Seis de cada diez ejecuciones hipotecarias proceden de los años del 'boom' inmobiliario

Viviendas en construcción. /R. C.
Viviendas en construcción. / R. C.

Las intervenciones de los bancos por impago de los créditos se reducen un 24% en el segundo trimestre del año

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El drama social y económico de los impagos de las hipotecas se está circunscribiendo básicamente a las familias que compraron sus viviendas en los años de la burbuja inmobiliaria, esto es, entre 2006 y 2008, el periodo en el que más se incrementó el precio de los inmuebles marcando máximos históricos. Porque de todas las ejecuciones hipotecarias que se inician ahora por esa morosidad, el 59,2% corresponden a adquisiciones realizadas hace ahora más de una década.

El problema sigue existiendo, aunque cada vez más restringido a las familias que se sobreendeudaron en los años del 'boom', con precios disparados en toda la geografía y unos préstamos hipotecarios cuya cuantía superaba en muchos casos el 100% del valor de tasación de los inmuebles. De hecho, en el segundo trimestre del año se han iniciado 1.359 ejecuciones hipotecarias sobre viviendas habituales (es el inicio legal del proceso, pero no tienen por qué acabar en el lanzamiento de la vivienda ni en el desahucio forzoso). De ellas, un 25% corresponde a créditos constituidos en el año 2007, otro 16,5% a los de 2008 y un 11,4% a los de 2006.

En cualquier caso, el problema de las ejecuciones hipotecarias sigue disminuyendo con el paso de los meses y la recuperación económica. El número de procesos sobre viviendas habituales cayó un 8,9% frente a los del trimestre anterior y un 24% por debajo del mismo periodo de 2018, según el INE.

En el segundo trimestre se iniciaron 16.429 ejecuciones hipotecarias, un 12% más que en el trimestre anterior y un 10,9% por emcima que un año antes. De ellas, 15.566 afectaron a fincas urbanas (donde se incluyen las viviendas) y 863 a fincas rústicas. Las ejecuciones hipotecarias sobre fincas urbanas subieron un 11,6% en relación al trimestre anterior y un 10,4% respecto al segundo trimestre de 2018.

Dentro de las fincas urbanas, 7.924 ejecuciones correspondieron a viviendas, un 8% más en tasa intertrimestral y un 9,4% más en términos interanuales, y de ellas 1.986 eran ejecuciones sobre viviendas de personas físicas, un 1,6% menos que en el trimestre anterior y cifra un 21,3% inferior a la del segundo trimestre de 2018.