Los depósitos a plazo de los murcianos caen a los niveles más bajos del siglo

Cola de clientes en el interior de una sucursal bancaria. / j. carvajal
Cola de clientes en el interior de una sucursal bancaria. / j. carvajal

Ya han perdido 10.000 millones desde la salida de la crisis a causa de una rentabilidad que ya ni siquiera cubre la inflación

Juan Carlos Hernández
JUAN CARLOS HERNÁNDEZ

Retirado. Es lo que ha pasado al capital que los ahorradores murcianos acumularon durante una generación en los depósitos de plazo fijo. Su casi nula rentabilidad los ha desinflado de forma acelerada hasta dejarlos al inicio del presente ejercicio en apenas 5.400 millones de euros, el volumen más bajo desde el arranque de siglo. Por el camino salieron más de 10.000 millones tras la recuperación de la crisis, un dinero que regresó a cuentas corrientes, o recaló en fondos de inversión, planes de pensiones y seguros de ahorro, o bien se consumió en viviendas, vehículos, tierras y nuevas empresas.

La centuria comenzó con 5.154 millones 'estabulados' en cuentas a plazo fijo abiertas en la Región, la cifra subió a 5.418 en verano de 2001. Desde ese momento inició una vertiginosa subida durante los siguientes diez años hasta alcanzar un techo de 15.447 millones en septiembre de 2011. Eran tiempos en los que el rendimiento medio estaba en el 3,11% TAE a partir de los doce meses, lo que convertía a este producto financiero en algo seguro en plena recesión económica.

Preferencias de inversión este año

Cuentas remuneradas, depósitos a plazo y libretas de ahorro
45,2%
Plan de pensiones
20,7%
Fondos de inversión
13,4%
Títulos bursátiles
12,3%
Sector inmobiliario
9,7%
Renta fija o deuda pública
8%
Ninguno/nada
15,7%
5.427
millones de euros estaban acumulados a primeros de año en depósitos a plazo fijo contratados por ahorradores murcianos.
15.447
millones fue el máximo capital que llegaron a sumar estos productos financieros en la Región. Fue en septiembre de 2011.
0,05%
TAE medio que ofrecen hoy día los grandes bancos españoles por un depósito de hasta dos años; sube al 0,11% por encima de ese plazo.

Para hacerse una idea de su enorme auge, en aquel momento solo había 4.053 millones en cuentas corrientes de la Región.

Desde aquella fecha inició un ligero declive hasta alcanzar un nuevo repunte en primavera de 2014, con 14.606 millones. A continuación cayó de forma pronunciada y ya entró en barrena en 2017, cuando el euríbor se tornó rojo (ahora está en el -0,11%). A comienzos de este año los depósitos ya solo sumaban 5.427 millones, según el Banco de España, tras haber contraído su capital un 44% en tan solo 24 meses (4.234 millones fueron retirados durante ese tiempo).

La media de los intereses ofrecidos a particulares por nuevos depósitos a plazo oscila hoy entre el 0,05% hasta dos años y el 0, 11% a partir de ese lapso de tiempo. Para las empresas, está en el 0,31%, según el Banco de España. Teniendo en cuenta que hay que descontar impuestos y comisiones, la rentabilidad neta de este producto ni siquiera logra mantener el poder adquisitivo del dinero depositado ante la evolución del IPC (+0,9% interanual en la Región en marzo).

Penalizaciones

Estos productos financieros se firman para un período de tiempo determinado. Si el cliente saca antes el dinero, recuperará el capital principal, pero tenga que asumir un 'castigo'. La penalización puede darse de varias formas. La más habitual es que el tipo aplicado sobre el capital retirado se reduzca, algo habitual en los depósitos que pagan los intereses a vencimiento. Así, puede ocurrir que el banco fije una comisión sobre los intereses pendientes de abonar o sobre los que se hayan generado hasta la fecha. Si el banco ha ido pagando los rendimientos de forma periódica existe la posibilidad de que respete lo ya abonado o bien que reclame la devolución total o parcial de lo ganado hasta la fecha.

Cualquiera que sea la penalización o comisión de cancelación anticipada, debe figurar en el contrato. La cuantía no excederá del importe total de los intereses brutos devengados desde la imposición hasta la retirada del capital.

Y luego está Hacienda. Cuando el banco paga los intereses, descuenta un 19% en concepto de IRPF. Si exige la devolución total de los intereses, el cliente debe reembolsarlos en bruto (al fin y al cabo, es lo que ha pagado el banco). De ahí que el balance final pueda resultar negativo. Tal situación se regulariza en la siguiente declaración de la renta, cuando el consumidor haga constar que la retención practicada no se corresponde con las ganancias.

Los grandes bancos no se mojan tal y como están los tipos de interés. BBVA ofrece un 0,02% TAE a 13 meses, Bankinter, un 0,05% a un año y CaixaBank, un 0% a doce meses. Bankia, por su parte, sitúa su plazo fijo a tres años en el 0,03%. Algunos dan 'cebos' de entre 1,5% y 2%, pero solo para periodos muy cortos de tiempo, para nuevos clientes y para grandes sumas de dinero, con inclusión de productos financieros adicionales.

También hay entidades que ofrecen intereses variables o mixtos. Son los 'depósitos estructurados', en los que, tras un periodo inicial a un tipo fijo, se aplica otro que está vinculado a un índice bursátil o al valor de una cesta de acciones. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte de que, en la práctica, son fondos de inversión garantizados en los que no se puede sacar el dinero antes del plazo contratado.

En internet o en el extranjero

Pero hay plazos fijos que sobreviven por encima de la media. Eso sí, en internet o en entidades extranjeras. Entre los depósitos más rentables cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FDG) nacional, figura el plazo fijo a un año de Banco Pichincha España al 0,7% TAE (sin importe mínimo), el depósito a 25 meses de Banco Finantia Spain al 0,9% TAE (desde 50.000 euros) y el de 36 meses de WiZink al 0,8% (desde 5.000 euros).

Si no importa sacar los ahorros de España, se puede optar a tipos más atractivos dentro de la UE. Gracias a plataformas 'online' como Raisin o Rankia, se pueden contratar depósitos de entre 1,2% y 0,4% TAE a un año en Banca Sistema (Italia), Atlântico Europa (Portugal), BESV (Francia), CKV Bank (Bélgica), Euram Bank (Austria), Monobank (Noruega), Expobank (Chequia) o BlueOrange (Letonia), entre otros. Todos ellos cubiertos por los FGD de sus respectivos países. Los intereses se pagan en bruto y es el cliente el que debe tributar por ellos en España.