Sergio Ramos: «El PP ha hecho que el centro de Murcia sea más pequeño y solo mire al norte»

Sergio Ramos, junto al Auditorio de La Alberca. /agm/ GUILLERMO CARRIÓN
Sergio Ramos, junto al Auditorio de La Alberca. /agm / GUILLERMO CARRIÓN

«Es poco serio que el municipio tenga tres centros juveniles y más de 300 casas de apuestas», afirma el candidato de Cambiemos Murcia a la alcaldía de Murcia

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERES

Militante en la izquierda desde sus años de estudiante en el instituto Ingeniero de la Cierva de Patiño, Sergio Ramos Ruiz (Murcia, 1984) es licenciado en Derecho y graduado en Ciencias Políticas. Coordinador de Izquierda Unida-Verdes en el municipio y candidato de Cambiemos a la alcaldía de Murcia, tiene el empeño de devolver la dignidad a los barrios y pedanías. Nacido junto a la acequia Alquibla, en Algezares, añora una infancia feliz y bucólica en una huerta que ambiciona recuperar.

-No hay manera de que la izquierda murciana concentre fuerzas y concurra unida a las municipales...

-Desde luego es una mala noticia. Desde Cambiemos Murcia y desde IU, que forman parte del acuerdo federal de Unidas Podemos, intentamos por todos los medios que hubiera acuerdo en Murcia, y nos parece una mala noticia que no haya podido ser. A pesar de tener un protocolo federal, la dirección de Podemos municipal y sobre todo la regional, que es la que controla el proceso, no quisieron la unidad con IU. Programáticamente hay muy pocas diferencias con Podemos y lo ideal hubiera sido una unidad.

«Si naces delante o detrás de la Universidad, tus posibilidades de futuro cambian radicalmente»

-En estos cuatro años Cambiemos ha desplegado un trabajo ingente en pedanías, barrios, juntas de distrito... ¿Se traducirá en votos?

-Creemos que sí. En unas elecciones influye la cultura nacional de los grandes partidos, pero mucha gente en este municipio sí conoce a sus vocales. Hemos sido de los mayores impulsores de las juntas municipales del cambio, nos las hemos tomado muy en serio porque realmente creemos que nuestra prioridad política es que los vecinos y vecinas, independientemente de donde vivan, en el centro o en las pedanías, tengan los mismos derechos. Y realmente el modelo del PP otorga menos derechos a los vecinos de pedanías, en transporte, centros, servicios... El PP ha hecho que el centro de la ciudad sea aún más pequeño. Hace unos años el barrio del Carmen era un barrio céntrico, y ahora casi es periférico por las políticas del PP. El centro es más pequeño y solo mira al norte; el sur está relegado a ciudadanos de segunda categoría.

-¿Qué tiene que ofrecer a esos 270.000 murcianos que viven en las pedanías?

-Pensamos que para mejorar la calidad de vida en las pedanías e igualarla al centro, la solución pasa por la descentralización. Para que las pedanías mejoren, no deben esperar a que La Glorieta solucione sus cuestiones, sino que tienen que tener competencias, presupuesto y estructura política para ellos hacer frente a esas cuestiones. No puede ser que pedanías como El Palmar tengan que resolver todos sus problemas en Murcia.

«El plan general está orientado a una ciudad irreal en dimensión que no se va a cumplir nunca»

-La recuperación del patrimonio y del medio ambiente también han ocupado buena parte de su afán estos cuatro años...

-Que el Ayuntamiento de Murcia solo esté pensando en La Glorieta y el centro hace que se pierdan otros valores. Una de las cosas que debemos hacer desde el Ayuntamiento es proteger la huerta, como patrimonio histórico, paisajístico y también económico. Para eso hace falta revisar de una vez el Plan General de Ordenación Urbana y que se cumpla; que desaparezca el urbanismo a la carta, en que cada uno construye donde le apetece, para pasar a un respeto a la huerta, que también tiene que ser útil económicamente. Para eso planteamos apoyar el comercio de proximidad, un sello de calidad de la huerta de Murcia, que los agricultores puedan vender directamente en las plazas de Murcia períodicamente... La huerta no se protege haciendo una vez al año un desfile.

-¿El proyecto Murcia Río no protege la huerta?

-Murcia Río es una metáfora perfecta del gobierno de Ballesta en estos años. Es un gobierno de publicidad, grandes promesas y pocas realidades. El río de Murcia no necesitaba ningún proyecto faraónico, que ni siquiera tiene un proyecto acordado por consenso detrás. Lo que sí hacía falta es renaturalizar el río, mejorar las vías verdes que conectan con la ciudad y el río para que los murcianos puedan pasear, ir en bici al trabajo... Hay que recordar además que se está utilizando agua de los regadíos tradicionales y desviando a las macroindustrias que están en la zona este de Murcia.

-Demanda la revisión del plan general... ¿Cómo debe orientarse?

-Tenemos ya un diagnóstico realizado por la UPCT que nos dice que el plan general se ha incumplido de manera taxativa. Lo que tenemos que hacer primero es replantear el crecimiento de la ciudad: el plan está orientado a una ciudad irreal que nunca se va a cumplir, tanto en dimensiones como en extensión, para un millón de personas al que no llegaremos nunca.

- Los episodios de contaminación han sido recurrentes el último año...

