Murcia: todas las miradas se dirigen al sur

Obras del soterramiento en Santiago el Mayor./Nacho García / AGM
Obras del soterramiento en Santiago el Mayor. / Nacho García / AGM

El soterramiento de las vías supone una oportunidad para vertebrar Murcia. La adecuación del entorno del Segura y el carril bici por el centro son parte del legado de Ballesta, que ha vivido un primer mandato plácido

David Gómez
DAVID GÓMEZ

Pocos apostaban el 13 de junio de 2015, cuando se constituyó la Corporación salida de las urnas, que José Ballesta iba a tener un mandato relativamente tranquilo. A diferencia de lo que ocurría en la Comunidad, donde PP y Ciudadanos tenían firmado un acuerdo de investidura, el alcalde cogía el bastón de mando a pecho descubierto, sin contar con un socio que asegurara la estabilidad a su equipo de gobierno durante los siguientes cuatro años. Los populares, con 12 concejales de 29, parecían destinados a vivir un verdadero calvario que finalmente no ha sido para tanto. Apoyándose unas veces en el PSOE y otras en Ciudadanos, Ballesta ha podido desarrollar su programa político sin grandes sobresaltos.

El regidor se esforzó desde el primer minuto en marcar diferencias con el pasado y en demostrar que, aunque el partido gobernante siguiera siendo el mismo, la gestión no iba a ser igual que la realizada por Miguel Ángel Cámara, tanto en el fondo como en las formas. Y aunque ha continuado con proyectos que venían de la anterior etapa, el modelo de ciudad que intenta construir Ballesta lleva sello propio.

El alcalde, después de mucho pensarlo, decidió optar a la reelección con el fin de culminar los proyectos que incluyó en la Estrategia de Ciudad 2020 presentada en los primeros compases de su mandato (Murcia Río, rehabilitación de la Cárcel Vieja, recuperación del yacimiento de San Esteban), a la que se han ido incorporando nuevas iniciativas. Para ello, Ballesta se ha rodeado de prácticamente el mismo equipo que le acompañó en estos cuatro años, con excepción de aquellos concejales que heredó de Cámara.

En diciembre, las competencias del transporte público con las pedanías pasarán a manos municipales

Enfrente tiene a un PSOE que se ha renovado por completo, con el médico José Antonio Serrano a la cabeza, y a Ciudadanos, que aunque mantiene al mismo candidato que hace cuatro años (Mario Gómez) se presenta ahora como un grupo con la experiencia política suficiente como para poder dirigir los destinos del Ayuntamiento de la séptima ciudad española. La izquierda vuelve a concurrir a los comicios dividida, con Podemos-Equo y Cambiemos Murcia, que lideran el abogado Ginés Ruiz y el edil Sergio Ramos, respectivamente. Vox irrumpe en el escenario municipal, con la incógnita de cómo impactará en la capital esa corriente nacional que está llevando al partido ultraconservador a las instituciones.

En total, quince candidaturas se disputarán el 26-M los 29 asientos que hay en el Salón de Plenos de La Glorieta, con partidos que ya son clásicos de los procesos electorales (Pacma o PCPE) y otros de nuevo cuño como Somos Región, que presenta al conocido pediatra José Antonio Álvarez, y la formación Tercera Edad en Acción, entre otros.

El valor del río

De los grandes proyectos que Ballesta anunció al iniciarse su mandato, unos están concluidos, otros están en proceso y algunos siguen en estado embrionario. Cabe destacar la rapidez con la que se está ejecutando Murcia Río, pues dos de sus grandes jardines (Cuatro Piedras y Alameda) ya pueden ser disfrutados por los ciudadanos, que pronto podrán caminar junto al Segura a través de la pasarela volante que incluye el paseo fluvial a punto de finalizar. La replantación de arbolado en las motas también está en marcha. La Senda Verde de la Cordillera Sur, también abierta al público, constituye otra de las actuaciones medioambientales destacadas de este mandato recién finalizado.

Otro de los cambios importantes producidos en estos últimos cuatro años ha sido la penetración del carril bici en el centro urbano, con 37 nuevos kilómetros. Antes estos espacios eran exclusivos de los nuevos desarrollos urbanísticos, pero ahora ya están en pleno corazón de la ciudad. Esto ha obligado a realizar modificaciones en algunas calles, lo que generó también quejas ciudadanas. Y es que nunca llueve a gusto de todos. El reto ahora es que estos carriles se llenen de bicicletas, lo que contribuirá sin duda a reducir las emisiones de los coches y mejorar la maltrecha calidad del aire.

Otra realidad ha sido la peatonalización de la avenida Alfonso X El Sabio, un viejo sueño de anteriores Corporaciones que nunca se pudo hacer realidad debido a la fuerte oposición de vecinos y comerciantes.

Los retos de futuro

De cara a los próximos cuatro años, cada partido tiene sus propias prioridades. Pero hay una serie de asuntos que, gobierne quien gobierne, se deben acometer de forma obligada. Una de ellas es la reordenación urbanística de los barrios del sur de la ciudad, que se liberarán próximamente de la barrera que suponían las vías del ferrocarril. El soterramiento, otro de los asuntos que han marcado la actividad política desde 2015, permitirá ganar 200.000 metros cuadrados de terreno público, lo que constituye una gran oportunidad para vertebrar Murcia y potenciar zonas que han estado tradicionalmente olvidadas como el barrio del Carmen, Santiago el Mayor, San Pío X, Barriomar o Nonduermas. La llegada del AVE, además, puede suponer un impulso turístico.

Asimismo, para finales de este año está previsto el traspaso de las competencias de transporte interurbano de la Comunidad al Ayuntamiento. Esto significa que el alcalde que salga de las urnas gozará de una ocasión de oro para planificar y mejorar el servicio de autobús, principalmente la conexión de las pedanías (donde reside el 62% de la población) con el casco urbano.

Precisamente acabar con la brecha que existe entre el centro de la capital y la periferia constituye otro de los retos de la próxima Corporación. Las principales críticas de la oposición a Ballesta tienen que ver con un supuesto abandono de las pedanías, aunque en el PP defienden que nunca se ha invertido tanto como en estos últimos cuatro años. Una de las cosas que se deben abordar es la descentralización, revisando el funcionamiento y la autonomía de las juntas municipales. No es comprensible que El Palmar, con más población que 25 municipios, apenas disponga de medios propios para la gestión del día a día.

Convulsiones internas en todos los partidos

De los grupos políticos que salieron de las elecciones de 2015, solo Cambiemos Murcia se ha mantenido intacto. Los demás partidos sufrieron crisis internas que trastocaron su configuración inicial. La dimisión más destacada fue la de Roque Ortiz, el hombre fuerte de Ballesta. Su marcha afectó tanto al PP que obligó a remodelar todo el equipo de gobierno. También se fue José Ignacio Gras, por diferencias con la dirección del PSRM, mientras que Ahora Murcia vivió un conflicto interno que acabó con la salida de Luis Bermejo. De Ciudadanos se fue Francisco Javier Trigueros, que continuó en la Corporación como edil no adscrito y ahora se presenta a las elecciones como cabeza de lista de Contigo Somos Democracia.