Baloncesto | Liga Endesa

Un UCAM con mucho corazón se queda a un suspiro de la heroica

Askia Booker durante un ataque ante el Real Madrid./Guillermo Carrión/ AGM
Askia Booker durante un ataque ante el Real Madrid. / Guillermo Carrión/ AGM

Los de Sito no se rindieron pese a las diferentes amenazas blancas por romper el partido en la segunda parte y hasta tuvieron balón para empatar

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMurcia

Era una oportunidad para sumar mientras los demás veían el partido, prácticamente la más difícil posible, ante el único equipo en clasificarse ganando todos sus partidos de cuartos de final a la 'Final Four' de la Euroliga. Pero el tiempo apremia y el UCAM no puede permitirse seleccionar partidos. Salió -y aguantó- con todo al Real Madrid hasta tal punto de tener balón para empatar, uno desperdiciado por Soko, que, sin paciencia por esperar a la liberación de Booker en el triple, buscó un 2+1 que no tuvo lugar por patinar y cometer pasos. El UCAM, ya con mismo número de partidos y victorias que sus rivales directos, tiene cinco 'finales' por delante para lograr una salvación por la que, si ofrece la entrega de este jueves, tendrá mucho de su lado. Pero no solo era una noche para soñar con una hazaña, también para rendir tributo al mejor jugador del mejor UCAM que se recuerda, Facundo Campazzo, ovacionado en la presentación.

Campazzo volvió a hacer suya Murcia y fue el mejor de un partido que dominó cada vez salió a pista

Por si alguien pensaba el popurrí de sentimientos podría hacer mella en el desempeño del argentino, no había que esperar mucho a resolver la duda. La primera canasta del partido era un triple desde la esquina, baldosa que daría muchos problemas para el UCAM en el primer cuarto, al que entraba con mucho deseo por mostrar ser un equipo de carácter, y en la motivación especial de Doyle -su madre, seguidora muy activa del UCAM, visitaba por primera vez Murcia- encontraba los puntos con que contestar a un Madrid que hacía trabajar mucho en la defensa. La suma de puntos de tres en tres permitía al UCAM aguantar el primer cuarto (18-19). Quedaban tres más.

80 UCAM Murcia

Booker (17), Doyle (17), Rojas (2), Soko (14) y Cate (2) -quinteto titular- Durán, Radoncic (3), Rudez, Mitrovic (2), Oleson (6), Hunt (9) y Lecomte (8).

82 Real Madrid

Campazzo (20), Taylor (4), Deck (4), Randolph (12) y Tavares (7) -quinteto titular- Causeur (10), Fernández (3), Ayón (3), Yusta, Carroll (8), Llull (6) y Thompkins (5).

Parciales:
18-19, 19-20 (37-39), 19-24 (56-63) y 24-19 (80-82).
Árbitros:
Daniel Hierrezuelo, Martín Caballero y Arnau Padrós.
Incidencias:
Palacio de los Deportes de Murcia, 7.268 espectadores. 28ª jornada de la Liga Endesa

Booker, algo más ansioso de la cuenta por encontrar sus puntos, pedía el cambio para bajar revoluciones en el banquillo y el testigo pasaba a Lecomte. El belga, aún pecando de timidez, era retado por Llull para asumir tiros, pero dos canasta suyas salvaban el momentáneo atasco ofensivo del UCAM, que compensaba su apagón con una voluntariosa defensa donde Cate primero y Hunt después se ganaban el sueldo.

El Madrid también acusaba la falta de rodaje de Llull, de vuelta tras alrededor de un mes lesionado. La barrena en que entraba el partido, si acaso, favorecía al UCAM, con más ritmo de nuevo con Booker, y evitaba que, en unos excelentes minutos de Campazzo, los de blanco se despegaran llegado el descanso, con los de Sito manteniendo el pulso dignamente (37-39).

