Francisco González abandona sus cargos en BBVA por el 'caso Villarejo' para calmar a la junta

Francisco González.

Deja de ser presidente de honor del banco y de la Fundación BBVA de forma «temporal» hasta que concluyen las investigaciones sobre los supuestos encargos al excomisario

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Cuando apenas restan un día para la junta de accionistas de BBVA en la que su figura iba a ser el eje central de las intervenciones de los socios y el foco de todas las miradas aunque no acudiera, el expresidente de BBVA, Francisco González, ha anunciado por sorpresa que deja los cargos que ostentaba en la corporación, el de presidente de honor de la propia entidad y de su Fundación.

Así se lo ha comunicado González al actual presidente de BBVA, Carlos Torres, en una misiva en la que le expone su decisión por la que abandona «temporalmente» ambas funciones. Lo hará mientras concluyen las investigaciones en curso sobre el 'caso Villarejo' «y para evitar que se utilice su persona para dañar a la entidad». Por una parte, BBVA ha encargado a varias firmas jurídicas un análisis interno para determinar qué ocurrió con la contratación de servicios a la empresa de seguridad Cenyt -vinculada a Villarejo-, aunque no será hasta dentro de unos meses cuando se conozcan sus conclusiones. Por otra parte, el banco, y el propio González, se enfrentan a varias demandas como la que ha presentado recientemente el exvicepresidente de la CNMV, Carlos Arenillas, uno de los supuestos espiados por el banco en su momento.

La decisión llega a las puertas de una junta que se preveía convulsa, al menos por parte de los accionistas que iban a pedir la palabra para exigir a Torres que actuara para evitar que se degradara la reputación de la entidad por el supuesto espionaje que González habría encargado a Villarejo sobre políticos, empresarios y periodistas, para evitar el desembarco de Sacyr Vallehermoso para hacerse con el banco hace más de 14 años.

Torres intervendrá mañana en Bilbao -donde tiene lugar el acto, al encontrarse en la capital vasca la sede social- sin el peso de González al frente de los cargos que asumió el 31 de diciembre pasado, cuando se produjo el relevo en la cúpula de la entidad. Pero es posible que los accionistas que tomen la palabra mantengan sus exigencias para que el grupo aclare qué es lo que ocurrió con Villarejo y la crisis reputacional a la que se enfrenta en el futuro, con el BCE y el Banco de España pendientes de la evolución de los acontecimientos.

En una carta remitida al actual presidente del banco, a la que ha tenido acceso este diario, González considera que BBVA ha sufrido «una larga y continua agresión mediática derivada de las investigaciones policial y judicial, sobre un caso de gran repercusión periodística en torno a un excomisario de policía y su trabajo al frente de una empresa de investigación contratada en su día por el banco».

Es la primera vez en dos meses, desde que comenzaron a publicarse las primeras informaciones sobre el espionaje a principios de enero, que Francisco González se manifiesta, aunque sea a través de una misiva al presidente de BBVA.

De hecho, Carlos Torres hizo una férrea defensa de su antecesor, Francisco González, en la presentación de resultados del grupo, a principios del pasado mes de febrero. Ante la polémica por la supuesta trama de espionaje que habría encargado el anterior presidente del grupo. «Yo le creo», fueron sus palabras en referencia a la versión de los hechos que le había transmitido. Torres calificó entonces a González como «un guía y una referencia» en el trabajo que ambos han compartido en los diez últimos años. De sus conversaciones durante aquellos días de enero, desde que varios medios comenzaran a publicar informaciones sobre el supuesto espionaje, González le habría transmitido a Torres que su conciencia «está muy tranquila». Porque, según le explicó «no sabía nada de las irregularidades» que se han publicado.

El propio González mantiene en su misiva la versión de que los contratos con la empresa de seguridad Cenyt no estaban indicados para realizar esos espionajes de los que se le acusa, de los que intenta desvincularse por completo. Recuerda que ya puso en marcha una primera investigación interna a mediados del año pasado, cuando aún era presidente, para «asegurar que el banco había actuado de acuerdo con sus principios de legalidad y publicidad». Incluso expone en la carta cómo le «golpearon» en su momento «crisis muy dolorosas» para referirse al «intento de Sacyr de apropiarse del banco» con lo que él considera que fue la «colaboración inexplicable de parte del Gobierno», entonces presidido por José Luis Rodríguez Zapatero.

González relata otros episodios en los que se negó a que BBVA participara «a pesar de las enormes presiones recibidas», com en la salida a Bolsa de Bankia; o su negativa a asumir riesgos en la creación de la SAREB (el 'banco malo' que aglutina el ladrillo tóxico del sector). E incluso hace referencia al «odioso chantaje» que le realizó la organización Ausbanc... «No han sido años fáciles», le recuerda a su sucesor al frente del grupo.

Concluye el texto haciendo referencia a «todo lo conseguido» durante sus 18 años de presidencia al frente de BBVA. Y considera que su decisión de abandonar temporalmente los cargos «ayudará a entender con qué rigor, falta de interés personal y compromiso hemos trabajado» durante todo este tiempo.

El presidente de BBVA pidió en enero «no precipitarse ni actuar ni pedir que se actúe sin conocer los hechos», porque «no se pueden prejuzgar cosas no contrastadas». Torres no tuvo entonces una mala palabra con su antecesor, de quien afirmó que seguirá en sus dos cargos honoríficos. «No soy quién para pedir la renuncia de nadie», afirmaba. Calificó de «conjeturas» muchas de las noticias publicadas porque «se dan por verdad» cosas que «están lejos de ser comprobadas», aseguró.

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