El relevo generacional en el campo murciano alcanza su mayor ritmo

Un joven agricultor saca un tractor del garaje para arar su finca. / I. A.
Un joven agricultor saca un tractor del garaje para arar su finca. / I. A.

El traspaso de tierras a descendientes crece este año más de un 50%, la mayoría en el Campo de Cartagena, Vegas del Segura y Altiplano

Juan Carlos Hernández
JUAN CARLOS HERNÁNDEZ

El rejuvenecimiento de la actividad agraria regional se encuentra en su apogeo. La supresión 'de facto' del impuesto de donaciones ha incrementado este año en más de un 50% el traspaso de plantaciones y tierras de cultivo a hijos y nietos por parte de propietarios jubilados. Entre enero y julio fueron transferidas 829 parcelas por esta vía, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Nunca se habían cedido tantas en tan poco tiempo.

El grueso de las operaciones se efectúa en el Campo de Cartagena, Vegas del Segura, Altiplano y Valle del Guadalentín. Ello está permitiendo a jóvenes obtener fincas en propiedad en las zonas donde se cotiza el regadío más caro de la Península (el irrigado por el Trasvase) y en las huertas de Murcia, Molina y Cieza, así como en el viñedo yeclano.

Un total de 4.287 agricultores profesionales de la Región sobrepasan los 65 años de edad, según el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA). Constituyen el 38,4% del total. Muchos aguantan porque la pensión que les corresponde es de las más bajas, con apenas 600 euros al mes. Otros optan por dar una oportunidad a sus descendientes con parte de sus tierras, o con todas en el momento de jubilarse. La anterior tributación les obligaba a arrendárselas, ahora pueden traspasárselas sin apenas coste.

Dos referencias

829
fincas cambiaron de mano entre enero y julio vía donaciones, un 53,8% más respecto al mismo periodo del año pasado.
1.042
parcelas fueron cedidas a descendientes durante todo el ejercicio de 2018. Una década antes, al inicio de la crisis, fueron 946.

El hecho de poseer tierras facilita a los jóvenes acceder a préstamos para modernizar el riego, comprar maquinaria, levantar un almacén o, simplemente, adquirir semillas, fertilizantes y fitosanitarios. Coag recuerda que los costes de los aprovisionamientos no dejan de subir mientras que las cosechas se venden en muchos casos a precios de hace 25 años.

A ello se suman las ayudas de la Comunidad a agricultores menores de 40 años, para los que hay habilitada una partida de 9.750.000 euros en el periodo 2020-2023. La subvención consiste en un módulo básico de 22.500 euros, que puede incrementarse hasta 70.000 euros en función de las características de la explotación y de las actuaciones necesarias que cada solicitante requiera. En el periodo de concesión de ayudas entre 2016 y 2019 se han beneficiado 499 personas, de las que 163 eran mujeres.

Por cada profesional que se incorpora a la actividad agraria, se crean entre 7 y 10 empleos, según Eurostat. Pero Coag matiza que solo tres de cada cien jóvenes se enteran de la existencia de tales subvenciones. Y muchos tienen padres con tierras arrendadas a terceros que podrían explotarlas por su cuenta tras formarse, por ejemplo, en los Cifeas de Molina, Torre Pacheco, Lorca y Jumilla.

Al margen de los costes de iniciarse en la profesión, la evidencia es que el incremento de transferencias de fincas a hijos y nietos destaca sobre el estancamiento del mercado regional de tierras. Así, un total de 7.351 parcelas cambiaron de manos entre enero y julio. Es un 5,1% más que en el mismo periodo del año pasado (6.990), pero por compraventa fueron solo 2.939 (casi el mismo número respecto a 2018) y mediante herencia, otras 1.941 (-2,1%). Por embargos y ejecuciones hipotecarias se transfirieron 1.600 fincas (+6,3%). Los procesos de concentración parcelaria mediante permutas son aislados: solo se registraron 42, si bien supusieron un aumento del 44,8%.

Completan la cifra las citadas 829 donaciones efectuadas durante los siete primeros meses del año, que representan un incremento del 53,8%. El mes más prolífico fue marzo, con 158 parcelas transferidas. Es la mayor cifra registrada en lo que va de siglo. Para hacerse una idea, en agosto de 2014 fueron 18. Desde 2007 hasta el año pasado el promedio rondaba el medio centenar. En muy pocas ocasiones se pasó de 80 fincas al mes.

Tomando como referencia los últimos datos del INE (julio), de 113 explotaciones cedidas, 36 están en el Campo de Cartagena, 27 en las Vegas Alta y Media, 22 en el Altiplano y 18 en el Valle del Guadalentín. El resto corresponde al Noroeste y la costa.

La sucesión de buenas campañas, los préstamos baratos y la demanda por parte de grandes empresas dinamizaron la compraventa a partir de 2013, cuando la crisis ya remitía, lo que se ha traducido en una escalada de precios que está fuera del alcance de la mayoría de agricultores.

Lo que pide el mercado

Así, el valor medio del regadío para hortalizas se sitúa en 34.635 euros la hectárea, indica la Consejería de Agricultura, lo que lo convierte en el más caro de España junto con el de Canarias. Es frecuente encontrarse con parcelas en venta por encima de los 46.800 euros la hectárea; sobre todo, en el Campo de Cartagena, en el Valle del Guadalentín y en el litoral. En las huertas del Segura es imposible encontrar algo por debajo de los 23.700 euros la hectárea.

Las plantaciones requieren bolsillos muy saneados si se trata de cítricos. Los precios medios por hectárea se mueven entre 43.000 euros (naranjos), 54.500 euros (mandarinos) y 59.000 euros (limoneros). Los parrales también están cotizados: 32.400 euros de promedio. Las fincas con albaricoqueros, melocotoneros y ciruelos son algo más asequibles, entre 25.500 y 36.400 euros, si bien muchas suelen ser de variedades con menor interés comercial (albaricoque búlida o melocotón amarillo). Perales y manzanos oscilan entre 14.800 y 26.900 euros.

Al mismo tiempo, el secano murciano ha recobrado atractivo. Hay fincas de laboreo que se pagan a 7.800 euros la hectárea, si bien el precio medio está en 5.000. Si se quiere una con almendros hay que abonar 9.700 euros de media, aunque hay parcelas a 16.700. El viñedo ronda los 6.000 euros, con fincas que llegan a los 8.400.

Ante tales precios, las cesiones se han convertido en la única solución para los jóvenes, merced a la deducción del 99% del impuesto de donaciones que entró en vigor el año pasado. Valga un ejemplo. Por recibir una finca por valor de 450.000 euros (unas diez hectáreas de regadío, por ejemplo), en 2017 se habrían tributado 38.455 euros y este año solo serían 918 euros. Sobran las palabras.