Milton Doyle: «Sito trajo aire fresco, supo ver qué le pasaba al equipo»

Milton Doyle, ayer, en los Molinos del Río. / vicente vicéns / agm
Milton Doyle, ayer, en los Molinos del Río. / vicente vicéns / agm

«Entiendo que la afición quisiera más de un jugador que procedía de la NBA, pero esta temporada ha sido un desafío para mí» Milton Doyle Escolta del UCAM Murcia CB

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMURCIA

La temporada de Milton Doyle en Murcia ha ido muy en consonancia con la del UCAM. Llegó a la capital del Segura en el que fue el mayor cambio de su vida para este 'rookie' y, tras algunos 'flashes' en pretemporada y al inicio de la liga, se ha encontrado con problemas para seguir una línea regular en la campaña.

Algo introvertido, aunque le encanta visitar a equipos de niños pequeños - «¡estoy deseando repetir!»-, sobre la pista se desenvuelve como un jugador indescifrable, capaz de dar con las dos caras de la moneda en el mismo partido y anotar algunas de esas suspensiones que solo él parece capaz de ejecutar en los minutos más apretados.

A falta de solo dos jornadas para terminar la temporada, y con el UCAM virtualmente salvado -solo tres rocambolescas combinaciones de las 512 posibles entre los cinco equipos implicados en el descenso harían perder la categoría al equipo que entrena Sito Alonso-, respira aliviado sin dejar de ser ambicioso para ganar los dos partidos que quedan. No le falta talento, ni tampoco tiempo para deshacerse en elogios hacia su entrenador.

«Pensando únicamente en el partido que nos toca es como hemos tenido éxito, así que solo nos centramos en el de Burgos»

-Su temporada de novato en Europa está a punto de terminar. ¿Puede hacer una valoración?

-Ha sido un gran desafío, ya que había que daptarse a los sistemas de juego y al cambio de entrenador, y jugar en dos competiciones con sus particulares diferencias entre ellas. Diría que ha sido sin duda muy desafiante, pero una vez que me adapté a las normas y el estilo de juego, se hizo algo más fácil.

-¿Tan diferente es de la NBA?

-Sí, mucho. La mayor diferencia probablemente esté en los espacios, porque una vez que la jugada continúa aquí mucha gente se mantiene en la pintura, por lo que sin esperártelo te puedes encontrar dobles defensas.

«Estamos algo más tranquilos, nos hemos quitado mucho peso de encima y eso desestresa»

-Estas últimas semanas se han vivido con mucha intensidad alrededor de su equipo. ¿Se sienten ya más tranquilos o mantienen el estado de alerta?

-Creo que estamos algo más tranquilos, aún no hemos conseguido la salvación pero sí nos hemos quitado mucho peso de encima, eso desestresa, sobre todo porque ha sido toda una temporada luchando por despegarnos de los últimos puestos de la clasificación y perdiendo partidos por muy poca diferencia, muchos de los cuales pienso que deberíamos haber ganado.

-Entre los cinco equipos que luchan por no descender se pueden dar hasta 512 combinaciones diferentes de clasificación tras estas dos últimas jornadas, y en solo tres de ellas el UCAM Murcia descendería de categoría.

-Sí, pero solo pensamos en ganar el siguiente partido. No es una simple manera de hablar, es como hemos enfocado los últimos encuentros, y, sin habernos abstraído del partido siguiente al que teníamos de manera inmediata, no creo que hubiésemos ganado estos dos últimos choques que tanta vida nos han dado. Vamos a Burgos, juguemos ese encuentro y después hablaremos del siguiente.

«Ha sabido darnos a cada uno un rol en el que sentirnos cómodos y desde el que aportar diferentes cosas»

-En cualquier caso, esta ha sido una temporada que nadie esperaba.

-Lo sé, pero no podemos darle más vueltas, simplemente seguir hacia delante. Y desde la llegada de Sito Alonso han sido muchas las cosas que han cambiado. Supo ver qué le pasaba al equipo, fue muy flexible con nosotros y, en definitiva, trajo aire fresco y nos brindó una nueva energía con la que nos pudimos centrar en ganar partidos. Creo que ahí empezó una nueva temporada para nosotros.

-Usted también lo ha pasado mal por alcanzar una consistencia. ¿A qué piensa que se ha debido?

-Un poco de todo. Las defensas son muy diferentes no solo en la liga, también en cada partido, pero cuando no ha sido por medio la anotación, siempre he intentado ayudar a mi equipo a ganar: reboteando, asistiendo o haciendo lo que se me pidiera.

-Es un poco extraño su caso, porque al principio de la temporada tuvo algunos partidos realmente brillantes, incluido uno en el que anotó 32 puntos.

-El baloncesto es un deporte de muchas subidas y bajadas, puedes ver en cada partido parciales de 10-0 que de repente se dan al contrario, es normal en un deporte de altas anotaciones. Para los jugadores es parecido. En una temporada hay muchos partidos, en unos tal vez seas capaz de anotar 20 o 30 puntos y en otros ni tan siquiera 10, pero es parte de este deporte.

-Askia Booker y usted han estado siempre en el punto de mira, son los americanos del equipo y ya sabe que los extracomunitarios son normalmente los jugadores llamados a incrementar el nivel del juego. ¿Se han apoyado mutuamente?

