Baloncesto | Liga Endesa

Un tropezón prohibido

Askia Booker se retira de la pista tras el final./Vicente Vicéns / AGM
Askia Booker se retira de la pista tras el final. / Vicente Vicéns / AGM

El UCAM juega uno de sus peores partidos el día que no podía fallar y vuelve a la zona de descenso, a falta de solo cuatro jornadas para el final

EMILIO SÁNCHEZ- BOLEA MURCIA

Era el día y se falló. El UCAM estaba ante su partido más importante de la temporada, el que tendría que haber ganado para lograr un enorme pulmón de oxígeno por la permanencia. El triunfo le hubiera permitido poner una valiosa victoria y el 'basket-average' de por medio respecto al descenso, a falta de solo cuatro jornadas. Pero los de Sito Alonso no dieron la talla, sobrepasados en nivel de energía por un Delteco GBC que, además, tuvo siempre las ideas ofensivas mucho más claras que los murcianos, en los que se echó en falta más que nunca a un Booker que falló los siete triples que intentó. En todo caso pocos se salvan con un 32% en tiros de campo y 17 pérdidas. Son registros impropios de un equipo de la Liga Endesa, a la que el UCAM dejará de pertenecer si no gana más que sus rivales directos en los cuatro partidos que quedan.

61 UCAM CB

Booker (3), Doyle (6), Rojas (2), Soko (9) y Cate (2) -quinteto titular- Durán (3), Radoncic (2), Kloof (10), Mitrovic (2), Oleson (3), Hunt (7) y Lecomte (12).

74 Gipuzkoa Basket

Pérez (7), Rebec (8), Nevels (19), Burjanadze (13) y Barro (7) -quinteto titular- Zeisloft (0), Van Lacke (3), Maiza (5), Sekulic (8), Salvó (0), Bobrov (4) y Corbacho.

Parciales
20-23, 14-17 (34-40), 8-19 (42-59) y 19-15 (61-74).
Árbitros
Miguel Ángel Pérez Pérez, Jorge Martínez y Javier Torres.
Incidencias
Palacio de los Deportes de Murcia, 5.564 espectadores. 30ª jornada de la Liga Endesa.

La bajada de prestaciones respecto al partido contra el Real Madrid puede deberse a diferentes factores. Uno de ellos es el cansancio, pues el GBC tuvo desde el mismo salto una energía defensiva a la que el UCAM no supo responder. Pero el otro, y aún más condenatorio, fue que la presión que le afectó mucho más que a su adversario. Porque el equipo puede tener raza y corazón, pero hace falta algo más para ganar partidos de baloncesto tan determinantes. Y ayer la presión se le volvió en contra frente a un Gipuzkoa que jugó desde el mismo salto inicial con una mayor claridad de ideas que un UCAM que en los dos primeros minutos ya había perdido tres de sus 17 balones (5-12, minuto 4). Solo pudo evitar una escapada donostiarra a partir de la entrada de Lecomte, con siete puntos seguidos (20-23, final del primer cuarto).

Este UCAM se siente más cómodo en marcadores de altos guarismos, y para desgracia suya, el partido no haría sino ralentizarse. La defensa del Gipuzkoa Basket era difícilmente mejorable. Siempre que un donostiarra era rebasado, aparecía un compañero en la ayuda. Tiros difíciles y balones perdidos serían la tónica ofensiva de un UCAM que tardaría la barbaridad de más de cinco minutos en sumar su primera canasta en este segundo cuarto.

Sito probaría con dos bases en pista, pero sin ser ni Kloof ni Booker un general en pista, parecían hasta molestarse entre ellos. En el aprobado, una gran entrega defensiva en los últimos minutos previos al descanso, cuando el GBC amenazó con dispararse (34-40).

El 32% en tiros de campo y las 17 pérdidas del UCAM ayer son registros impropios de un equipo de la categoría. Más de cinco minutos tardaron los locales en encestar en este tramo del encuentro. Al menos, el UCAM salvó el 'basket-average' y, en caso de empate final con el Delteco, quedaría por delante LAS CLAVES

Algo más que pundonor

No cambió mucho la historia tras el paso por vestuarios, por no decir nada. El UCAM Murcia volvería a tardar más de cinco minutos en anotar su primera canasta, un vacío anotador que permitía a un Gipuzkoa sin ninguna prisa en ataque irse hasta 17 puntos arriba, su máxima ventaja (34-51, minuto 5). No había peor forma de empezar la segunda parte, y la presión hacía que ya no solo se fallara por falta de elaboración, también se erraban las canastas más fáciles. Rojas, quien necesita aportar algo más que pundonor, perdería dos de los seis balones desperdiciados por el UCAM en este cuarto. Y el porcentaje, bajo mínimos: 15 de los 18 lanzamientos en el tercer periodo irían fuera.

La sensación era la de un partido roto. Los de Sito estaban siendo obligados a jugar largo sin sacar ventaja alguna, por lo que consumían un tiempo que empezaba a correr en su contra. La defensa se volvía más física con la entrada de Hunt o un Radoncic de carácter, pero poco había que hacer si no llegaban los puntos. Soko no podía con Burjanadze en el cuerpo a cuerpo, entre Brad Oleson y Booker fallaban los ocho tiros que intentaban y Doyle, que se quedaría sin jugar en todo el último cuarto, volvería a ser el de sus peores días. Y para rematar el cuarto de los horrores, un triple de Dani Pérez sobre la bocina que devolvía el +17 a los suyos (42-59).

Fuera por la victoria o solo por el 'basket-average', lo último para el UCAM era rendirse. Su forma de jugar dependía de que el Gipuzkoa fallara para intentar correr y, en posicional, que quien decidiera jugar el uno contra uno encontrara la fortuna de la canasta. Pero por momentos podía funcionar.

Tímida reacción

Y lo hizo brevemente en el comienzo del último cuarto, con un parcial de 12-4 culminado por un triple del inédito Durán que rebajaba la diferencia de diez puntos por primera vez en la segunda parte (54-63, minuto 36). Pero el UCAM Murcia no estaba jugando más que por corazón. Y en estos partidos de altas pulsaciones tiene siempre más ganado el que mantiene la cabeza más fría. Ahí, Dani Pérez demostró los galones que no tienen ninguno de los bases del UCAM en este tipo de partidos claves. El nacional supo cocinar cada ataque de los suyos hasta dar con el mejor tiro, la mayor parte de las veces para un certero Nevels (55-67, 2:59 para el final).

Los murcianos ya no jugaban por el triunfo, sino por el 'basket-average', que estaba en catorce puntos. Pero el UCAM no hacía sino complicarse la vida cuando las salidas de dos tiempos muertos casi seguidos eran perder el balón. Un tiro libre encestado y otro fallado por Soko empataban el 'basket-average' a 40 segundos del final, que volvía a ser de los de Valdeolmillos con un tiro demasiado cómodo de Burjanadze (58-74). Sabe a poco cuando la derrota significa volver al descenso y dejar de depender de sí mismo, pero un triple sobre la bocina de Kloof daría al menos el 'average' al UCAM.

Una visita a Badalona el jueves, recibir al Unicaja el sábado, visitar Burgos a la semana siguiente y llenar el Palacio para recibir al Gran Canaria en la última jornada, es lo que le queda al UCAM para saber si sigue en la mejor liga de Europa o se va al hoyo.