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El UCAM vuelve a disfrutar sumando de tres en tres y se anota la segunda victoria

Jarell Eddie tira un triple durante el partido./Nacho García / AGM
Jarell Eddie tira un triple durante el partido. / Nacho García / AGM

Los de Sito Alonso limpiaron la imagen ofrecida en Madrid con una solvente victoria apoyada en los quince triples que sumaron entre Booker, Luz y Eddie

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMurcia

El UCAM que quiere la gente. Fiel a un estilo definido y que funciona. Defensa al hombre a toda pista, triples por doquier y espacio para la liberación de talento dentro de una atmósfera creada por una grada que impulsa a su equipo cuando lo necesita. La fórmula perfecta para hacer del baloncesto un espectáculo a disfrutar cada quince días en la ciudad de Murcia, que tiene una de las propuestas baloncestísticas más atractivas de la liga.

Todo suma para disfrutar de Sito Alonso y los suyos, que tenían en un Zaragoza en racha la piedra de toque perfecta para saber si se parecen más a la buena imagen del primer día ante el Betis o a la del equipo que se presentó ante el Real Madrid con más miedo que intención.

89 UCAM CB

Booker (21), Larentzakis (2), Radoncic (5), Eddie (20) y Tumba (0) -quinteto titular- Townes (7), Luz (19), Corraliza, Cate (2), Hunt (3), Rojas (5) y Sakota (5).

73 Casademont Zaragoza

Alocén (7), Seeley (25), Benzing (4), Radovic (4) y Vázquez (0) -quinteto titular- Justiz (5), Barreiro (0), Brussino (18), San Miguel (0), Krejci (4), Hlinason (6) y García.

Parciales
25-12, 24-23 (49-35), 20-22 (69-57) y 20-16 (89-73).
Árbitros
Óscar Perea, Raúl Zamorano y Yasmina Alcaraz.
Incidencias
Palacio de los Deportes de Murcia, 5.461 espectadores. 3ª jornada de la Liga Endesa.

Sea cuestión de rival o de escenario, el UCAM empezó el partido sintiéndose más cómodo bajo el calor de los suyos. O, tal vez, por las variaciones de Sito, como la de empezar con Booker como único base y dar la titularidad a Larentzakis. El caso es que el comienzo del UCAM poco tuvo que ver con el de hace seis días en Madrid, y la alta intensidad defensiva y el acierto en el triple permitió golpear primero (9-1, minuto 3), si bien el despegue no llegó hasta la entrada de un hiperactivo Rafa Luz.

Luz revoluciona el choque

Si el pasado viernes el potro desbocado que enchufase a grada y equipo en el partido fue Larentzakis, esta vez le tocó a Luz. El brasileño, de sobra conocido por la viveza de sus acciones, necesita de poco para meterse a la grada en el bolsillo, pero ofreció mucho. Sin ser un anotador, su pasión encontró la recompensa del acierto en plena escalada de confianza, y doce puntos casi seguidos -una canasta de Sakota entre medias- hicieron rugir al Palacio para cerrar el primer cuarto en proyección de cien puntos (25-12).

Una escalada de energía que dejó desdibujado a un Zaragoza al que costaría y mucho entrar en el partido, y que lo haría a base del talento de Seeley, que se fue hasta los 25 puntos. A quien más se le vieron las costuras en la defensa del escolta visitante fue al debutante Townes, algo falto de fe en sus acciones, pero con la confianza de Sito para disfrutar de minutos en los que los murcianos iban en auge. Por suerte, estos fueron varios, y es que otra virtud a tener en cuenta de esta plantilla es su profundidad.

El tridente Booker-Luz-Eddie sumó 15 de los 18 triples y 50 de los 89 puntos del UCAM

A Booker le costó entrar en un partido que lanzó Luz, pero no tardaría en aparecer. Cuando no era uno, era otro. Tres triples del americano en el tercer cuarto, al que parece que le gusta tirar con el joven Alocén encima, eran la respuesta ante un Zaragoza con mucho mejor ritmo que al inicio, y lo que pareció una aproximación en el marcador terminó por ser mayor ventaja al descanso (49-35).

Un parón que trajo una versión muy diferente del Zaragoza. Los de Fisac consiguieron embarrar el partido, que no vio canasta en su tercer cuarto hasta pasados más de dos minutos, y con una defensa que alternó la individual con la zona puso en problemas a un UCAM falto de fluidez, estrellándose con el duro aro en sus triples. El partido tenía pinta de plácido, pero los maños mandaron el mensaje de que mejor no tan rápido. Seeley y Brussino hacían daño. El UCAM había tardado más de cuatro minutos en anotar y el 3-15 de parcial situó la diferencia en dos posesiones (52-48, minuto 26).

Detalles que cambian partidos

Con el Zaragoza en su mejor momento, el veterano San Miguel fue cazado agarrando a Luz, que no llevaba el balón, para no llegar antes que él al otro campo. Su antideportiva significó una jugada de cinco puntos con el tercer de los cuatro triples de Eddie en el tercer periodo y, después de situarse tan cerca como desde el primer cuarto no estaban, los zaragozanos se volvían a ver a más de diez de distancia (60-48, minuto 27). El público volvía a apretar y el UCAM ahora no dejaría escapar la renta. La diferencia no volvería a bajar de la decena.

El dominio reboteador (47-37) fue fundamental para que los de Sito corrieran y encontraran lanzamientos cómodos desde la larga distancia

Con el mensaje recibido de que no se darían más oportunidades para evitar la victoria local, en Zaragoza dejarían de sumarse hombres a la causa. Radovic, bien sujeto por Radoncic la mayoría del partido, recibiría incluso una técnica por protestas; y Seeley y Brussino volverían a ser los únicos útiles al servicio de Fisac en el ataque, pues el altruismo defensivo del UCAM cerró cuantos huecos la táctica pudiera generar y solo la calidad individual de los citados jugadores encontraría grietas.

La buena defensa conduce a un buen ataque, al menos a uno que permite jugar con la velocidad que Sito desea. Para ello es fundamental culminar una buena presión con el rebote –el UCAM solo concedió siete rebotes ofensivos-, y después de que Eddie abriera la lata con sus triples la confianza no fue sino en aumento. Tanto, que Luz siguió atreviéndose con los lanzamientos de tres puntos, sumando hasta cuatro en cinco intentos en un jugador que en su carrera solo ha anotado el 30%.

Con los visitantes rendidos, Sito quiso ir a por más y con la pólvora de Booker y Eddie de vuelta la ventaja se quedó en 16 puntos. Como en la anterior victoria, el UCAM llegó en su mejor momento al final, demostrando así su excelente nivel físico.