El Gobierno asume que la ralentización es mayor de lo que se esperaba

Nadia Calviño, ministra de Economía en funciones tras la reunión semanal del Ejecutivo./EFE
Nadia Calviño, ministra de Economía en funciones tras la reunión semanal del Ejecutivo. / EFE

Calviño no descarta revisar a la baja su cálculo de PIB porque España «no está aislada» del resto del mundo, aunque pide huir del derrotismo

JOSÉ M. CAMAREROMadrid

 La economía se está desacelerando a medida que transcurren los meses a un ritmo mayor del que todos los analistas e instituciones preveían a principios de año. Incluido ya el propio Gobierno, que debe enviar sus perspectivas macroeconómicas a Bruselas antes del 15 de octubre, y donde -admite- no podrá obviar la realidad: el ritmo de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) «no podrá aislarse si se alarga esta etapa de enfriamiento de la economía europea y otras partes del mundo». Así lo reconoció este viernes la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, quien dio un paso público más en la interiorización de la realidad al anticipar que «si hay que revisar» la estimación del PIB a la baja «se hará». «Actuaremos con enorme prudencia», apuntó.

El Ejecutivo mantienía en sus últimas previsiones -actualizadas en el mes de abril- que España cerraría este año con un crecimiento interanual del 2,2%, tras rebajarlo desde el 2,5% anterior. En las últimas semanas varios organismos han reducido el ritmo al que el PIB mejorará en 2019: el retroceso más importante es el calculado por el Banco de España, que ha recortado cuatro décimas su expectativa, del 2,4% al 2%. En otros organismos también han hecho lo propio, como en Funcas, que estima un alza del 2,2%, o BBVA Research, del 2,3%.

 Pero puede que estas últimas estimaciones de estos centros de estudios se hayan quedado desactualizadas por la vorágine de acontecimientos que acechan a la economía mundial y que también tienen su impacto en España, como este viernes reconocía Calviño tras el Consejo de Ministros. Los cálculos que debe elaborar para enviar el cuadro macro a mediados de mes dependerán «mucho», según apuntó Calviño, de variables como el 'brexit' sobre el que hay «una enorme incertidumbre»; la guerra comercial cada vez más profunda; o la ralentización que ya vienen arrastrando otras potencias como Alemania. «El comportamiento de este Gobierno es de enorme prudencia», ha indicado al admitir qeu «hay una fase de recuperación menos intensa que en ciclos anteriores, pero más estable y equilibrada». Para esa actualización, también tendrá en cuenta la revisión de los datos de contabilidad nacional del INE de los últimos 23 años, cuya metodología también ha cambiado tras constatar que España creció al 2,4% y no al 2,6% en 2018.

Aunque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya había amagado con una posible actualización a la baja, aunque de forma indirecta, la intervención inesperada de la ministra Calviño tras el Consejo de Ministros reveló el cariz que está tomando la evolución de la actividad. En cualquier caso, la titular de Economía indicó que España «no presenta signos de vulnerabilidad como los que hicieron tener la larga y profunda recesión de la última crisis». Hay indicadores «mixtos»: por ejemplo, se comportan peor la producción manufacturera y la cifra de negocio de la industria; y se mantienen en vigor las ventas minoristas, las de las grandes empresas o el gasto turístico.

Entorno distinto al de 2008

Por ello, Calviño ha insistido en que «no hay que caer en el alarmismo» y que no se va a «sobrerreaccionar». Frente a la visión pesimista de la situación, ha recordado las fortalezas que mantiene la economía, que se recupera «de forma menos intensa que en ciclos anteriores» pero de manera «más sólida» y «sin desequilibrios». Ha recordado que ahora no hay una burbuja inmobiliaria como la que existió hasta 2008, las empresas y familias están menos endeudadas y la inflación es baja, lo que ayuda a ser competitivos.

En las intervenciones públicas realizadas hasta ahora, Calviño había quitado hierro a la visión derrotista de la economía. Esta misma semana calificaba de «bastante positivos» algunos de los aspectos de las cifras del paro de septiembre; a finales del mes pasado apuntaba a «perturbaciones» internacionales cada vez más intensas.

Ahorro por temor a la crisis

El nivel de ahorro de los hogares suele reflejar el temor de la socidad ante el futuro, y anticipa una etapa de ralentización. Así está ocurriendo en la zona euro, donde la tasa de ahorro de las familias se situó en el segundo trimestre de 2019 en el 13,3%, tres décimas por encima de la registrada entre enero y marzo, y la más elevada desde inicios de 2010, según Eurostat. Se cumplen así tres trimestres al alza, coincidiendo con la desaceleración económica de los países del área del euro, cuyo crecimiento fue del 0,2% entre los meses de abril y junio.