Una victoria épica del UCAM que puede valer la salvación

Los jugadores del UCAM CB Murcia celebran la victoria./Alfonso Durán / AGM
Los jugadores del UCAM CB Murcia celebran la victoria. / Alfonso Durán / AGM

El festival anotador de Booker, coronado por una canasta final de Radoncic, permite a los de Sito superar al Unicaja y abrir hueco con el descenso

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMurcia

Por fin le sonríe la suerte al UCAM. Una suerte que, por supuesto, buscó y mereció. Porque no es fácil remontarle en diversas ocasiones ventajas de dos dígitos a un conjunto de la talla del Unicaja. La obra y gracia de Booker hacía posible mantenerse vivo en el partido al UCAM, pero fue una canasta de Radoncic a 1,7 segundos del final, precisamente tras un fallo desde el tiro libre de Booker, lo que permitió el estallido de alegría de un equipo que pone una victoria y el 'basket-average' de ventaja sobre los puestos de descenso a falta de dos partidos, tres en el caso de sus rivales, que juegan este domingo.

La canasta ganadora de Radoncic no pudo ser más merecedora del premio de la victoria para el joven montenegrino, que había capturado en ese momento su octavo rebote ofensivo, una colosal cifra sin la que el UCAM no podría haberse apuntado su undécima victoria de la liga este sábado por la tarde. Y es que siete de esos rebotes en ataque fueron en una segunda parte donde los de Sito llegaron a pasarlo realmente mal ante la defensa de mucho contacto del Unicaja. Pero el UCAM siempre encontró el sostén al partido. O, mejor dicho, lo encontró Booker, un jugador que cada día convierte a más fieles a su fantástica explosión anotadora por lograr la salvación.

78 UCAM CB Murcia

Booker (25), Doyle (10), Rojas (2), Soko (7) y Hunt (4) -quinteto titular- Radoncic (15), Rudez (0), Mitrovic (0), Oleson (3), Cate (0), Todorovic y Lecomte (12).

76 Unicaja Málaga

Roberts (10), Salin (1), Milosavljevic (2), Wiltjer (21) y Shermadini (10) -quinteto titular- Boatright, Okouo (0), Fernández (17), Stilma (0), Díaz (5), Waczynski (4) y Lessort (6).

Parciales
17-17, 19-21, 20-19 y 22-19 (78-76).
Árbitros
José Antonio Martín Bertrán, Sergio Manuel y Alberto Baena.
Incidencias
Palacio de los Deportes de Murcia, 5.666 espectadores. 32ª jornada de la Liga Endesa.

Ni es secreto ni se pretende que sea. El UCAM depende de Booker, y este depende del acierto en sus primeros lanzamientos para sentirse cómodo en la pista. Pasados unos primeros minutos, él mismo pediría el cambio por Lecomte, su mejor socio hasta su rigurosa expulsión. El mayor rigor ofensivo, apoyado sobre todo en su superioridad física cerca del aro, había hecho empezar mejor al Unicaja, remontado con un excelente final de cuarto e inicio del siguiente del base belga, que con la inocencia perdida alcanza a ser ese apoyo que la dirección universitaria necesita (24-24, minuto 14).

Pero el Unicaja es uno de esos equipos en los que, cuando no es uno, es otro. O todos a la vez. Con una defensa que agotaba las vías de anotación locales, su ataque no necesitaba de prisa alguna para ir poniendo tierra de por medio. Un 0-12 de parcial encaminaba a su objetivo a los de Casimiro, pero, tanto en esta, como en todas las ocasiones en que pareció que los malagueños podían irse en el marcador, surgió el carácter murciano, y tras entender que, si los visitantes podían 'pegar' en defensa, ellos también, tres minutos antes del descanso recibiendo una sola canasta daban pie a soñar (36-38, descanso).

Por gracia de Booker

La primera parte del UCAM daba lugar a la doble interpretación. En un partido de espesura ofensiva ante un equipo superior, uno puede ser optimista pensando que sigue en el partido, o pesimista pensando que perdió la oportunidad de hacer daño a un gigante dormido. El Unicaja, por lo pronto, volvía con las ideas muy claras, y las penetraciones de Jaime Fernández, con casi todo el equipo abierto, tenían en Wiltjer un despiadado ejecutor desde el 6,75.

Y conforme el Unicaja se iba entonando, al UCAM le entraba el ansia. Fallos aparentemente fáciles debajo del aro y pérdidas -nueve en el tercer cuarto- eran el calvario que solo compensaba Booker con su hechizante talento, insuficiente en cualquier caso para que otra vez los de la Costa del Sol pusieran diez tantos de renta (47-57, minuto 28).

Sito llevaba apostando en los últimos partidos por incrementar el tiempo conjunto en pista de Booker y Lecomte, también este sábado, y a base de insistencia acabó por llevar la razón. Con un jugador más de fácil desborde como es el belga, el dinamismo tardó pero llegó a un UCAM que otra vez terminaría el cuarto abriendo un rayo de esperanza con un parcial estirado hasta el 13-0. Radoncic, en un sucio y sigiloso trabajo de desgaste sobre un Shermadini más pendiente de los árbitros que del juego.

Y fue ahí cuando entonces llegó el punto de inflexión del partido. Manu Lecomte era expulsado por una más que rigurosa antideportiva. Acumulada a la técnica recibida en la primera parte por exagerar un contacto, no podía seguir. El jugador estaba en su salsa y el UCAM vivo gracias a su sociedad con Booker. El partido marchaba entonces 60-60 y, tres minutos después, 60-68, con varias canastas malagueñas que evidenciaban la desconexión mental local.

Restaban cinco minutos de partido y Sito presionaba el botón de reseteo en el tiempo muerto. El notable incremento de energía defensiva era ahora el caldo de cultivo para un ataque veloz y sin complejos. El equipo sumaba actores al enésimo solo de guitarra de Booker e incluso Doyle, desaparecido durante muchos minutos, contribuía con un triple al parcial de 9-0 que volvía a poner al UCAM por delante. Ver para creer. De estar muertos con la expulsión de Lecomte y un déficit de ocho puntos a cinco minutos del final, a verse por delante (71-70, minuto 38).

Al borde del infarto

El posterior duelo entre Booker, una vez más meritorio en defensa, y un sensacional Jaime Fernández llevaría al cara o cruz. Con 75-76 Booker tendría balón para ganar, pero dos fallos seguidos parecían hacer caer al Palacio en su enésimo drama. El rebote era de Salin, pero al revolverse por la presión de Rojas cometería falta en ataque sobre el capitán universitario. Nueva vida, nuevo balón en manos de Booker, que a tres segundos del final recibió falta en un tiro que escupió el aro. Primer tiro libre, dentro. 76-76. Segundo, fuera.

Y ahí llegó el instante más destacado en la corta trayectoria de Dino Radoncic, el octavo (¡octavo!) rebote ofensivo que, además, le llevaba a meter la canasta ganadora, una que puede valer una salvación. El Unicaja no acertaría en el 'alley-oop' intentado a Lessort y el Palacio se convertía en una fiesta a la que los jugadores volverían después para celebrar el gran paso adelante con su afición. Con una victoria y el 'basket-average' de margen por la permanencia, el UCAM espera conocer resultados para saber cuántos metros ha avanzado en una tarde épica en el Palacio.