José Ballesta: «El fin último es que los murcianos se sientan a gusto, felices y orgullosos de su ciudad»

El alcalde Ballesta posa en el nuevo paseo junto al Segura, perteneciente al proyecto Murcia Río, que se abrirá a los vecinos la próxima semana. / Martínez Bueso
El alcalde Ballesta posa en el nuevo paseo junto al Segura, perteneciente al proyecto Murcia Río, que se abrirá a los vecinos la próxima semana. / Martínez Bueso

«La gestión del día a día en un municipio no distingue de ideologías. Si tengo que arreglar una calle o un jardín, no es para unos u otros, es para todos»

Julián Mollejo
JULIÁN MOLLEJO

José Ballesta (60 años, Murcia), catedrático de Medicina, exrector de la UMU y exconsejero del Gobierno regional, aspira a su segundo mandato al frente del consistorio murciano. El PP confía en su tirón electoral, confirmado por las encuestas, para conservar el ayuntamiento capitalino, y para ello él ha optado por una campaña nada estridente y cargada de grandes proyectos. Su objetivo final, afirma, es que los murcianos se sientan orgullosos de su ciudad. Comienza la entrevista -el pasado viernes a las 13.00 horas- con una evidente satisfacción, ya que acaba de firmar la adenda aprobada por la Sociedad Murcia Alta Velocidad para la adjudicación del último tramo del soterramiento del AVE, lo que supone el paso definitivo para un proyecto trascendental para la ciudad.

-¿Qué le aporta la política a un hombre de ciencia como usted?

-Pues... te humaniza, te hace estar más cercano a los problemas que realmente preocupan a la gente de tu alrededor. Te permite tener un conocimiento de la sociedad más amplio. Estar en tu laboratorio, en tu aula, en tu facultad te da una visión de las cosas muy profesionalizada. Vives en un microcosmos en el que solamente te relacionas con gente de dentro. En tu profesión quizá eres muy exigente con el mundo en general, pero luego te das cuenta de que no tienes derecho a ser tan exigente con el mundo. Incluso eres mucho más consciente de tus limitaciones cuando conoces a otras personas distintas de las que te relacionabas en tu vida profesional.

-Imagino que le habrán gustado las últimas encuestas, que le sitúan como favorito a ganar en Murcia.

-Siempre he sostenido que el halago debilita. Vale más para mí la percepción del cariño y afecto de mis vecinos y de la gente que me encuentro en la calle que todas las encuestas. El que uno pueda pasearse por las calles de Murcia, y que la gente se te acerque con naturalidad y te salude es más gratificante que el apoyo demoscópico. Pero realmente uno está satisfecho de que se reconozca no tanto mi trabajo, sino el esfuerzo de mucha gente que ha estado aquí sin ningún tipo de reserva a la hora de dedicarse a esto.

-¿Usted cree que en la ciudad de Murcia también hay un pacto secreto entre Ciudadanos y PSOE para arrebatarle la alcaldía, como su partido sostiene a nivel regional?

-No lo sé. No tengo datos para decirlo. En cualquier caso, nuestra opción es gobernar y tenemos una candidatura basada en gente con mucha experiencia en el funcionamiento del ayuntamiento. Una ciudad como Murcia, la séptima capital de España y entre las cien primeras de Europa, no puede perder un solo día en ocurrencias ni improvisaciones...

«Extenderemos la policía de barrio a las pedanías y crearemos un grupo especial de seguridad»

-¿Confía en que contará con el voto de Cs si al final precisa de él o es un partido que le genera recelo y desconfianza?

-En los ayuntamientos hay una particularidad con respecto a otras instituciones como la Asamblea Regional; aquí solo se vota una vez y si ningún candidato tiene la mayoría absoluta, inmediatamente es nombrado el más votado, que es lo que sucedió la última vez conmigo. Tampoco ha habido un pacto de gobierno estable, sino que hemos tenido que hablar con unos y con otros y buscar acuerdos con todos. Para el acuerdo hace falta diálogo, tiempo, ceder y superar muchas veces barreras no solo mentales, sino personales. Pero nosotros nunca hemos buscado barreras ideológicas. La gestión del día a día en un municipio no distingue de ideologías. Si tengo que arreglar una calle o mejorar un jardín, es para todos y, por lo tanto, debemos superar esas barreras. Hay cosas que no son de derechas ni de izquierdas.

-¿No le importaría, por tanto, llegar a acuerdos con Vox, si fuera preciso?

-Nuestro objetivo es gobernar...

-Me refiero a la gestión del día a día.