- El modelo de ciudad que propone el PP es totalmente insostenible socialmente y también medioambientalmente. Cuando hay un pico de contaminación, el Ayuntamiento debe informar a los vecinos, no vale con ponerlo en una página web que a veces no funciona. Estamos jugando con la salud de los vecinos. Cuando haya picos, hay que reducir los vehículos en el centro, sobre todo los pesados. Para eso hay que aumentar la frecuencia del transporte público y que sea gratuito, como los aparcamientos disuasorios, en esos picos.

-La movilidad en el municipio sigue sin resolverse...

-La movilidad otorga derechos, de los más básicos, pero en este municipio hay mucha gente que no tiene ese derecho. Conforme te alejas más del centro, lo vas perdiendo. Un vecino de Casillas, por ejemplo, no tiene derecho a ir un domingo a Murcia, salvo en su coche. Por eso nos molesta que Ballesta haya convertido la campaña en un circo con el Tranvibús.

-La bici ha ganado espacios, aunque algunos no sean tan usados. ¿Son partidarios, como proponen otros, de eliminar el carril de Miguel Indurain?

-Hacer política a golpe de ocurrencias es muy peligroso. Nosotros queremos un plan de movilidad con carriles bici que te lleven a trabajar, al centro, no como ahora, que no te llevan a ninguna parte. Lo que no se puede es actuar por ocurrencias, porque al final se llega al descrédito incluso con los carriles bici, que no están bien diseñados.

-El proyecto de López Rejas para La Paz ha resucitado. ¿Qué propone para regenerar el polígono?

-Hay varios barrios en Murcia, como La Paz y Los Rosales; y otros, que quizá no estén tan deteriorados, pero necesitan ayudas públicas antes de estarlo, como Barriomar y algunas zonas del Carmen, que precisan un plan estratégico de recuperación. La situación de los vecinos de La Paz no la va a solucionar ninguna empresa. Lo que quería López Rejas y parece que vuelve a querer es expulsar a los vecinos y hacer un negocio especulativo. Hay que evitar que especulen con nuestros barrios y con las necesidades de la gente. Un profesor de Derecho nos decía que en esta ciudad, si naces delante o detrás de la Universidad, cambian tus posibilidades de futuro de forma radical, y eso es real. No hemos podido combatir eso en 40 años. Todavía en el centro de Murcia tenemos bolsas de pobreza que solo le preocupan al Ayuntamiento cuando hay que hacer redadas. Murcia es un municipio cada vez más desigual. Ahora hay zonas ricas y zonas pobres, como se aprecia en el precio de la vivienda. Eso es fruto de un modelo político.

-¿Cómo asiste al conflicto por las polémicas obras de la UCAM?

-Hay que parar con los beneficios a la UCAM, que ha tenido de todo tipo, desde suelo, económicos, educativos por parte de la Comunidad... Ya basta de beneficiar a una empresa privada. Y con la cuestión urbanística es evidente. Si las licencias son irregulares hay que pararlas. No podemos tener a jóvenes estudiando allí en edificios sin licencia. Si un vecino que tiene una frutería no tiene licencia, se la cierran a los dos días. ¿Por que esta doble vara de medir con la UCAM?

-¿Qué mecanismos tiene su partido contra comportamientos como la presunta compra de votos por parte del presidente del PP de El Raal?

-Un código ético muy estricto que incluye el revocatorio. Además, el control económico pasa por varios filtros, pero en todo caso yo creo que la mejor vacuna contra la corrupción es la transparencia. Si tuviéramos más transparencia sobre las contratas públicas, sobre los presupuestos municipales... que cualquier vecino pueda trabajar en Cespa, y se le informe de cómo funcionan los procesos selectivos... Se contrata a la gente a dedo... No hay ningún control sobre las subcontratas. Hay que controlar a las contratas y los derechos laborales de quienes trabajan en ellas. Conseguimos sancionar a Ferrovial en la limpieza de colegios, porque maltrataba a las trabajadoras y no cumplía con el pliego, y también descubrimos incumplimientos en Tribugest y ayuda a domicilio. ¿Qué hizo el PP? Cerró la comisión de investigación para que no pudiéramos seguir investigando las contratas.

-¿Aprecia opacidad en las contratas?

-En todos los pliegos que hemos podido estudiar hemos visto que no se cumplían y se han sancionado. Proponemos comisiones de seguimiento y transparencia para que todo vecino pueda saber en qué se gasta su dinero. A medio plazo hay que buscar la manera de ir recuperando servicios para el Ayuntamiento y remunicipalizando buscando fórmulas intermedias, como una cooperativa de trabajadoras participada por el Ayuntamiento para la limpieza de los colegios.

-¿Hay margen de rebaja o supresión de alguna tasa?

-Tenemos que tener cuidado con eso. Creemos que hace falta que el Ayuntamiento tenga recursos para hacer política en este municipio. No queremos recaudar menos, pero sí queremos recaudar mejor. Creemos que el sistema impositivo del ayuntamiento es muy poco progresivo, y por lo tanto muy injusto.

-¿Qué ofrece a los jóvenes?

-Es poco serio que el municipio de Murcia tenga tres centros juveniles, los de El Palmar, Puente Tocinos y Santa María de Gracia, y más de 300 casas de apuestas. Una cuestión fundamental es que el Ayuntamiento genere un modelo de ocio alternativo para los jóvenes, y eso pasa por abrir más centros juveniles, sobre todo en pedanías.