La demanda de maquinaria agrícola toca techo en Murcia tras una fiebre de compras

Exhibición ante varios agricultores de una máquina diseñada para plantar hortalizas. / LV
Exhibición ante varios agricultores de una máquina diseñada para plantar hortalizas. / LV

El ritmo de adquisición de tractores nuevos se había duplicado en solo cinco años

Juan Carlos Hernández
JUAN CARLOS HERNÁNDEZ

El campo se ha dado un respiro tras figurar a la cabeza del país en adquisición de maquinaria nueva. Agricultores, cooperativas y empresas agrarias compraron durante 2018 un total de 1.880 unidades, un 6,6% menos que en el año anterior, siendo Murcia superada ligeramente por Jaén, Sevilla y Badajoz, de acuerdo con los datos del Ministerio de Agricultura.

El aspecto más grave es el desplome de las compras de tractores nuevos, con solo 503 matriculados, un 28% menos, así como el descenso de la demanda de cosechadoras, plataformas de recolección y demás máquinas automotrices (43 unidades, -10,5%). El mantenimiento de la inversión en equipos arrastrados (para laboreo, siembra, fertilización, fumigación... ) estuvo lejos de compensar el bache, con 1.180, un 5,2% más. El número de remolques nuevos apenas varió, con 154 unidades.

DOS CIFRAS

1.880
tractores, cosechadoras y equipos fueron adquiridos por el campo murciano durante 2018, un 6,6% menos que en el ejercicio anterior.
22.320 tractores
trabajan las tierras de la Región, a los que se unen 8.526 motocultores, 308 cosechadoras, 107 plataformas de recolección de hortalizas y 27 vendimiadoras.

Aun así, el listón estaba más alto que nunca. En 2017, Murcia se había convertido en 'El Dorado' de los fabricantes al batir el récord de ventas, con 2.015 vehículos y equipos para tareas agrícolas, de los cuales 698 fueron tractores. Era la provincia líder en España por segundo año consecutivo. Para hacerse una idea, en 2012 tan solo se comercializaron 879 unidades, incluidos 315 tractores.

Murcia parece haber tocado techo antes que el resto de España. El pasado año se comercializaron en el conjunto del país 41.208 unidades, un 9,3% más, si bien fue un incremento solo favorecido por el impulso de ventas de maquinaria arrastrada, puesto que la matriculación de tractores descendió un 9% (11.333 unidades).

La compra de un tractor último modelo requiere una inversión seria. Los precios oscilan entre 30.000 y 120.000 euros. Por esa razón, las ventas más fuertes se materializan al término de la campaña agrícola -a partir de octubre-, cuando los compradores han obtenido los ingresos de sus cosechas y llega el momento de preparar las tierras. Los modelos más demandados son John Deere, New Holland, Case IH, Kubota, Fendt, Deutz-Fahr y Massey Ferguson.

Segunda mano

Los fabricantes deben combatir en un frente muy duro, que es el mercado de tractores usados. Éste se encuentra en auge entre agricultores a tiempo parcial y jóvenes que se incorporan al sector. Los precios oscilan entre 15.000 y 40.000 euros. Hace una década, el reparto en Murcia era de 1,5 unidades de segunda mano por cada una matriculada. En 2014 se llegó a dos usadas frente a una recién fabricada. En 2017 bajó de nuevo a 1,4, pero el año pasado cambiaron de manos 941 tractores (+9,25%) frente a los 503 adquiridos como nuevos (-28%); o sea, una relación de 1,8.

La patronal Ansemat indica que uno de los factores que favorecen la oferta de segunda mano es la normativa sobre emisiones de gases, que obligan a efectuar desarrollos tecnológicos que encarecen los tractores nuevos entre un 8% y un 10%, lo que deja el coste medio en 49.000 euros, sin incluir el IVA. A eso se añade que el agricultor profesional cotiza en régimen de módulos y en la venta de su tractor usado no tiene que repercutir el IVA.

Otro aspecto que resalta Ansemat es la importación de tractores seminuevos procedentes de Francia e Italia (su demanda ha subido un 45%), que cumplen con normativas ambientales y son más eficientes en consumo de gasóleo.

Pero el verdadero lastre reside en que seis de cada diez unidades de segunda mano que son vendidas en el campo murciano tienen una antigüedad superior a los 15 años. Por internet se pueden obtener 'reliquias', como modelos de Ebro y Ford de los años ochenta. Es una opción tan asequible como arriesgada en cuanto a averías (falta de repuestos) y seguridad. Según el Instituto de Salud y Seguridad Laboral de la Región, la mitad de los tractores accidentados tienen más de dos décadas de antigüedad y en el 60% de los siniestros muere el conductor.

Líder en equipos

Aparte del ámbito de los tractores, la provincia de Murcia aún es líder en adquisición de equipos agrícolas nuevos, con 1.180 unidades durante 2018. Solo se le acercan Badajoz y Jaén, con 1.100 y 1.081 unidades, respectivamente. La demanda regional supera incluso a la de toda la Comunidad Valenciana (1.037). En este ámbito, el mayor empuje lo protagonizan en Murcia los sistemas de tratamiento fitosanitario (468 unidades en 2018), seguidos por maquinas para laboreo (332), fertilización de tierras (62), recolección (33) y siembra/plantación (28). A ellos se suman todo tipo de aparatos adaptados a las especifidades de cada cultivo (257 unidades).

Por otro lado, empresas y cooperativas agrícolas adquirieron un total de 43 máquinas automotrices, entre las que destacan 22 plataformas de carga más 13 cosechadoras y vendimiadoras. Los remolques para tractores, por su parte, sumaron 141 unidades a los que se añaden 13 especializados para distintas funciones.

De acuerdo con el último censo del Ministerio, cerrado el 1 de enero, el campo murciano cuenta con 25.972 tractores (aunque estima que solo 22.320 están en uso), 308 cosechadoras de cereal, 107 plataformas recolectoras de hortalizas, 27 vendimiadoras y 8.526 motocultores.

El gasóleo B, 'intocable'

Ante la intención del Gobierno central de emprender una política encaminada a desterrar el empleo del gasóleo, Ansemat declara que en el sector no existe una alternativa a la motorización diésel «que ofrezca la misma combinación de eficiencia energética, potencia, rendimiento, durabilidad y fiabilidad». Resalta que para realizar labores agrícolas se necesitan niveles de bajas revoluciones del motor que únicamente puede ofrecer la tecnología diésel.

Añade que la actual política medioambiental genera un escenario en el que los agricultores se enfrentan a un mayor coste de los tractores nuevos (para que emitan menos gases) y al disparo del precio del gasóleo B (el año pasado alcanzó el nivel más alto de la historia), que podría acentuarse con nuevos gravámenes.

El sindicato Coag no solo se opone a una mayor fiscalidad sobre el gasóleo B, sino que plantea la aplicación de un tipo cero del Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) y la rebaja del IVA al tipo reducido. De lo contrario -advierte-, «el enfado de los agricultores profesionales crecerá más deprisa que el precio del gasóleo».