Un encuentro para reengancharse

Javi Juárez, entrenador del UCAM Murcia. / vicente vicens / agm
Javi Juárez, entrenador del UCAM Murcia. / vicente vicens / agm

El duelo del UCAM mañana ante el Monbus será vital para saber en qué zona se van a mover los de Juárez

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA MURCIA

Juárez y el UCAM aún no han dado con la tecla. El primer paso para resolver un problema es reconocer su existencia y, con unas estadísticas de ataque que sonrojan y solo dos victorias en la mochila, el UCAM está empatado con el colista a falta de que se dispute el partido que mantiene aplazado desde la segunda jornada. La Copa del Rey sigue estando a solo dos victorias de diferencia, pues aún es pronto para que la clasificación abra grandes brechas, circunstancia que hace que sean muchos los equipos que se muevan en un margen de error muy escaso para el que contará mucho el 'basket-average' particular. Este se mide en la primera vuelta de manera general y desluce mucho al UCAM, que tiene el segundo peor de la Liga Endesa (-74) por sus abultadas derrotas en Vitoria y Barcelona.

Partidos como esos son los que han dejado tocado a Juárez en su puesto. El UCAM se había ganado una identidad peleona en los últimos años que había hecho formar parte del pasado aquellas visitas a canchas prohibidas en las que la derrota estaba asegurada. Sin embargo, se corre el peligro de volver a una época pasada porque las sensaciones que siguen sin encontrarse esta temporada. Aunque el UCAM está dando la talla en la Champions esta parece contar menos para hacer una radiografía general del equipo, que el martes pasado sufrió su primera derrota en esta competición ante el colista de su grupo.

Y cuando el expediente europeo deja de estar impoluto, encima el rival que el calendario presenta mañana al UCAM es uno que lleva unos cuantos años convirtiéndose en su particular bestia negra, el Obradoiro de Moncho Fernández, primer entrenador de la 'era Alejandro Gómez' en Murcia. El cuadro gallego, que, pese a tener que reinventarse año a año en materia de jugadores, parece mantener una misma filosofía de juego, se caracteriza por saber explotar los puntos débiles en ataque del rival y llevar los partidos al ritmo que les interesa.

El tren de la Copa se puede escapar si el UCAM no es capaz de ganar a un rival que no se le da bien

Unos supuestos que, dadas las anomalías ofensivas del equipo universitario, no le hacen el mejor cliente para este preciso momento. Pero, a época de crisis, época de oportunidad. Es así como quiere entenderlo un Juárez que necesita sumar victorias en la competición doméstica para ganar oxígeno. Así, el de mañana será «un partido para reengancharnos», aunque sin hacer saltar las alarmas, puesto que «no deja de ser un partido de la mitad de la primera vuelta». Precoz momento para dar nada por perdido pero, a la vez, «una final porque queremos salir cuanto antes de la posición en la que estamos y acercarnos a los puestos que dan acceso a nuestro objetivos».

Otra vez en casa

El de mañana será el quinto de ocho partidos que el UCAM vaya a jugar en casa, un balance que empezará a igualarse enseguida con más partidos lejos de Murcia. Por ello, la afición a la que este año le está costando ir al Palacio cuenta y mucho. «Son un parte más del equipo y entiendo su nerviosismo, porque no estamos donde nos gustaría, aunque estamos trabajando para estar a un nivel que le haga sentirse orgullosa», explica Juárez, que tira de humildad para pedir «que no se note este nerviosismo durante el partido, porque somos un equipo con muchos jugadores jóvenes y sin experiencia, incluido el entrenador».

Al margen de cuestiones tácticas, algo que el equipo de Juárez debe procurar corregir cuanto antes son sus lagunas de concentración durante los partidos. Minutos en los que el equipo se desconecta y encaja duros parciales.

En la solución también ve el entrenador universitario un papel para la afición. «A lo largo de los cuarenta minutos siempre hay momentos en los que el equipo no ha mantenido la misma regularidad, y es ahí cuando más falta nos hacen como ya ha pasado, caso de los partidos ante Avellino o Breogán», recordaba ayer Juárez en un guiño a sus parroquianos.

 

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