Cartagena: cuatro años de tensión política e inestabilidad

La obra en una plaza en Lo Campano. / PABLO SÁNCHEZ / AGM
La obra en una plaza en Lo Campano. / PABLO SÁNCHEZ / AGM

La rebaja del agua, la contención fiscal, la suma de obras en barrios y la promesa de otras más grandes con dinero del Estado son los logros. La sucesión de conflictos internos en la Corporación ha ocultado al ciudadano la gestión en beneficio del bien público

EDUARDO RIBELLES CARTAGENA.

La alcaldesa, Ana Belén Castejón, destacó esta semana que acaba un mandato que el PSOE ha «aprobado con nota», al sacar adelante la gestión municipal «con solo seis concejales, algo que no había pasado nunca». Recordó la bajada del recibo del agua, una media de 50 euros anuales a todos los hogares, y la inversión de 8 millones en unas reformas de calles, plazas, jardines, parques infantiles e instalaciones deportivas que no han resultado igual de bien en todas partes. También citó la caída de la deuda, en 80 millones, que empezó cuando ella era vicealcaldesa y José López, de MC, alcalde, al inicio de una inestable legislatura.

El líder localista lleva 16 meses en la oposición a la primera edil y a ambos les queda lejos el 13 de junio de 2015, cuando un papel, un boli y la portavoz de Cartagena Sí Se Puede (Podemos), Pilar Marcos, forjaron la coalición entre PSOE y MC. Sus once concejales y los tres de la formación morada, acabaron con 20 años de hegemonía del PP.

López y Castejón iniciaron una nueva etapa, al bajar de la mano de Marcos la escalera principal del Palacio Consistorial. Él asumió la alcaldía dos años, con la promesa de cedérsela los dos siguientes. Podemos quedó fuera del Ejecutivo, con vistas a influir en él. Y el gobierno fue dividido en áreas en las que se combinaban, por parejas, los ediles de MC y PSOE.

La lucha de MC por limpiar el Ayuntamiento padeció los bruscos métodos de su líder. Sobre el papel, Castejón ha sacado réditos de la llegada del PSOE al Gobierno central

La cruzada de López contra el pasado que dejó el PP se inició al poner al descubierto los desperfectos de un Palacio de Deportes sin inaugurar. Su combate contra los supuestos desmanes en los grandes contratos de obras y servicios llevó a crear una docena de comisiones de investigación y control. Pero sus intentos de demostrar corruptelas e incumplimientos, para cambiar la gestión, no fructificaron. Las concesiones del agua, de la limpieza y del Auditorio El Batel estaban bien atadas. El alcalde consiguió recuperar fondos, como los 20 millones de impuestos por las obras de la nuevas refinería, pero sin penalizar a ningún responsable. A la par contuvo los impuestos municipales, como el 'sello' del coche.

La legítima reivindicación de un mejor trato dentro de la Comunidad se tiñó con los colores rojo y blanco de la bandera de la demarcación marítima. López también pidió la biprovincialidad de la Región como remedio contra la centralización. Al mismo tiempo que se ganaba fama de perder los estribos en la lucha para lograr sus fines regeneracionistas, la necesidad de realizar obras públicas y de mejorar los servicios municipales quedaba en un segundo plano.

«Cortito» fue el detonante

En el Pleno Municipal de noviembre de 2015, López calificó de «cortito» al portavoz de Ciudadanos, Manuel Padín, y amenazó con echar a otra edil de su grupo, que defendió a su jefe de filas. Castejón respaldó a su aliado, pese al revuelo mediático nacional creado al airear el PP exabruptos anteriores del primer edil. Los siguientes debates registraron varios enfrentamientos similares.

Castejón pudo obviar eso. Más difícil fue taponar las grietas que surgieron en el día a día del gobierno. En Urbanismo, solo la anulación del Plan General puso fin a la pugna sobre las urbanizaciones en el Mar Menor. En el caso de Novo Carthago, ella quería paralizarla y él decía que eso era prevaricar. En Personal, López entró en las competencias asignadas al PSOE y fue reprendido. Pero las discrepancias sobre el agua fueron definitivas.

El relevo en la alcaldía se fijó en junio de 2017. López amagó con resistirse, si Cartagena Sí Se Puede no garantizaba su apoyo, pero al final hubo traspaso de poderes. En septiembre, unas insinuaciones de López sobre supuestos pactos inconfesables de Castejón en el contrato del agua hicieron que le destituyera.

La coalición duró solo cuatro meses más, en los que la primera edil asumió el control de proyectos y servicios estratégicos e intentó evitar que los concejales de MC tuvieran la tentación de torpedear su gestión. Miembros de su círculo más cercano subrayan que no lo consiguió del todo y creen que eso ha lastrado la gestión posterior. La salida de MC tuvo lugar en enero de 2018, después de que sus ediles se sintieran excluidos de la decisión de bajar el agua, al no poder ver los informes preceptivos. La aprobación, solo por el PSOE, fue recurrida y considerada irregular por un tribunal. Su reedición, en febrero, está pendiente de otro recurso.

El PSOE se quedó con seis concejales contra los 21 de la oposición. Sin embargo, en los 17 meses transcurridos, Castejón ha sobrevivido, tanto por su propia capacidad, como por la falta de sintonía entre el resto de grupos para presentar una moción de censura. PP y MC suman ediles suficientes pero hay demasiadas heridas abiertas entre ellos desde la pasada legislatura. Y las diferencias ideológicas y personales han hecho imposible cualquier otra combinación.

Castejón tardó algunos meses en coger el ritmo, con un gobierno tan precario. Pero la llegada del PSOE de Pedro Sánchez a La Moncloa le ha permitido suplir la falta de apoyos y de recursos para invertir. En su lugar, ha presentado un puñado de proyectos respaldados por el Estado, como la restauración del Anfiteatro Romano y de la Catedral vieja, así como la llegada del AVE.

Además, consiguió 24 votos de los 27 del Pleno a favor de sus presupuestos de 2018, aunque tuvo que esperar hasta julio y eso impidió contratar varias obras a tiempo para acabarlas antes de fin de año. Un complicado cierre del ejercicio dejó pendientes ocho millones de euros en facturas que acaba de pagar. Le quedan 695.000 euros para los campos de fútbol de El Bohío y de Molinos Marfagones.

Asimismo, la entrada de una nueva empresa de jardines en enero ha permitido llenar el centro urbano de flores, mientras hay quejas sobre el estado de parques del extrarradio. También se incorporará nueva maquinaria de limpieza y recogida de basuras en junio. Y están pendientes de contratar cinco millones en obras para mejorar la red de aguas con el superávit del contrato. El asfaltado de calles tiene en la Alameda de San Antón su último hito.

La ZAL, El Gorguel, el AVE y la Ciudad de la Justicia, con retraso

Hay grandes proyectos estratégicos que viven más de promesas que de realidades. El último compromiso sobre el AVE es que estará en Cartagena en 2024, con el tramo final desde Torreciega bajo tierra y con la previsión de soterrar dos kilómetros más en un futuro sin concretar. El nuevo ramal para mercancías hacia Escombreras tampoco tiene fecha. Está previsto que pase por la zona logística de Los Camachos. Un acuerdo de esta semana certifica que los empresarios tendrán suelo pronto. La elección de la factoría de Subsistencias de la Armada para la Ciudad de la Justicia aún no ha sido respaldada por un acuerdo con presupuesto. Y Escombreras gana peso como futura ubicación del puerto de contenedores, en lugar de El Gorguel.