Lugares donde compartir experiencias

Juan Francisco Carmona es el presidente de la Asociación de bares y cafeterías

Quizás la hostelería esté empezando a ocupar el punto más estratégico en la forma de relación personal de la sociedad actual. Ahora más que nunca, la forma de ver a nuestros amigos, celebrar el cumpleaños, la boda o la triste despedida de un familiar, es quedar para tomar algo en algún local de nuestras ciudades. Es por ello que estamos ante un reto responsable e importantísimo, como es saber gestionar este rol que nos toca en la sociedad. Ya no somos simplemente bares y restaurantes con el único sentido que ser el intento de negocio para un autónomo, o una pequeña empresa que busca su vía de supervivencia, ni siquiera somos locales con la responsabilidad de la alimentación de nuestros clientes, esto se presupone. Nos estamos convirtiendo en espacios únicos, creados para que toda la masa social tenga auténticos puntos de encuentro en los que poder compartir experiencias, vivencias y todo lo que nos acontecen nuestros días, tanto laboralmente como personalmente. Por tanto nuestro reto debe ser estar al nivel de las exigencias del futuro, no solo crear restaurantes o bares, sino crear experiencias y espacios donde seamos capaces de experimentar sensaciones totalmente distintas a las cotidianas de casa.

Aunque el sector goza de una buena actividad, tenemos dos grandes retos: la siempre anclada profesionalización del sector, ya que tenemos la obligación de conseguir formación de calidad, concreta y especializada, que nos llevará a remuneraciones más altas y fructíferas para dejar de ser un sector menospreciado; y la adaptación a la infinidad de nuevas tecnologías y herramientas que nos van llegando desde todos los frentes. Es muy importante mantenernos en la vanguardia y necesitamos poder adaptar nuestros negocios a la más rigurosa actualidad. Aquí entran en juego nuestras administraciones, a las cuales tenemos que hacer comprender la importancia del sector, algo que no resulta nada fácil, cuando cada día los intereses políticos trabajan más por ganar unas nuevas elecciones que por la lógica y la prosperidad del pueblo que gobiernan. En los últimos años, en muchos municipios, sufrimos una política de inactividad por el mero hecho de no asumir riesgos políticos, y esto, se resume en un bloqueo que no nos permite invertir en el sector al ritmo de la competencia en comunidades limítrofes.

Hago un llamamiento a los agentes implicados para reactivar la forma de trabajo y desarrollar una estrategia que nos posicione en el lugar que nos corresponde.