Baloncesto | Champions League

El UCAM suma su primer tropiezo en la Champions en un desastroso final

Momento del partido./FIBA / Sascha Walther
Momento del partido. / FIBA / Sascha Walther

El Riesen, que aún no conocía el sabor de la victoria y perdió a su estrella este pasado fin de semana, aprovechó los errores murcianos

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA

Algún día había que perder en la Champions. Pero, si acaso, este no era el día. No lo era porque, pensando primero en uno mismo, urgía quitarse el mal sabor dejado el partido de dos días atrás en el Palau Blaugrana, y no hay mejor medicina que la victoria. Pero no lo era tampoco porque, sin duda, el UCAM es mucho mejor equipo que un Riesen que solo mantiene en plantilla a un jugador de los que llegaron a la 'Final Four' de la pasada temporada, aún no había ganado ningún partido en la Champions, perdió este fin de semana por grave lesión a su mejor jugador y también contó con la baja de Mbakwe, un interior de mucho peso y experiencia en la Liga Endesa.

Y, sin embargo, el partido se jugó a lo que quisieron los alemanes. Porque cuando te visita el líder del grupo, estás prácticamente eliminado y parece que te ha mirado un tuerto, la presión no existe. John Patrick, mejor entrenador de la pasada Champions League, propuso un baloncesto desenfadado al que el UCAM, pese a ir durante la mayor parte del partido por delante –es mucho mejor equipo-, nunca se terminó de adaptar, desaprovechando numerosas ocasiones de poner tierra de por medio y dando vida a un equipo entregado al talento individual del trío autor de 60 puntos Kelan Martin, Lamont Jones o el menudo base de 1,68 metros Jordon Crawford, dueño del final de partido.

81

Crawford (21), Jones (20), Sabeckis (1), Waleskowski (9) y Klassen (0) –quinteto titular- Best (11), Klein (0), Emanga (0), Hukporti, Von Fintel (0), Martin (19) y Jallow (0).

80

Kloof (13), Doyle (5), Rojas (6), Soko (15) y Delía (11) –quinteto titular- Mutic (0), Durán, Urtasun (0), Martín, Oleson (3), Cate (15) y Booker (12).

Parciales
21-23, 20-18 (41-41), 17-23 (58-64) y 24-16 (81-80).

Como si de una carrera de relevos se tratase, estos tres jugadores se iban pasando el testigo para ser la primera opción ofensiva de los locales. Juego rápido, ataque del rebote y aclarados. Ni hacía falta más ni había mejor opción. Entre Jones y Crawford anotaban los primeros catorce puntos del Riesen, pero un UCAM que intentaba jugar más pausado lideraba sobre todo gracias a la irrupción de Cate, muy hábil para llegar el primero en las transiciones ofensivas y anotar fácil (21-23, final del primer cuarto).

Esta vez sí, y después de una semana ausente, era momento para que Booker entrara en juego. Y, aunque no se le vio falto de puntería, lo cierto es que el equipo carecía de orden con él en pista. El UCAM, muy atascado ahora en ataque, no podía correr, con un Riesen que disponía de segundas oportunidades atacando muy agresivo un rebote que los murcianos no cerraban y, en después de unos minutos en los que el liderazgo del marcador cambiaba de dueño en un desafío de triples, las tablas en el marcador al descanso no era lo que interesaba a los de Juárez, supeditados pese al empate a lo que querían jugar los alemanes (41-41).

Pero, como viene siendo habitual en los partidos europeos lejos de Murcia, el UCAM ofrecía una muy buena puesta en escena en la reanudación, partiendo de la intensidad defensiva que no existió en el segundo cuarto –primera falta cuando solo quedaban ocho segundos-, desarticulando así a un Riesen plano en variantes ofensivas y pudiendo anotar en situaciones fáciles de juego, tocando una máxima ventaja de siete puntos (46-53, minuto 24). Pero, como también viene siendo habitual, y esta vez en sentido negativo, cuando mejor está el UCAM más fácil parece sufrir una desconexión. Parcial 7-0 ahora de los alemanes y partido empatado en solo dos minutos. Un susto que quedó en solamente eso con el buen final de tercer periodo de Delía y sobre todo Soko, autor de un mate con el defensor muy pegado en la última acción, y que parecían propulsar definitivamente a los suyos antes del acto final (58-64).

Entre Crawford, Jones y Martin anotaron 60 de los 81 puntos del Riesen, que ofreció un baloncesto simple y desenfadado que desorientó al UCAM

Oportunidad perdida

El UCAM dominaba ahora el juego y el Riesen ofrecía signos de agotamiento. Al fin y al cabo, suficiente estaban viviendo con la inspiración de tres jugadores que sumaban, sobre todo, en el uno contra uno. Pero después de tomar una nueva máxima (58-66), otra vez volvían los atascos ofensivos con Booker a los mandos y ocho puntos casi seguidos de Martin desde el perímetro hacían saltar unas alarmas que Juárez no lograba insonorizar tiempo muerto mediante (69-70, minuto 33).

Llegados con opciones a los momentos decisivos, en el Riesen no había miedo al fallo, todo lo contrario que en el UCAM, donde entre Delía y Soko fallaron cuatro de cinco tiros libres providenciales. En el otro aro, Crawford bailaba. Su 1,68 de estatura parecía ahora una ventaja, con acciones de prestidigitador en las que sorteaba varios defensores para anotar él y poner cuatro puntos de ventaja (75-71, minuto 36), obligando a un nuevo tiempo muerto visitante que sí surtía efecto gracias a la pericia de Cate, que con tres canastas seguidas volvía a poner al UCAM por delante (75-77, 2:10 por jugar).

Con tres puntos de ventaja en el último minuto el UCAM perdió dos balones seguidos y falló un difícil tiro para ganar

Pero de tanto jugar con fuego el UCAM se quemó. Con tres puntos de ventaja y solo un minuto por delante, se comió una posesión de 24 segundos a poco menos de un minuto para el final. Crawford anotó su enésima canasta de mérito entre el tráfico murciano (79-80) y, de ahí, a continuar el desastre, con una pérdida de Doyle en la subida del balón que Jones transformó en canasta a 26 segundos de la finalización, dando al Riesen la mínima ventaja (81-80).

Juárez pidió tiempo muerto, marcó el posicionamiento para poner el balón en juego, y hasta ahí la pizarra. A voz indicó la jugada a ejecutar, pero esta no generó ninguna ventaja clara ante una intensa defensa alemana y Doyle terminó lanzando un tiro con oposición que ni siquiera tocó aro. El UCAM sumaba su primera derrota en Europa en un partido en el que jugó a lo que un equipo que aún no había ganado propuso y, en una cadena de errores en el último minuto, entregó una victoria que tenía en la mano.

 

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