BALONCESTO

Sakota, más que un líder

Sakota ante Lima, en el partido de la 'final four' de la Champions entre el UCAM y el AEK del año pasado. / efe
Sakota ante Lima, en el partido de la 'final four' de la Champions entre el UCAM y el AEK del año pasado. / efe

Al borde de la muerte en Italia, la nueva figura del UCAM se recuperó para convertirse en uno de los grandes

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMurcia

Dusan Sakota, el gran líder fichado por sorpresa por el UCAM, llega a Murcia después de haber vivido casi de todo en su carrera. Aterrizará a sus 33 años y gozando de una estabilidad antes negada, tras ser capitán de un histórico del baloncesto griego y ser al fin reconocido por su nombre y no por el de su padre.

Para entender su trayectoria, hay que remontarse hasta la primavera de 2002, en Atenas. Su padre, Dragan, acababa de llevar al AEK a conquistar su primera Liga en 32 años. A su lado, un joven Fotis Katsikaris como asistente. La familia Sakota llevaba desde 1990, cuando Dusan tenía cinco años, asentada en Grecia, huyendo de los horrores de la guerra de los Balcanes.

Sakota es hoy día un '4' abierto de los que tanto se demandan, pero en los albores del siglo XXI no era ni mucho menos habitual ver a jugadores de 2,10 metros en la línea de tres puntos. Sin embargo, había crecido idolatrando a Peja Stojakovic -otro yugoslavo que hizo carrera en Grecia antes de ganar dos concursos de triples en la NBA-, y para siempre quedarían en su retina los nueve triples de Sasha Djordjevic con los que Yugoslavia conquistaría el Eurobasket de 1995.

El último fichaje del UCAM sabe lo que es ser un niño prodigio y hacer resucitar a un histórico como el AEK

Se lo rifaban los más grandes, y Dusan, formado en el AEK, fichó a los 18 años por el gran gigante griego, el Panathinaikos. Era el hijo de un entrenador que vivía en la cresta de la ola y un ala-pívot venido del futuro. Había dominado en los torneos internacionales con Grecia, pero los minutos no llegaban. Sakota fue doble campeón de la Euroliga, pero en 2007 no fue convocado para la 'final four' y en 2009 no llegó a pisar el parqué.

En peligro de quedar estancado, era momento de emigrar y el Pésaro italiano fue el elegido. Todo iba bien, pero un golpe fortuito en 2010 le provocó un desagarro en el duodeno. Un diagnóstico erróneo condujo a una septicemia de alta tasa de mortalidad que le llevó al coma inducido durante dos días, a los que seguirían 48 más de hospital.

Los días más difíciles

Pasaría todo un año recuperándose al margen de su equipo, al que no quiso abandonar tras la trágica experiencia. Decía que el cariño de los aficionados y de todo el club le habían conquistado. No en vano, venía de parecer invisible en el mejor equipo de Europa aquellos días. De ser un ala-pívot tirador de 2,10 metros que aparecía en todos los apuntes de 'scouts' europeos y americanos, a ser un juguete roto. Había vuelto a la casilla de salida.

El Oostende belga le dio la oportunidad, pero no por mucho tiempo. La poca paciencia del club hizo que terminara su contrato a los tres meses, y tuvo que emigrar hasta Siberia para jugar en el Enisey. Su carrera necesitaba un giro de 180 grados. Arijan Komazec, etiquetado en su día como el nuevo Petrovic y que, precisamente cuando jugaba para el Panathinaikos, se planteó el suicidio, había encontrado en Varese la respuesta. Sakota, por motivos diferentes, también sabía lo que era estar al borde de la muerte y ser presa de las expectativas. También él se reencontraría consigo mismo en el pequeño club italiano, que en los setenta disputó la hegemonía europea al Real Madrid.

Después de la burla a la muerte y de dos años en el Varese, era el momento de volver a casa. El AEK regresaba el verano de 2014 a la primera división griega después de su descenso administrativo y Dusan Sakota iba a ser uno de sus rostros en la nueva era. Cinco años creciendo entre los que han brillado por encima del resto los dos últimos, con la Copa griega, la Champions de 2018 y la Intercontinental de 2019, los primeros títulos desde que Dragan, el padre, ganara aquella Liga de 2002. Dusan, el hijo, líder y capitán.

El momento de mayor emoción, la Champions de 2018. Once años antes, también en el OAKA, era campeón de Europa. Lo fue vestido de largo y esta vez, como piedra angular del primer equipo del club en el que se formó, con su padre en el banquillo. El UCAM, que hace unos días anunciaba su sorprendente fichaje, se lleva así no solo a todo un líder, sino también a un jugador que tiene detrás una de las historias más emocionantes del baloncesto europeo actual.