La noche más triste para el Partido Popular

Fernando López Miras comparece ante los periodistas acompañado por varios cargos del partido. / Vicente Vicéns / AGM

Los populares vivieron una montaña rusa de sensaciones con un escrutinio cruel

Daniel Vidal
DANIEL VIDAL

La sangría de votos respecto a las últimas elecciones autonómicas se daba por segura. La principal duda en el hotel Siete Coronas, tradicional sede de los populares murcianos para vivir las noches electorales, estribaba en conocer las consecuencias de esa sangría. Si la «movilización» y la «unión» a la que había llamado el presidente del PP regional, Fernando López Miras, podía taponar las vías de agua que amenazaban con llevar a pique a los populares murcianos. Si los esfuerzos del partido en este último mes, desde la estrepitosa derrota en las generales, serían suficientes para conservar el poder en San Esteban y la hegemonía del PP en la Región durante el último cuarto de siglo. El PSOE amenazaba en todas las encuestas con dominar la Asamblea y el lento goteo del recuento añadió aún más «tensión» entre los dirigentes del PP murciano, que seguían en vilo el desenlace de los comicios autonómicos y municipales más reñidos de los últimos tiempos. Así lo reconocía la vicesecretaria de Organización del partido, Adela Martínez-Cachá, una hora antes de que se comenzaran a conocer los resultados. Se avecinaba una noche que podía albergar horrores entre la familia popular. Pero la esperanza actuó como una cadena inquebrantable en el optimismo de simpatizantes y afiliados. El inicio del escrutinio coincidió con el fin de fiesta de una comunión que se celebraba en el hotel a la misma hora, y que remató con el himno del PP en su versión reguetón. Pero el ritmo con el que salieron a escena los primeros datos del escrutinio era mucho más triste que la música de la celebración religiosa.

De inicio, el PP se propinaba un severo batacazo sobre los resultados de 2015, pasando de 22 a 15 diputados. Luego fieron 16. Como en la final de Champions League que el Real Madrid acabó ganando al Atlético en Lisboa en 2014, el PP se pasó la mayor parte del partido por detrás del PSOE. Aunque la esperanza se alimentaba con algunos 'caramelos' en forma de victorias en bastiones como Murcia, Yecla y San Javier. El disgusto local lo daba la derrota de Noelia Arroyo en Cartagena. Un miembro de la lista del PP de Caravaca De la Cruz también daba su municipio por perdido, pero admitía que era «muy amigo» del cabeza de lista de Ciudadanos en la ciudad del Noroeste. Noche de pensar en pactos... y en baterías de móviles, que necesitaron más energía que nunca porque el ritmo de las consultas en internet se volvió ya frenético cuando el PP empezó a comer terreno al PSOE.

TRES PROMESAS

1 Creación de 90.000 puestos de trabajo.
López Miras ha prometido 90.000 nuevos puestos de trabajo en esta nueva legislatura e incentivos a las empresas para la conversión de contratos temporales en indefinidos.
2 Impuestos.
Zonas rurales libres de impuestos y más bajadas del tramo autonómico del IRPF.
3Transporte gratuito
López Miras se ha propuesto extender el transporte gratuito para mayores y jóvenes hasta 36 años.

«Somos la resistencia; vamos a ganar», rezumaba optimismo Víctor Manuel Martínez, que confiaba en una «remontada» final. «Lo que está claro es que estamos ahí», definía el expresidente de la Comunidad, Ramón Luis Valcárcel, que llegaba sonriente al Siete Coronas justo cuando el PP empataba a 16 diputados con los socialistas. Los gestos de preocupación mutaron en sonrisas y algún que otro abrazo, pero la noche anticipaba una auténtica montaña rusa de sensaciones, con todo por decidir en el último minuto. Pasada la una de la madrugada, solo 200 votos de diferencia separaban al ganador. Al PP lo daban por muerto desde hacía mucho tiempo, pero aún estaba vivo. Lo confirmó el grito de júbilo en el que estalló la familia popular cuando se colocó por delante del PSOE por primera y única vez en toda la noche. Abrazos, llantos. Vías de escape para toda esa «tensión» acumulada. Poco menos de veinte votos de diferencia que, sin embargo, no pudieron aguantar esa victoria pírrica. Los llantos de alegría se volvieron pronto en lágrimas de pena, porque la remontada fue solo un espejismo y el escrutinio devolvió al PP a la realidad. El PSOE obtenía 17 diputados, uno más que los populares. Una forma cruel de dejar a los de Miras con la miel en los labios. Al final, en la noche más triste que se recuerda en el partido, la sangría de votos (30.000 menos que en 2015) terminó arrebatando el poder al PP murciano después de 24 años. O no. Porque, según López Miras, «estamos legitimados para iniciar contactos para intentar que el gobierno represente a la inmensa mayoría social de votantes de centro derecha de la Región de Murcia».

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