El objetivo para derrotar al gigante blanco es llegar con vida al final. La vuelta de vestuarios era clave y Booker, molesto en la primera parte, volvió pareciéndose más al héroe de Manresa. Ocho puntos casi seguidos suyos, en un atractivo duelo con Campazzo, volvían a poner a los suyos por delante (48-47, minuto 25). Pero el Madrid no perdona. Que se te fundan los plomos durante varios ataques seguidos trae como consecuencias escapada blanca. Campazzo parecía querer decir que Murcia seguía siendo su ciudad y su absoluto dominio del partido, y con Randolph como principal beneficiario, llegaba la primera ventaja de dobles dígitos para los madrileños (52-63, minuto 28).

Parecía el momento de firmar el armisticio, pero el UCAM de Sito encontró el carácter necesario para ganarse una vida más. Y lo hizo sin sus principales referentes, con un buen final de cuarto de Hunt y Mitrovic, un halo de esperanza suficiente para que Oleson quisiera desquitare de unas semanas de desaparición anotando ocho puntos seguidos para abrir en el último cuarto, con Lecomte a los mandos. El corazón late con fuerza en el UCAM, que del 52-63 había pasado a ponerse a un punto en solo cinco minutos con un parcial de 12-2 (64-65).

Tan cerca, tan lejos

Un mes había estado apartado de las canchas la leyenda viva Sergio Llull, que elegía esta noche para volver. Aún por desengrasar, su presencia había tenido un impacto diametralmente opuesto en el juego de los suyos a cuando Campazzo dirigía la orquesta. Bastaba creer que el Madrid sufría para que un estratosférico 3+1 silenciara el pabellón. Fallos mediante, con Sito estirando la oportunidad a Lecomte, el Madrid pasaba de verse atosigado por el UCAM a mandar por siete a cinco minutos del final (66-73, minuto 35).

Parecía el Madrid alejarse, pero seguramente estar a siete puntos del candidato a repetir título continental a cinco minutos del final habría sido un escenario firmado por los murcianos. Con Booker aún esperando su momento, Doyle volvió a ser ese enigma que se puede perder durante muchos minutos y aparecer cuando el balón más quema. Su valentía para atacar el aro, unido a su infalibilidad en el tiro libre, y de nuevo la defensa bajo aros de Hunt, ponían al UCAM donde quería. Llull estaba abusando del triple y el Madrid pasaba hasta dos minutos sin anotar, los que aguantaba Laso hasta pedir el tiempo muerto y simplificar: colgar el balón al gigante Tavares.

Campazzo volvió a hacerse dueño de Murcia con un control absoluto del juego y 20 puntos para 26 de valoración

Pero lo que Doyle te da, a veces Doyle te quita. Una discutible toma de decisiones alcanzaba su momento más delicado con una pérdida en primera línea que daba al Real Madrid cuatro puntos de ventaja a dos minutos del final, con el UCAM dando síntomas de agotamiento. Le costaba un mundo sumar, pero también dejaba de hacerlo el equipo de Laso, muy incómodo ante los contactos que tanto se quejaban de Hunt y Rojas.

Pasos discutibles, pero pasos

El UCAM precisaba de un golpe de suerte que bien podía ser el balón largo recogido por Oleson para montar un contraataque culminado con 2+1 de Soko a 17,7 segundos del final. Anotaba el adicional y eso significaba un punto de diferencia cuando los murcianos parecían sentenciados. Había que parar el reloj y, aunque Campazzo no perdonaba en la personal, seguía quedando una bala a 14,1 segundos. Había que sumar de tres y Sito pedía tiempo muerto.

El UCAM cae pero gana la confianza suficiente para enfrentarse al Gipuzkoa este domingo en un duelo clave por la salvación

El balón pasaría primero por las manos de Soko en el poste bajo mientras una sucesión de bloqueos indirectos pretendía liberar a Booker en el triple en posición de 45 grados. Pero el inglés no tuvo la paciencia suficiente y quiso atacar a Tavares en busca de un 2+1. Resbaló, le fueron sancionados unos pasos discutibles pero que existían y el partido quedó ahí.

El triple de Booker para poner al UCAM a uno a 1,8 segundos del final tras un tiro libre de Thompkins que bastaba, anecdótico. Los de Alonso lo habían dado todo y ese es la lectura que debe quedar del partido. El coraje vencía a la especulación y el UCAM puede llegar con confianza plena a la guerra del domingo contra el Gipuzkoa Basket, un duelo dramático por la permanencia.