La Fed abre la puerta a que el BCE aplique estímulos en septiembre

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, durante una conferencia de prensa. /AFP
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, durante una conferencia de prensa. / AFP

El recorte de tipos en EE UU buscaba evitar el impacto de una guerra comercial que Trump ha vuelto a avivar y que ha desinflado a las Bolsas

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, va a recorrer el final de su mandato previsiblemente con nuevos estímulos monetarios. Lo hará en septiembre, un mes antes de abandonar el cargo, tal y como anticipan todos los analistas que ven en el último movimiento de la Reserva Federal (Fed) norteamericana un respaldo a las pretensiones del banquero italiano. El recorte de tipos aprobado por el presidente de la Fed, Jerome Powell, del 2,25% al 2%, ha puesto en bandeja a su homólogo europeo la posibilidad de incidir en medidas para rebajar más el interés en la zona euro e intentar mitigar la desaceleración en la que Europa ya se encuentra inmersa.

El último consejo de gobierno del BCE ya dejó entrever que a la vuelta del verano podría tomar más medidas si considera que lo necesita la economía. «Todo indica que el BCE podría seguir sus pasos, avalados tras el anuncio de esta semana», explica Joaquín Robles, analista de XTB. Considera que la postura de la Reserva Federal «ha causado sorpresa» porque no es habitual que un banco central baje tipos en medio de un ciclo de crecimiento económico, con los precios controlados y pleno empleo, como en EE UU.

Robles asume que la Fed ha realizado este movimiento «para hacer ver que, llegado el caso, están ahí para ayudar si se intensifica la guerra comercial con China». Y Christian Scherrmann, de DWS, considera que «la idea original parece haber sido asegurar el crecimiento contra las influencias negativas resultantes de las guerras comerciales y el debilitamiento» generalizado de las economías.

Apenas 24 horas después de tomar aquella decisión, el presidente de EE UU, Donald Trump, anunciaba nuevos aranceles del 10% a China sobre productos por un valor de 300.000 millones de dólares, a partir de septiembre. El anuncio ha vuelto a hacer temblar a los mercados bursátiles de todo el mundo. Este viernes las Bolsas cerraron con pérdidas como las del 1,5% en el Ibex-35; del 3,3% en el DAX alemán; o del 1% en el Dow Jones durante las primeras horas de cotización.

Joaquín Robles considera que la intervención de la Fed se encuentra motivada en «un deseo de que el dólar no se aprecie tanto» respecto a otras divisas internacionales y provoque daños a la economía y las exportaciones norteamericanas. Y como no lo logró el miércoles, Trump habría aparecido para amenazar con más trabas comerciales. Antonio Pedraza, del Consejo General de Economiastas, explica que lo que subyace es «una guerra de divisas».Considera que «Draghi no puede permitir que esto perjudique al euro y a las importantes exportaciones europeas». En realidad, como indica Dave Lafferty, de Natixis IM, Powell «le ha hecho un pequeño favor a Draghi, puesto que el dólar continúa apreciándose frente al euro». En el último año, se ha revalorizando un 5%.

Los expertos también aclaran que mientras que EE UU tiene margen para actuar con los tipos, la zona euro no. «No hay demasiado margen para provocar muchos efectos», sostiene Joaquín Robles. «Las herramientas del BCE son ahora mucho menores a las que tenía en su momento en 2014 para actuar y sus consecuencias son cada vez más efímeras», sostiene este experto, para afrontar la desaceleración europea.