Baloncesto | Liga Endesa

El UCAM se da un necesario baño de confianza ante el Obradoiro

Ovie Soko, jugador del UCAM CB, en un lance del partido./Edu Botella / AGM
Ovie Soko, jugador del UCAM CB, en un lance del partido. / Edu Botella / AGM

Los de Juárez firman su mejor partido de la temporada, cuando más falta hacía, con el despertar conjunto de Booker y Rudez. Los universitarios salen de la quema y terminan con la leyenda negra de los gallegos en los últimos años

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMurcia.

El de hoy era un día muy importante para muchos en el UCAM. Antes que para nadie, para el equipo en su totalidad. Los murcianos llegaban a la novena jornada empatados a victorias con el último clasificado y con el segundo peor 'basket-average' de la competición (-74), justo cuando recibía la visita de su bestia negra de los últimos años, el Obradoiro de Moncho Fernández. También para Javi Juárez, muy discutido en las últimas semanas y más aún después de las dos últimas derrotas, primero con estrépito en el Palau y después en la Champions ante el colista del grupo en un pésimo final. Y para algunos jugadores muy señalados como responsables de la irregular marcha del equipo: Askia Booker y Damjan Rudez, principalmente. Todos saldrían al paso.

80 UCAM Murcia

Kloof (8), Doyle (12), Rojas (0), Soko (4) y Tumba (0) –quinteto titular- Durán, Urtasun (7), Rudez (15), Oleson (3), Cate (8), Delía (7) y Booker (16).

58 Monbús Obradoiro

Monbus Obradoiro (58): Pozas (2), Vasileiadis (17), Singler (8), Llovet (4) y Hlinason (8) –quinteto titular- Sàbat (2), Simons (2), Brodziansky (6), Obst (2), De Zeeuw (0), Spires (0) y Navarro (7).

Parciales
18-16, 23-13 (41-29), 21-17 (62-46) y 18-12 (80-58).
Árbitros
Daniel Hierrezuelo, Óscar Perea e Iyán González.
Incidencias
Palacio de los Deportes de Murcia, 5.223 espectadores. 9ª jornada de la Liga Endesa.

Frío comienzo de partido por parte del UCAM, sin embargo, de los que no hacen esperar el derroche de energía que llegaría minutos después. Y es que el monumental atasco ofensivo con que empezaba el partido llevaó a tomar tiros muy contestados, con Soko como principal víctima, fallando sus cinco primeros lanzamientos (4-10, minuto 10). Pero, precisamente, a quienes más se estaba echando de menos esta temporada fueron los que hicieron despertar al UCAM. Primero Rudez, certero con sus dos primeros triples, y después Booker, cuyo individualismo sí convenía esta vez, pues hablamos del base con el posiblemente mayor potencial físico de la competición frente Pozas y Sàbat, que representan lo contrario. Espoleados por el croata y el americano, quien tenía la descarada orden de atacar al base rival, el UCAM lograba remontar antes de terminar el primer cuarto (18-16).

Si el UCAM, de pronto, añade a su rotación de útiles dos jugadores de la categoría de Rudez y Booker, con complejo de Guadiana hasta este domingo, la cosa mejora. Y mucho. Habían insuflado de energía nueva a los suyos, y ante un Obradoiro que insistía cada vez con menor éxito en el balón interior a Brodziansky y Hlinason, faltaba un tercer elemento para poner tierra de por medio: Milton Doyle. Diversas acciones ofensivas de su variado repertorio daban la primera ventaja de dos dígitos (35-24, minuto 19), pero aún quedaba un espectacular último minuto antes del descanso, que dejaba una acción en la que Soko recuperó un balón para entregarla a Doyle desde el suelo y este a Cate para que machacara el aro y pusiera la máxima ventaja del partido justo antes del descanso (41-29). El Palacio estaba ya entregado a su equipo como hacía tiempo que no se veía.

Booker (16) y Rudez (15) fueron los máximos anotadores de un UCAM que cambió su cara a partir de la subida de nivel de estos dos discutidos jugadores

El rebote era clave cuando se enfrentaban el equipo que peor protege su tablero y el que peor ataca el contrario. Dominio incontestable del UCAM (41-28)

Parecía ser este el día. Semanas y semanas de darse contra el mismo muro parecían llegar a su fin, pero quedaba lo más difícil, que era mantener la ventaja, una labor de administración que no se le venía dando bien a los murcianos. El Obradoiro es un equipo al que hay que matar varias veces, y lo demostraba en la reanudación, cuando en tres minutos pasó del 45-33 al 45-41 (minuto 25) con un David Navarro muy pillo.

Un partido que no se podía dejar escapar

Juárez no había tardado en pedir el tiempo muerto, pero sí su equipo en reaccionar. El UCAM era un conjunto que por momentos superaba físicamente en cada una de las cinco posiciones al Obradoiro. Optar por el uno contra uno y doblar el balón rápido en las ayudas defensivas fue la norma a seguir, y, con la mejor circulación vista esta temporada por parte de los murcianos, llovieron los triples, anotando hasta cuatro de sus siguientes cinco canastas desde los tres puntos y con cuatro autores diferentes –Doyle, Booker, Rudez y Urtasun-. El cuadro compostelano estaba noqueado y después del susto se volvía a cerrar el periodo con una nueva máxima ventaja (62-46).

Jugar individual para a partir de ahí compartir el balón. Curiosa pero efectiva norma si es aplicada con rigor, uno que tampoco faltó en el rebote defensivo, donde el UCAM también empezaba la jornada como el peor de la Liga Endesa. El Obradoiro, por otro lado, es quien menos rebotes ofensivos captura, por lo que un suspenso en esta faceta habría sido difícil de encajar, pero de nuevo todo el equipo colaboró en ello, dejando el llamativo dato de que Oleson fuera el máximo reboteador (7) de un UCAM que se llevó más de cuarenta rechaces (41).

El Palacio disfruta

Eran muchas las facetas en las que Juárez dio con la tecla, y con Rudez y Booker dando la talla, que se quedaron en cancha casi todo el último cuarto para ganar en confianza, había poco lugar para el error. Como viene siendo habitual, la entrada en pista de Delía después de que Llovet superara a Cate en varias acciones volvió a traer buenas noticias para el UCAM, y la máxima ventaja no hizo sino crecer y crecer hasta superar la veintena, con Booker gustándose, el Palacio celebrando y saltando de alegría y Rudez siendo despedido al grito de 'MVP, MVP'. De menos a más y sin piedad para culminar el mejor partido de la temporada el día que pintaba a juicio final.

 

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