-Pues no lo sé. Lo haremos como en la legislatura anterior. Cuando llegamos, nadie daba un duro por nosotros. Teníamos a los vecinos del soterramiento protestando en la calle, a los empleados de ayuda a domicilio y a los vecinos de Beniaján que tenían problemas en sus casas... Ahora habrá otros problemas, pero todo eso se ha conseguido resolver, y entre los que dudaban de la estabilidad municipal ahora hay quien dice que parece que hemos gobernado con mayoría absoluta.

-¿Por qué la disparidad de eslóganes entre su campaña electoral y la del candidato de su partido a la Comunidad?

-He puesto el que había a nivel general en el partido para las municipales, 'Centrados en tu futuro', porque me parece muy adecuado y me gusta, habla de futuro, de gestionar el presente para ganar el futuro...

-Y centrados.

-Sí, centrados, moderados, sensatos, dialogantes. Es lo que hemos intentado hacer estos cuatro años y creo que es lo que se ha transmitido. Hemos sido personas moderadas, sensatas, con mucha templanza, con mucha paciencia en determinados casos y procurando no levantar muros. Algunos la política la entienden con una lógica de enemigos, no ya de adversarios. Yo no. Para algunos es una batalla permanente en la que el insulto, la falta de respeto, la falta de educación es algo normal. Eso, en mi concepto de la actividad pública, no tiene cabida.

«No me sale faltarle el respeto a nadie y, si lo intento, me va a salir mal porque no sé hacerlo»

-También ha habido cierta divergencia entre el estilo de su campaña electoral y la de su partido en la Región. ¿Ha tenido libertad para diseñar su campaña?

-Por supuesto. Lo que he hecho es reflejar mi manera de ser. A mí es que no me sale faltarle el respeto a nadie; además, si lo intento me va a salir mal, porque no sé hacerlo. No me sale el lenguaje faltón y tabernario que se utiliza en determinados ámbitos y sectores ideológicos, que están en el discurso profético y catastrófico.

-El caso de la presunta compra de votos a cambio de trabajo en El Raal a cargo de un miembro de su candidatura es de esas noticias nefastas en plena campaña. ¿Cree que le va a pasar factura?

-No lo sé. Lo que hemos hecho es actuar con absoluta celeridad y diligencia, transparencia y contundencia. Rápidamente se puso solución con la salida de la candidatura de esta persona. Son momentos difíciles, pero en los que hay que actuar con absoluta entereza.

-Lo más grave es que hay precedentes de casos similares en su partido, como las declaraciones de su concejal Roque Ortiz, que le costaron el cargo, y las del anterior candidato a la alcaldía de Librilla.

-Es preocupante que eso ocurra en este partido y en todos, porque no hay ninguno que se libre de este tipo de situaciones. En el fondo está la condición humana, que no distingue de colores. Lo importante es que cuando se den este tipo de actitudes se den las soluciones no solo por limpieza interna, sino por ejemplaridad ante el resto de la sociedad.

-El parking y el túnel subterráneos en la plaza Circular, el Tranvibús, aumentar de 400 a 700 agentes la plantilla de la Policía Local... ¿Cómo se va a pagar todo lo que ha prometido?

-Hemos acabado todos los años con superávit presupuestario. Hemos congelado todos los impuestos y bajado algunos, como el IBI, hemos suprimido el copago de muchos servicios asistenciales... Y todo ello cumpliendo la regla de gasto y reduciendo la deuda municipal un 25%. Muchos de los fondos utilizados para proyectos como el Murcia Río, los carriles bici y la peatonalización de determinadas áreas han sido de forma extrapresupuestaria. Participamos en convocatorias competitivas de fondos europeos y las ganamos. Muchos de los proyectos del nuevo mandato se harán de igual forma, otros se financiarán con la propia gestión, como la explotación de un aparcamiento, y otros a través de concesión, porque los sacaremos a concurso cuando tengamos las competencias en transporte. Lo tenemos todo muy bien estudiado.

-¿No supondrá ningún endeudamiento?

-No, ni tampoco vendemos proyectos fantasiosos e irrealizables.

-¿El proyecto del AVE y su soterramiento lo da ya por superado una vez aprobada la adjudicación del tramo que quedaba?

-En absoluto. Ahora empieza la fase de estar encima de las obras para que se cumplan los plazos y con un nivel de calidad exigible. Es verdad que está prácticamente resuelto lo que va bajo tierra, pero queda lo que va encima. Hoy mismo, en la junta de gobierno, hemos aprobado el acuerdo marco con el Ministerio de Fomento para que el Ayuntamiento se haga cargo de todo lo que se va a hacer encima, que son casi 200.000 metros cuadrados de jardines, viales, zonas de ocio y deporte, la estación intermodal soterrada, el aparcamiento subterráneo, las zonas de oficinas y hoteles. Todo eso lo va a planificar y a ejecutar el Ayuntamiento. Es el gran proyecto que hemos denominado Conexión Sur. Vamos a hacer que el centro de la ciudad se desplace hacia el sur.

