Europa preserva el permiso laboral por lactancia

Una mujer alimenta a su hijo durante una manifestación en favor de la lactancia materna en Málaga. /Jorge Guerrero (Efe)
Una mujer alimenta a su hijo durante una manifestación en favor de la lactancia materna en Málaga. / Jorge Guerrero (Efe)

El Tribunal de Justicia de la UE cree que pudo haber «discriminación de sexo» en un caso donde Prosegur se lo negó a una vigilante nocturna

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

La justicia europea ha dado su segundo aviso serio a empresas españolas por presuntamente vulnerar derechos de sus trabajadoras embarazadas, que han dado a luz o en período de lactancia. En ambos casos, dicen los magistrados, se negaron a adaptar sus condiciones de trabajo pese a los perjuicios que les causaban por su situación.

En el último caso, resuelto este miércoles, el Tribunal de Justicia de la UE estima que ha podido existir una «discriminación directa por razón de sexo» en el caso de una vigilante de Prosegur. Esta pidió en marzo de 2015 cambiar su turno o que le diera un permiso por lactancia, pues su horario nocturno no le permitía atender las tomas para alimentar a su bebe de entonces cinco meses.

La compañía argumentó que su trabajo no resultaba perjudicial y su propia mutua laboral lo refrendó, pese a admitir que el horario nocturno podía resultar «más incomodo» para la lactancia aunque no dañaría su salud si atendía unas recomendaciones. La vigilante lo denunció ante un juzgado de lo social de Lugo, que desestimó su demanda.

La empleada recurrió ante el Tribunal Superior de Galicia, que planteó varias cuestiones prejudiciales a la curia europea. Los magistrados de la UE estiman ahora que las trabajadoras en situación parecida (embarazadas o ya madres) tienen derecho a una protección «reforzada y específica contra los riesgos laborales». Y en este caso concreto dictaminan que aunque solo parte del horario laboral se haga de día el trabajo se considera nocturno.

Por eso, el Tribunal de la UE señala que debe realizarse un análisis específico de cada situación, puesto que las jornadas que se alargan hasta altas horas pueden resultar incompatibles con la lactancia, o dificultarla seriamente. No obstante, el tribunal gallego deberá resolver ahora si la vigilante de Prosegur fue discriminada por ser mujer. Con una enfermera que pidió un certificado de riesgo por lactancia -acreditado por un informe médico que reflejaba «riesgos físicos, químicos y biológicos»- sí lo estimó, a raíz precisamente de que octubre de 2017 la curia europea obligara al Servicio Gallego de Salud a acreditar que no existía tal discriminación.

 

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