El fin del impuesto sobre las donaciones dispara un 30% las cesiones de tierras

Una joven agricultora recorre su finca de Mula, en una imagen de archivo. / G. Carrión / AGM
Una joven agricultora recorre su finca de Mula, en una imagen de archivo. / G. Carrión / AGM

Agricultores murcianos transfirieron 430 fincas a sus descendientes durante el primer semestre, la cifra más alta desde hace una década

Juan Carlos Hernández
JUAN CARLOS HERNÁNDEZ

El relevo generacional en el campo murciano cobra impulso desde que en enero se anulara 'de facto' el impuesto sobre donaciones, con una deducción del 99% de la cuota. Así, abuelos y padres transfirieron durante el primer semestre del año 430 parcelas de cultivo a hijos y nietos, más de un 30% respecto al mismo periodo de 2017, de acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística.

El grueso de estas operaciones se efectúa en huertas de la Vega Media y del río Mula. Ello está permitiendo a jóvenes agricultores obtener fincas en propiedad ante los altos precios de la Región, donde se cotiza el regadío más caro de la Península.

Tal incremento de cesiones de tierras entre parientes constituye la excepción en un mercado que se está ralentizando desde el año pasado. Un total de 5.871 parcelas cambiaron de manos entre enero y junio. Es solo un 4,2% más que en el primer semestre del año pasado (5.630). Por compraventa fueron solo 2.429 (+0,8%) y por herencia, 1.680 (+2%). Por otros casos (embargos y ejecuciones hipotecarias, por ejemplo) se transfirieron 1.310 fincas (+6,9%). Por su parte, los procesos de concentración parcelaria mediante permutas resultaron casi anecdóticos, pues solo se registraron 22 casos (-8,4%). Y completan la cifra las citadas 430 donaciones (+31%).

El grueso de estas operaciones se está efectuando en las huertas de la Vega Media y en las del río Mula

Freno de la compraventa

Este estancamiento se produce después de un ejercicio vertiginoso para el mercado de tierras como fue el de 2016, que se cerró con 4.657 parcelas vendidas del total de 10.685 que cambiaron de titularidad. Desde 2008 la cifra nunca había pasado de 4.000 puestas a la venta. El momento más bajo fue en el año 2012, con solo 3.363 fincas comercializadas ante la contracción de la demanda de inversores -sobre todo, constructores- y empresas ajenas al mundo agrario que invertían en terrenos agrícolas. El año pasado se produjo un frenazo, con 4.669 fincas compradas de un total de 10.641.

Permiten que jóvenes tengan acceso a la propiedad de parcelas en un mercado saturado de altos precios

La sucesión de buenas campañas y la fluidez de préstamos dinamizaron las transacciones cuando la crisis ya remitía, lo que se tradujo en una escalada de precios que los sitúan fuera del alcance de la mayoría de agricultores. Así, el precio medio del regadío para hortalizas asciende a 33.626 euros la hectárea, de acuerdo con los últimos datos de la Consejería de Agricultura, lo que lo convierte en el más caro de España junto con el de Canarias. Aun así, es frecuente encontrarse con parcelas en venta por encima de los 44.000 euros la hectárea; sobre todo, en el Campo de Cartagena, en el Valle del Guadalentín y en el litoral. Asimismo, en las huertas del Segura es imposible encontrar algo por debajo de los 22.000 euros la hectárea.

Ni siquiera la sequía y la incertidumbre sobre disponibilidad de agua del Trasvase Tajo-Segura han atemperado la demanda de tierras de laboreo por parte de grandes empresas agrarias, que se disputan toda tahúlla que esté al lado de sus respectivas explotaciones.

La venta se ha estancado ante los regadíos más caros de la Península, ya fuera del alcance de la mayoría de bolsillos

Las parcelas con frutales, por su parte, requieren cuentas más que saneadas, especialmente si se trata de plantaciones de cítricos. En estos casos, los precios se mueven entre 40.000 y 60.000 euros la hectárea. Incluso se han pagado limonares a 118.000 euros. Los parrales también están muy cotizados: entre 33.000 y 40.000 euros. Las fincas con albaricoqueros, melocotoneros y ciruelos aún son relativamente asequibles, entre 24.000 y 36.000 euros, si bien suelen ser de variedades con menor interés comercial (albaricoque búlida o melocotón pavía). Las plantaciones de perales y manzanos oscilan entre 14.000 y 24.000 euros.

Al mismo tiempo, el secano ha recobrado atractivo ante el auge del cultivo del almendro, lo que ha suscitado el interés de empresas turroneras y multinacionales. Ya hay fincas que se pagan a casi 6.500 euros la hectárea. Pero si se quiere una con árboles ya plantados hay que abonar entre 12.000 y 20.000 euros.

La oferta

Las herencias constituyen el principal 'alimento' del mercado de tierras en la Región. Muchos de quienes las reciben procuran venderlas a los arrendatarios que las cultivan con el fin de obtener rápida liquidez. Por otro lado están los agricultores jubilados que tratan de mejorar su situación económica o la de sus familias, cuando éstas son reacias a mantener la actividad agrícola. Ellos tienden a ofrecer las parcelas a propietarios colindantes, siempre dispuestos a ampliar sus cultivos, especialmente en los regadíos tradicionales y en los secanos.

Sin embargo, la anulación del impuesto de donaciones está permitiendo que jóvenes agricultores obtengan de sus ascendientes fincas en propiedad ante los altos precios del mercado.

Tres casos. Con la donación de tierras por valor de 475.000 euros (lo que valen diez hectáreas de regadío con buena dotación de agua, por ejemplo), el año pasado se pagaban 39.916 euros. Este año son 1.000 euros. Si se trata de 180.000 euros (equivalente a seis hectáreas de frutales), el año pasado se pagaban 9.600 euros. Ahora son 240 euros. Si valen 50.000 euros (diez hectáreas de secano para laboreo), el año pasado se pagaban 1.233. Actualmente se abonan solo 31 euros.

Desde el inicio de la crisis nunca se habían producido tantas donaciones de tierras en un semestre. Dicha tendencia podría acelerarse ante la incertidumbre que rodea a la política fiscal del Gobierno central, tentado a reinstaurar -«homogeneizar» es el término usado- en el conjunto del país el impuesto que grava tales cambios de titularidad.

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