjuntas. Cuando uno no tiene claro lo que quiere, cuál es el objetivo, sino que va actuando a golpe de improvisación, genera más problemas que beneficios. La creación de carriles bici debe diseñarse siguiendo criterios objetivos, con trazados que marquen recorridos naturales y lo más directos posibles. Cuando un carril bici ocasiona la eliminación de aparcamientos, en una primera fase debemos buscar alternativas para garantizar los aparcamientos eliminados, a través de un cambio de modelo del aparcamiento de ORA azul por residentes, o conveniando zonas de estacionamiento en aparcamientos públicos para residentes, o incluso, en los disuasorios.

-Uno de sus grandes caballos de batalla ha sido el control sobre las contrataciones y concursos que han considerado irregulares y poco transparentes. ¿Tiene la sensación de que su trabajo ha servido de algo?

-Sí, se han dado los primeros pasos; y los funcionarios ya están preparados para que, a partir del próximo domingo 26 de mayo, podamos llevar a cabo una transformación total de la forma de gestionar lo público, reduciendo los contratos menores a los estrictamente necesarios y que los pliegos de condiciones no estén manipulados por los concejales de turno, algo impensable en los tiempos de las mayorías del PP. Los servicios de contratación ya no trabajan como antes. Se nota que reciben menos presión, amenazas o chantajes. Saben que en Ciudadanos tienen un aliado para denunciar abiertamente todas las irregularidades y que contamos con ellos para ofrecer el mejor servicio.

-¿Qué mecanismos tiene Cs para evitar comportamientos como el del presidente del PP de El Raal con la presunta compra de votos?

-En primer lugar, queremos trasladar un mensaje de tranquilidad a los trabajadores de las distintas empresas concesionarias y decirles que nos tienen de su lado, que es el momento de decirle, fuerte y claro, al Gobierno de José Ballesta y al PP, que no son esclavos de nadie y que no van a permitir más chantajes, amenazas, ni coacciones. Vamos a fiscalizar, una a una, todas las concesionarias para que, y de esto me encargaré personalmente, se ofrezcan los mejores servicios cumpliendo con los contratos.

-También han dedicado esfuerzos a la recuperación del patrimonio. ¿Satisfecho con los logros? ¿Cuál es el próximo objetivo más acuciante?

-Soy una persona muy exigente conmigo mismo; por mi forma de ser es difícil que me sienta plenamente satisfecho. En cuanto al patrimonio, no es precisamente en lo que más se ha avanzado. Se han dado pequeños empujones, que no pasos. Ballesta ha estado más dedicado a gastar dinero para hacerse autobombo que a invertir el dinero de todos en lo verdaderamente importante. Respecto a Monteagudo, apostamos por que sea el Ayuntamiento el que coordine la recuperación del conjunto histórico y arquitectónico. Mediante el consenso lograremos recuperar el yacimiento y convertirlo en un espacio cultural fuente de conocimiento, en sus facetas académica y divulgativa; y en un hito fundamental del patrimonio de todos los murcianos y parte importante de nuestra historia.

-¿Cómo pretende promover el turismo de huerta?

-Se necesita un proyecto de futuro compatible con su conservación y recuperación, un proyecto que proporcione un modo de vida rentable para los que apuesten por ella, fomentado el autoempleo; y donde, en estrecha colaboración público-privada, se diseñe un modelo sostenible que genere recursos que puedan ser reinvertidos y seguir recuperando zonas. Para lograrlo habrá que apostar por el producto huertano, facilitarle su salida y venta (mercados, comercialización, publicidad, sello de calidad) y combinarlo con el interés turístico y cultural de una tradición milenaria (restaurantes huertanos, alojamientos huertanos...) con el objetivo de conseguir que su futuro no esté condicionado a las ayudas públicas que, sin duda, inicialmente deben estar.

-También sigue pendiente la revisión del Plan General de Urbanismo. ¿Cómo debe encararse?

-Hay una gran parte de la huerta que es irrecuperable, la acción urbanística ilegal que se dio en su momento terminó con ella, pero creo que es posible determinar zonas que pueden salvarse y otras, incluso, que podrían recuperarse poco a poco. Ese es el camino coherente y sensato. Ni inmovilismos que como ya hemos comprobado terminan acabando con ella, ni propuestas que no se puedan sostener. Serán necesarias aportaciones de expertos, no solo en temas agrícolas, sino también en temas culturales, turísticos, entre otros. Sin huertanos no habrá huerta y solo es posible que existan huertanos dispuestos si pueden vivir de ella. De eso se trata, de buscar fórmulas de conservación garantizando al huertano que puede vivir de ella. Son muchas las ideas que tenemos, y estoy convencido de que se puede conseguir.

-En impuestos, ¿se ha planteado alguna rebaja o supresión?

-Hacer más con menos. Ese es el reto. Queremos dejar de sangrar a los ciudadanos y esto se consigue con una buena gestión. Y en mi caso me considero más gestor que político. La presión fiscal sobre los ciudadanos debe acabar. Pero además, tenemos un Ayuntamiento que todavía sigue girando plusvalías en pérdidas sabiendo que el Tribunal Constitucional las ha declarado inconstitucionales y el Tribunal Supremo también ha sentenciado en contra. Además, nuestra apuesta pasa por aplicar bonificaciones al IBI urbano cuando se instalen sistemas de eficiencia energética; y otras bonificaciones en la recogida de basura selectiva. Al margen, analizaremos todas las tasas, contribuciones e impuestos para eliminar situaciones injustas.