El BCE pide más recortes a la banca para afrontar la desaceleración de la economía

El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, hoy en Santander. /EFE
El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, hoy en Santander. / EFE

Luis de Guindos rebate a las entidades al recordarles que los tipos bajos han tenido «un impacto positivo» en su actividad durante los últimos años

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROSantander

El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha instado a las entidades españolas a «continuar el esfuerzo de reducción de costes» realizado durante los últimos años para seguir ajustando las partidas que más gastos le suponen como la red de oficinas y la plantilla ligada a esas sucursales. Y lo deben hacer, entre otras razones, teniendo en cuenta que «hay una desaceleración en la economía mundial, la europea y en la española, aunque menor», que puede acabar por afectar también a la actividad bancaria.

El exministro de Economía en el Gobierno de Mariano Rajoy ha recomendado a la banca «actuar en términos de reducción de exceso de capacidad, eliminación rápida de los créditos dudosos y mejorando su relación de costes con respecto a los ingresos» que generan. Lo ha hecho en el Curso de Verano de la UIMP y APIE, donde también les ha recordado que la competencia de los nuevos operadores 'fintech' supone «otro elemento adicional sobre el cual es importantísimo mejorar su eficiencia».

Durante la última década, la banca española ha pasado de contar con 45 grupos bancarios (antes bancos y cajas) a tener poco más de una docena en la actualidad. En este periodo, el cierre de oficinas ha supuesto una merma del 40% de la red al pasar a tener 26.319 sucursales; y la reestructuración laboral ha supuesto la salida de un tercio de toda la plantilla, hasta las 187.182 trabajadores hasta finales de 2018, según el Banco de España. De hecho, dos grandes grupos como Santander y CaixaBank acaban de formalizar sendos Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) que supondrán las salidas de 3.223 y 2.023 empleados en los próximos meses, respectivamente. La insistencia de Luis de Guindos acerca del «ajuste de costes» se justifica porque en el conjunto de la Unión Europea aún representan un 60% de los ingresos frente a poco más del 50% de otros territorios, como ocurre en Estados Unidos.

Lo que ha hecho Luis de Guindos, al igual que ha indicó el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en su última intervención en este evento es apuntar que «los bajos tipos de interés han tenido un impacto positivo desde el punto de vista de una visión global». El vicepresidente del BCE sostiene que la política monetaria que la institución viene desarrollando desde hace más de cinco años «ha permitido» no solo la propia recuperación de la economía y de la actividad de la banca, una reducción de los préstamos dudosos (impagados) con los que tenía que contar el sector en los peores años de la crisis, o un incremento de la demanda de crédito de familias y empresas, que también ha impulsado su negocio.

Refuerza así la posición ya expresada por el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, quien el pasado lunes afirmaba que «en su conjunto, el efecto neto es positivo para los bancos». El gobernador admitía que «si bien es cierto que reducen el margen financiero de las entidades, también favorecen que los créditos crezcan más de lo que lo harían en otra situación, algo bueno para los bancos, y mejora la capacidad de pago de los clientes, lo que reduce la morosidad, uno de sus grandes problemas históricos, y permite que puedan vender carteras de activos dañados».

No opinan lo mismo los ejecutivos de la banca, que han vuelto a temer los efectos de una prolongación de las actuales políticas monetarias más allá de finales de este año, cuando el BCE había previsto iniciar la subida de tipos. De hecho, el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, apuntó el miércoles que la entidad «evaluará» la cifra de beneficio final ante el anuncio del presidente del BCE, Mario Draghi, acerca de la prolongación de su política de estímulos monetarios y tipos bajos durante los próximos meses y, al menos, hasta bien entrado 2020. Goirigolzarri ha indicado que ante este contexto el banco «está evaluando permanentemente» las perspectivas de la corporación. «En el caso de que hagamos algún tipo de modificación al respecto, la haremos», indicaba. Por su parte, el presidente de CaixaBank, Jordi Gual, ha indicado que la entidad tiene «capacidad de resistir» a una prolongación de los tipos bajos.Ha recordado que el banco ya ha demostrado esa capacidad que tiene para hacer frente a este tipo de medidas, que reducen su margen de intereses.

Investigación en BBVA

Por otra parte, el vicepresidente del BCE se ha referido a los procesos de investigación en marcha para aclarar el supuesto espionaje encargado al excomisario Villarejo por parte del anterior presidente de BBVA, Francisco González, para evitar el desembarco de grandes inversores como Sacyr en la entidad hace 14 años. Luis de Guindos ha puesto el foco en la vía judicial, dejando de lado el análisis interno que está llevando a cabo el propio banco sobre este caso. «Ya está judicializado y al final estaremos a lo que digan los tribunales», ha afirmado.

Luis de Guindos ha recordado que con una causa judicial abierta como la de la Audiencia Nacional, se quedan pausados el resto de expedientes que pudieran estar abiertos en torno a la aclaración de lo que ocurrió con los contratos de BBVA y la empresa de seguridad Cenyt vinculada al excomisario. «Es en la justicia donde se dilucidarán las responsabilidades que haya, en su caso», ha apuntado.

El que fuera ministro económico del PP hasta marzo del año pasado ha pedido en cualquier caso «rapidez» y «sobre todo, pedimos que el análisis fuera lo más profundo posible». Fuentes del supervisor europeo admiten que existe «comunicación» con la entidad acerca del desarrollo de las investigaciones, aunque por ahora no se ha instado a la actual cúpula del banco a tomar medidas concretas para mejorar su reputación tras este caso.