Hermanos y rivales en las urnas de Lorca

Isabel y Pedro, frente a frente en una plaza de Lorca. / PACO ALONSO / AGM
Isabel y Pedro, frente a frente en una plaza de Lorca. / PACO ALONSO / AGM

Isabel y Pedro Quiñonero compiten en las listas de IU y Ciudadanos, respectivamente, para las municipales

INMA RUIZ

«Mi lado bueno para la foto es el izquierdo», bromea Isabel Quiñonero, candidata número 3 de la lista de IU-Verdes para las elecciones municipales, mientras posa para el fotógrafo. Su hermano Pedro, número 4 en la lista de Ciudadanos, le sigue la broma: «Yo me siento en el centro». Pedro es «la nota discordante en una familia de izquierdas», asegura Isabel, que todavía no se explica cómo ha optado por defender las ideas del partido de Albert Rivera. «Me chirría porque somos de clase modesta y trabajadora, intentamos llevarlo al redil pero no hay manera», asegura entre risas.

El interés de la candidata, de 53 años, por la política nació cuando muy pequeña. «Mis tíos maternos y mis abuelos emigraron a Francia en los 60 y al regresar a España durante la Transición fueron activos militantes del Partido Comunista». Isabel vivió junto a sus dos hermanos mayores ese ambiente familiar de lucha de las clases más pobres en una época en la que España carecía de derechos y libertades, y eso les marcó, explica a 'La Verdad'.

El más pequeño de los hermanos Quiñonero Gómez, con el que Isabel se lleva 14 años, nació ya en la década de los 80, cuando «vivíamos una democracia plena. Él no ha vivido la opresión de la dictadura». Pedro recuerda las «conversaciones veladas» de los mayores sobre política que le fueron enganchando y haciendo que despertara su espíritu crítico. Su líder de juventud fue Julio Anguita, pero «descubrí que toda la izquierda no era como él» y no fue hasta 2015 cuando decidió afiliarse al partido de Albert Rivera, atraído por su postura sobre Cataluña, «porque considero que el país unido tiene más futuro». Está convencido de que hay que acabar con el bipartidismo.

Pedro es la nota discordante de su familia y sabe que ni sus padres lo van a votar

Debates tranquilos

En temas de política nacional, los debates son «tranquilos y distendidos, no somos de pelearnos», dice Isabel, pero hay notables diferencias de pensamiento. Se pueden pasar horas hablando sobre la situación de Venezuela incapaces de aproximar posturas, pero en política local tienen posiciones muy parecidas, sobre todo en temas relacionados con el medio ambiente y la defensa del patrimonio cultural. «Podríamos consensuar muchos temas si salimos elegidos», afirma Isabel.

La espina que tiene Pedro es que sabe que sus padres nunca le van a votar. «A su edad no les voy a hacer cambiar de idea». Desde luego, tampoco sus hermanos y sus sobrinas, que se sitúan más a la izquierda. «Estoy a un paso de ir al Registro Civil a cambiarme los apellidos», dice riendo. El único alivio que le queda es un buen nicho de votos para el partido naranja entre los miembros de su familia política.