Cuatro de cada diez euros de gasto saldrán de los pensionistas en 2030

Un grupo de mujeres, durante un viaje. /Luis Ángel Gómez
Un grupo de mujeres, durante un viaje. / Luis Ángel Gómez

La población mayor de 65 años, que se ha duplicado desde 1980, dedica ya 172 euros más de media a la cesta de la compra

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

El aumento continuado de la esperanza de vida está convirtiendo a España en uno de los países más envejecidos del mundo. De hecho, desde 1980 la población mayor de 65 años se ha duplicado tras crecer en 4,7 millones y superar los nueve millones. Esto tiene lógicamente su repercusión en el número de pensiones que la Seguridad Social tiene que pagar (se ha pasado de 4,4 millones a los 9,6 millones actuales y en 2050 serán 15 millones), pero también en un cambio en los hábitos de consumo.

Ahora los mayores se han convertido en el público objetivo para las grandes marcas generalistas, puesto que estos hogares dedican de media 4.271 euros al año en llenar sus despensas, lo que supone 172 euros más que el resto, según un informe de Kantar Media.

Y todo apunta a que esta diferencia crecerá en las próximas décadas, puesto que en 2030 los mayores de 65 años liderarán el presupuesto en consumo y de ellos saldrán cuatro de cada diez euros gastados, según un estudio publicado este miércoles por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

«El crecimiento del mercado dependerá, en una parte importante, de estos hogares y, de hecho, actualmente ya es así», explica Juan Carlos Gázquez, profesor de la UOC.

Pequeñas compras pero frecuentes

Una de las características principales de este grupo es su preocupación por la salud, por lo que incluyen en su cesta una serie de productos prescritos para complementar su alimentación, como complementos vitamínicos, lácteos para mantener la densidad ósea, productos anticolesterol, etc. Al estar jubilados, disponen de tiempo libre para incluir más actividades en su rutina diaria y comprar con más calma. Por eso, sus cestas de la compra se caracterizan por ser pequeñas pero muy frecuentes, compran formatos y envases individuales o de menor tamaño y son menos propensos a las promociones, según puntualiza este experto.

Para sus compras eligen tiendas de proximidad especializadas y supermercados. «Quieren establecimientos más cómodos, con pasillos más anchos y con estanterías de menor altura para poder alcanzar cómodamente los productos», puntualiza Gázquez. El hecho de no tener a los hijos en casa les permite no tener que aplicar un control tan rígido sobre la economía doméstica y poder destinar una parte del dinero a la compra de productos de calidad.