Bellón Alfareros, tres siglos de cerámicas hechas a mano

Bellón Alfareros, tres siglos de cerámicas hechas a mano

L.MARTÍN. MURCIA

No todas las empresas pueden decir que llevan casi tres siglos de tradición artesanal continuada a sus espaldas. Y es que Bellón Alfareros lleva desde 1720 dedicándose a la elaboración de cerámicas, estando al frente del negocio en la actualidad la octava generación de la familia.

Desde los orígenes y hasta mediados del siglo pasado, el taller de Bellón Alfareros se dedicó a la elaboración de cerámicas para uso doméstico, tales como cántaros, lebrillos, ollas y orzas. A partir de los años 60, comenzaron a elaborar cerámicas y alfarería destinadas al souvenir y a la decoración. En la actualidad, elaboran cerámicas y alfarería para dos mercados en los que están especializados: por un lado, las reproducciones de cerámica antigua, desde la neolítica hasta la ibera, romana o medieval y, por otro, la decoración e iluminación con cerámicas realizadas en exclusiva para los proyectos con los que colaboran.

Su actividad está ligada a la ecología, ya que su materia prima es la arcilla. Con este material realizan todo tipo de cerámicas, respetando el medio ambiente, además de aplicar todos los conocimientos que han adquirido a lo largo del tiempo para reducir y reutilizar al máximo la producción cerámica, haciendo que su actividad sea también sostenible. «Nuestros valores como empresa pasan por lograr siempre la máxima calidad de nuestras cerámicas, innovación constante y el factor humano como motor», indica el gerente, José María Bellón Martínez-Quintanilla.

En su taller mejoran constantemente los procesos productivos, ampliando mercados, nacionales e internaciones, y reinventándose a diario. De hecho, en la actualidad se encuentran inmersos en un periodo de investigación de nuevos productos, mercados, sistemas de producción y de gestión empresarial aplicada mediante las nuevas tecnologías, distribución y transportes, comunicación 'online' y un mayor conocimiento de cuál es el cliente al que se dirigen, aportando siempre el máximo valor y posicionando a la alfarería y en el lugar más distinguido.

«Existen mercados y personas que siempre han valorado y valoran el trabajo realizado manualmente. En él encuentran una trasmisión de valores éticos, emocionales, culturales y de patrimonio, y por el que están dispuestos a adquirir y conservar una de nuestras cerámicas», afirma el gerente.