-Claro, teníamos que hacerlo. Sobre todo al principio de la temporada, cuando creo que todo el mundo nos prestaba más atención, y es normal. Teníamos que cargar con buena parte del peso del equipo sobre nuestros hombros pero, a diferencia de otros compañeros que llevan más tiempo en Murcia o en la ACB, los aficionados no nos conocían. Pero lo único que hemos querido en todo momento es hacer lo que ayudara al equipo a ganar.

-Hablé con Booker en febrero y le pregunté si en algún momento de la temporada se sintió en peligro de ser 'cortado'. ¿Usted?

-No tanto como para que me despidieran, pero sí era consciente de que los aficionados querían algo más, especialmente cuando eres el chico nuevo que procede de la NBA. Yo siempre quise dar más para ganar, y por suerte en esta parte final de la temporada lo estamos logrando.

-No me es difícil imaginar que en ese trance su compañero Brad Oleson jugara un rol de mentor.

-Lo ha sido desde el primer día que llegué. Es un americano que ha sabido hacer su carrera jugando para equipos pequeños hasta llegar a hacerlo en algunos de los más grandes de Europa. Siempre sabe qué consejo dar y es además un tipo muy listo en la cancha, conoce montones de trucos para sacar ventaja de situaciones concretas de los partidos. Todo el mundo le trata con mucho respeto en esta liga y yo he tenido la suerte de que me haya hecho la transición más fácil.

-¿Y qué tal su relación con Sito? Cada vez que tiene ocasión aprovecha para defenderle.

-Creo que lo mejor que ha hecho conmigo ha sido hacerme ver cómo podía aportar más y cómo atreverme a mostrarme como un líder en algunas situaciones. Le agradezco mucho su apoyo y aprecio todo lo que ha hecho desde que llegó, interesándose por mí como una persona que podía ayudar al equipo.

-Parece un entrenador al que se le dan muy bien jugadores como ustedes, los americanos, que parecen dotados de gran facilidad para hacer algunas cosas muy difíciles en la cancha. No muchos entrenadores en Europa les dejan esa libertad.

-Sí, es un 'entrenador de jugadores', como lo llamamos en Estados Unidos. Eso creo que se debe un poco a que aquí la ética de trabajo y la energía no están tan enfocadas al talento individual, tal vez porque los jugadores no son tan atléticos, pero sí lo están hacia la estrategia y al modo inteligente de ganar partidos. Sito es un entrenador de mente abierta y sabe darnos a cada uno nuestro rol al tiempo que nos sentimos útiles para aportar un poco de todo.

-El equipo tiene la salvación en su mano y, aunque haya terminado bien, esto es deporte profesional y cada verano toca buscarse un nuevo contrato si durante la temporada ha habido problemas. ¿Preocupado?

-Bueno, no creo que nadie en nuestro equipo haya jugado a un nivel excelente en cada partido. Es algo que le pasa incluso a las grandes estrellas de la NBA, pero en nuestro caso creo que en verano se apreciará que hemos sorteado muchas adversidades esta temporada, saliendo desde lo más profundo de la clasificación y subiendo puestos en muy pocas jornadas.

-¿Qué le pide Milton Doyle al futuro en este momento?

-Ahora mismo, encontrar el modo de ganar los dos partidos que nos quedan para que acabe la temporada. Cuando expiren la campaña y mi contrato podremos hablar de mi futuro.

De aspirante a trabajar en McDonald's a jugar en la NBA

Ha llegado a Murcia como un jugador con experiencia en la NBA y todo apunta a que, sea a un nivel o a otro, no va a tener problemas para ganarse la vida jugando al baloncesto de manera profesional. Sin embargo, hubo un momento en que no estuvo tan claro. Ocurrió en su etapa de formación, cuando tras un exitoso paso por el instituto Marshall de Chicago, Milton Doyle fue reclutado por la Universidad de Kansas. Pero no salió bien. «Cuando fui allí creía que iba a tener un mayor impacto en el juego, pero en pretemporada tuvimos un viaje a Francia para disputar un par de partidos y al volver sentía que lo que quería era estar en casa», reconoce comedido. Las normas de la NCAA no permiten jugar en la misma temporada para otra universidad, situación que se le hizo tan cuesta arriba que, con el chip de la paternidad, le hizo pensar en abandonar y ganar dinero de manera más inmediata, trabajando en McDonald's.

«La gente ha leído eso y se lo ha tomado muy en serio, pero no fue para tanto», matiza el jugador. «Tan solo fue una conversación de futuro que tuve con mi madre». Birdie Green, presente en la entrevista, recibe el testigo. «Le dije que tenía demasiado talento como para rendirse, y que ese año no era tanto tiempo. Hay mucha gente que tiene que trabajar realmente duro para ser talentosa en lo que hace, pero Milton tiene un don para jugar al baloncesto y no podía desperdiciarlo».

Pasadas las dudas, completó su ciclo universitario en la local Loyola antes de venir a Murcia. Y ese sí que era un gran cambio. Pero nada comparable a Kansas. «Lo único duro de venir aquí ha sido perder partidos, pero por lo demás estoy encantado».

«El tiempo es genial, la gente muy amable... solo lamento no saber algo más de español», dice este americano, que reconoce que «entiendo casi todo». En un vestuario donde Rojas ejerce de cicerone con sus famosos paparajotes, Doyle dice no haber caído en la trampa de engullir la hoja de limonero, pero por un momento aparca la timidez para reconocer que «algún compañero sí».