-Visto con perspectiva, ¿considera que la gestión del proyecto del AVE se podía haber hecho mejor?

-Revisar el pasado es una actitud que genera melancolía, y la melancolía es la tristeza sin causa, según dicen los psiquiatras. Lo que había que hacer es lo que hemos hecho entre todos, y he de agradecérselo a muchas personas que han trabajado muy duro, tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad y en el Gobierno de España, el de antes y el de ahora. He tenido que negociar con tres ministros de dos partidos distintos en cuatro años, y no ha sido fácil, pero todos hicimos lo que teníamos que hacer. Estamos hablando de la mayor inversión pública en la historia de este municipio, con 617 millones de euros.

«Vale más para mí la percepción del cariño de mis vecinos que todas las encuestas»

-¿De qué proyecto ejecutado la pasada legislatura se siente más orgulloso?

-Lo que he buscado es que se genere en todos los murcianos un sentimiento de pertenencia a esta tierrra, un sentimiento de sano orgullo al ver que la ciudad progresa, que es más alegre, más dinámica, más viva, que el municipio es más vanguardista, más cosmopolita, más moderno...

-¿Cree que lo ha conseguido?

-Creo que ahora mismo existe esa percepción, que la gente se siente más contenta y satisfecha. Estamos perdiendo ese cierto abatimiento, ese cierto complejo de inferioridad, esa sensación a veces de que Murcia es menos que los demás, de abdicación de nuestro propio carácter. Cualquiera que viene últimamente a Murcia se queda atónito. Hay muchos más turistas por las calles. El turismo ha crecido un 37% en estos cuatro años y hemos batido el récord de pernoctaciones el último año.

-¿Y de los proyectos para la próxima legislatura, cuál le ilusiona más?

-Tengo un especial interés en la movilidad metropolitana. Murcia se ha convertido en un área metropolitana muy extensa, con casi un millón de personas que dependen del municipio por razones laborales, administrativas, de estudio, sanitarias, de compras, de ocio. Por ello tenemos que facilitar aparcamientos disuasorios y medios de transporte eléctricos, y debemos facilitar la movilidad metropolitana con el Tranvibús. Todo ese sistema de movilidad en la larga, media y corta distancia debe estar muy estructurado.

-Los partidos adversarios están poniendo mucho énfasis en los barrios periféricos y las pedanías. ¿Es ese el punto débil de su política y su programa?

-Hemos sido los únicos que han presentado un programa electoral para cada una de las más de 60 pedanías con 938 medidas en total. Yo estoy todos los días una o dos veces en pedanías y barrios, donde, por cierto, nunca me he encontrado con los que están en la oposición. Además, cuando hablan de discriminación tendrían que mirarse a ellos mismos, porque las han gobernado durante estos cuatro años. Más de la mitad de las pedanías y barrios están gobernadas por los cuatro partidos de la oposición y con un nivel de descentralización como no ha habido nunca.

-Un problema que ha emergido en los últimos meses es el de la inseguridad, que ha provocado protestas en algunas pedanías. ¿Qué puede hacer el Ayuntamiento al respecto?

-Es un problema que me preocupa. Las competencias de seguridad son exclusivas del Estado, según la Constitución, pero el vecino que tiene un problema lo que quiere es que se le resuelva. Hay ya 176 nuevos agentes de Policía Local en periodo de formación que se van a incorporar de forma inmediata, y hay previstos 200 más en los próximos cuatro años, de forma que la plantilla superará los 700 agentes en el municipio. Gracias a este aumento extenderemos la policía de barrio y de proximidad a las pedanías y vamos a crear un grupo especial de seguridad ciudadana también para las pedanías, además de ampliar la plantilla de la policía medioambiental y ecológica con turnos de noche. También les vamos a dotar de nuevos recursos tecnológicos, como pueden ser drones, para que tengan mayor capacidad operativa. Con todo ello esperamos, en la medida de nuestras posibilidades, contribuir a mejorar la seguridad.

-Si gana, ¿la próxima sería su última legislatura o usted no se limita el número de mandatos?

-Vamos primero a ganar estas y cuando lleguen las siguientes elecciones ya me lo plantearé. No es solo ganar las elecciones. El fin último es que los murcianos se sientan a gusto, felices y orgullosos de su ciudad, y que el que venga se contagie de esa energía y vea que esta es una ciudad distinta.