Baloncesto | Liga Endesa

Bajada de sensaciones del UCAM en Valencia

Sastre defendido por Ovie Soko./Miguel Ángel Polo / EFE
Sastre defendido por Ovie Soko. / Miguel Ángel Polo / EFE

El equipo de Sito Alonso sigue en descenso después de no tener opciones en ningún momento ante un rival muy superior

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA

Drástico cambio de cara el del UCAM de Sito Alonso en una semana que, después del contagio de energía positiva que supuso la victoria frente al F.C. Barcelona, completó en Valencia una semana horrible para sus intereses. El miércoles caía en casa del Telenet de Amberes con una diferencia de ocho puntos que tendrá que remontar dentro de tres días en Murcia y este domingo no era rival para el Valencia Basket. Su derrota le mantiene en descenso una semana más cuando una victoria -a tenor de los resultados de terceros- le habría sacado, pero esta vez su rival más cercano, el Gran Canaria, toma algo más de ventaja con su triunfo.

89 Valencia Basket

Vives (6), Sastre (3), Doornekamp (3), Thomas (12) y Dubljevic (12) -quinteto titular- García (2), Abalde (11), Labeyrie (13), Van Rossom (5), Tobey (15), Martínez (3) y Thomas (4).

65 UCAM Murcia

Booker (10), Doyle (15), Radoncic (4), Soko (4) y Tumba (4) -quinteto titular- Urtasun (2), Kloof (5), Rudez (0), Mitrovic (4), Oleson (3), Cate (6) y Rojas (8).

PARCIALES.
18-15, 20-11 (38-26), 25-24 (63-50) y 26-15 (89-65).
ÁRBITROS.
Carlos Cortés, Vicente Bultó y Martín Caballero.
INCIDENCIAS.
Pabellón Municipal Fuente de San Luis de Valencia, 7.043 espectadores. 22ª jornada de la Liga Endesa.

Si bien ganar siete días atrás al Barça fue todo un estímulo para un equipo que venía de perder nueve partidos seguidos y necesitaba de vibraciones positivas, el subidón debía dejar paso a una mejora en diversas cuestiones tácticas que están martirizando y mucho al UCAM. Lo peor de la derrota en la Fuente de San Luis es observar el evidente desequilibrio de un equipo con prácticamente nula amenaza ofensiva en sus puestos interiores, donde tampoco existió la defensa que en otras ocasiones contrarresta este vacío: los cuatro jugadores más interiores del Valencia Basket anotaron un mínimo de 12 puntos.

Desde la llegada de Sito Alonso también parece que el triple va a ser una fuerte apuesta para el éxito de su equipo. Un arma de doble filo que, bien planteada, puede reportar beneficio. Pero cuando no, todo lo contrario. El UCAM comenzó en Valencia demasiado entregado al tiro de tres puntos, pero sin una circulación de balón coherente es difícil anotar desde lejos, y las dos asistencias y el 1/13 en triples en la primera parte eran estadísticas demasiado esclarecedoras de lo que estaba siendo un partido donde el Valencia Basket comenzaba muy cómodo (15-7, minuto 5) ante una defensa universitaria algo contemplativa hasta la entrada de Rojas.

Tobey, Labeyrie, Dubljevic y Thomas, los cuatro pívots del Valencia Basket, sumaron todos un mínimo de 12 puntos

La fuerza no estuvo en el grupo, y el equipo de Sito dependió mucho de qué nombres formaran su quinteto en pista. El desequilibrio entre exterior e interior en el ataque había quedado más que agudizado con la tercera falta de Soko en el primer cuarto, que no fue cambiado después de hacer la segunda -pese a que después llegaran hasta tres cambios-, y sin él el juego del UCAM en estático se volvía tan horizontal que solo se podía romper a partir de las individualidades de Booker. Con el base inspirado, y Rojas dando el callo en defensa y rebote, el marcador haría la goma durante varios minutos, con los taronja marchando ya por diferencias de dos dígitos pero sin romper en el marcador.

Una situación lejos de la solidez y que no suponía ninguna solución continuada en el tiempo para los de Murcia, que después de una canasta de Rojas a tres minutos del descanso dejaron de ver aro mientras los pívots locales hacían sangre, en unos malos minutos de Tumba también en defensa, llegando así al intermedio con la máxima diferencia del partido hasta entonces (38-26).

Por 25 se contaban los puntos encestados entre Dubljevic, Tobey y Thomas. Todo el UCAM, 26 tantos en los que tenían mucho que ver los minutos de Kloof al mando del equipo. El jugador de Surinam atraviesa un momento muy bajo de confianza y, como ocurriera el año pasado, este bache le llega en un tramo de la temporada decisivo.

Con el partido ya roto, el UCAM dio su brazo a torcer y el equipo de Ponsarnau se dio un festín de 51 puntos en la segunda parte

Reanudado el partido, dos triples en las dos primeras jugadas de la segunda parte del equipo de Ponsarnau ponían una máxima ventaja de 18 puntos que, con mismo número de minutos por disputar, parecía ser ya rompedora (44-26). Con un quinteto que combinara músculo y experiencia, los universitarios darían con su mejor racha anotadora cuando más lejos se vieron de los valencianos (0-7 de parcial, 44-33), y dos triples de Doyle casi seguidos incluso harían soñar con la posibilidad de llegar vivos al final (51-41, minuto 27).

Dos antideportivas más que rigurosas

Pero justo en este momento llegaron dos decisiones arbitrales que, si no decidieron el partido, sí cortaron el buen momento de un UCAM que a partir de entonces jugaría desquiciado. Primero, con una antideportiva de Rojas sobre Doornekamp por su reiteración en la falta una vez señalada, y en la defensa siguiente, otra de Radoncic sobre Abalde que no debió pasar nunca de una falta normal y corriente, fuera de acción de tiro además. De verse con la posibilidad de bajar los diez puntos a, solo dos minutos después, volver a la máxima desventaja del partido (61-43, minuto 29).

Doyle lo seguiría intentando con su monólogo, pues después de una primera parte desaparecido, su inspiración era lo único a lo que podía agarrarse un UCAM falto de ideas ofensivas. 13 de los últimos 15 puntos de su equipo en el tercer cuarto fueron suyos, pero el partido se había teñido por completo de color naranja.

El UCAM baja los brazos y el Valencia lo aprovecha

Los seis rápidos puntos que lograrían entre Tobey y Labeyrie en el comienzo del último cuarto no solo daban una nueva máxima ventaja a su equipo (69-50, minuto 32), sino que dejaban claro que el problema del UCAM con sus pívots no solo está en ataque, sino también en defensa.

Con el partido más que roto, Booker lo volvería a intentar, pero a diferencia de la primera parte, sin ningún éxito. Radoncic pondría más empeño que acierto, un poco más de lo mismo Soko, muy condicionado por sus faltas, y con el UCAM desdibujado, varios serían los jugadores valencianos quienes aprovecharían para ganarse los minutos, especialmente Labeyrie, que sumaría hasta diez en este último acto.

En un partido interminable, con un innecesario concierto de pito de 46 faltas dada la diferencia en el marcador, que llegó a ser de hasta 27 puntos (89-62, minuto 40), el UCAM de Sito dio un paso en falso en Valencia que le mantiene una semana más en puestos de descenso.