«No hay que felicitarse ni deprimirse»

López Miras, de espaldas, aplaude en la reunión de la Junta Directiva del PP del martes. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM
López Miras, de espaldas, aplaude en la reunión de la Junta Directiva del PP del martes. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM

López Miras considera que el esfuerzo en el tramo final de la campaña puede salvar el Gobierno

David Gómez
DAVID GÓMEZMurcia

El periodo de tiempo transcurrido entre el 28 de abril y el 26 de mayo de 2019 forma ya parte de la historia negra del Partido Popular, que en tan solo 28 días vio cómo se acababan 26 años ininterrumpidos de victorias electorales en la Región. El PSOE de Diego Conesa se impuso en dos elecciones consecutivas, las generales del 28-A y las autonómicas del 26-M, lo que convierte a Fernando López Miras en el primer líder popular desde Juan Ramón Calero que tiene que gestionar un fracaso.

Pero pasada la tormenta, siempre llega la calma. Y la sensación que impera en el entorno más cercano del presidente del PP regional y jefe del Ejecutivo regional en funciones es que, si bien una derrota siempre es una derrota, por ajustada que sea, la situación no se parece en nada al panorama devastador que dibujaban los más agoreros en las vísperas de la última cita electoral.

Así lo quiso hacer ver Fernando López Miras durante su intervención final ante la Junta Directiva Regional del Partido Popular que se celebró el pasado martes en la sede regional de la calle González Adalid para analizar los resultados del 26-M. «No hay motivo alguno para felicitarse, pero tampoco para deprimirse», afirmó el presidente en la reunión del máximo órgano entre congresos, en la que, como publicó 'La Verdad', tuvo que escuchar críticas de figuras históricas de la organización como Ramón Luis Valcárcel y Antonio Sánchez Carrillo.

El entorno del presidente destaca que se recuperaron 30.000 votos en solo un mes con respecto al 28-A

Una semana más

Las elecciones autonómicas del pasado domingo en la Región guardan similitud con los comicios generales de 1996, los de la «amarga victoria» de José María Aznar frente a Felipe González. Este último indicó entonces que al PSOE, que partía con clara desventaja en las encuestas, le había faltado «una semana de campaña y un debate» para imponerse en las urnas. En la sala de máquinas popular también aseguran que, si la campaña llega a durar unos días más, el PP sería ahora la fuerza más votada en la Región. «La evolución ha sido considerable, muy considerable, y por eso ahora estamos en disposición de gobernar», comentó Fernando López Miras en su mencionada intervención de clausura de la Junta Directiva Regional celebrada el martes pasado.

Desde San Esteban destacan que se recuperaron 30.000 votos en relación a las generales de abril. Y el perjudicado de esta remontada es Ciudadanos, cuyas expectativas demoscópicas se vieron frustradas a la hora de la verdad. En política nadie da puntadas sin hilo y de ahí la insistencia de los populares en airear un supuesto pacto preelectoral entre la formación naranja y el PSOE para gobernar si daban los números. Los primeros movimientos de los partidos en el proceso de negociación iniciado tras las votaciones desmienten tal acuerdo previo. Al contrario, parece que Albert Rivera se inclina más por los populares que por el PSOE a la hora de decidir con quién se alía en la Región en los próximos cuatro años.

Por otra parte, a los adversarios del PP les llamó la atención la aparición de ciertos perfiles en las redes sociales, principalmente Facebook, durante la última semana de campaña. Estos se encargaban de difundir vídeos con duros ataques a Isabel Franco, en los que se criticaba su falta de formación y se llegaba a afirmar que, si Ciudadanos gobernaba con PSOE y Podemos, las procesiones de Semana Santa correrían peligro. El Partido Popular se desvincula absolutamente de estos 'trolls' de internet, negando que formen parte de su estrategia. Pero lo cierto es que existieron.

Errores en forma de vídeo

Pese a la sensación general de alivio ante la dulce derrota, queda en el PP un sentimiento de rabia por la escasa distancia con el PSOE, que finalmente ganó las elecciones por una diferencia de 751 papeletas tras las últimas revisiones y la computación del voto de los residentes en el extranjero. Ahora todos se acuerdan de mesas como La Hoya (Lorca) y Sangonera la Verde, históricos feudos populares en los que en esta ocasión se perdió, así como de la elevada abstención. De igual forma, son conscientes en el círculo del presidente de los errores cometidos. Concretamente, lamentan el vídeo, ampliamente difundido, en el que se observa a un exaltado López Miras arengando con inusitada energía a los asistentes a un mitin en una pedanía de Murcia. «De un acto de una hora, se destacó unos segundos», justifica una persona que asesora al presidente. También perjudicó la imagen del candidato del PP lanzándose confeti con la consejera de Cultura, Miriam Guardiola, en las fiestas de San Isidro de Yecla.

En cambio, resaltan el esfuerzo que hizo el líder popular recorriendo de punta a punta la Región, así como la imagen que dio en los debates de 'La Verdad' y la televisión autonómica, donde estiman que se mostró como el candidato más solvente junto a Óscar Urralburu. Desde luego, mejor que Diego Conesa y que Isabel Franco.

Luengo echa un cable

En la Junta Directiva del martes, Miras no solo escuchó reproches como los de Valcárcel, sino también mensajes de apoyo. Uno de ellos procedió del alcalde de San Javier, José Miguel Luengo, que atribuyó al Gobierno regional la mayoría absoluta en el municipio del Mar Menor y exigió al partido que fuera una piña alrededor del presidente. Luengo pertenece al Comité Ejecutivo Nacional de Pablo Casado y ha sido incluido por Génova en el comité que negociará los acuerdos postelectorales, con el encargo de coordinar las negociaciones en Murcia.

Conforme pasan los días, crece en el PP la seguridad de que se mantendrá la Comunidad con la ayuda de Ciudadanos y Vox. Las declaraciones de los dirigentes nacionales de Cs y las draconianas condiciones que le han impuesto al PSOE invitan al optimismo. Pero nadie se termina de fiar. Porque, recordando otra vez las elecciones de 1996, no hay que olvidar que Aznar convirtió esa «amarga victoria» en una fructífera legislatura tras su complejo acuerdo con los nacionalistas catalanes. ¿Hará lo mismo Conesa?