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Baño de realidad del Real Madrid al UCAM

Jordan Mickey pelea por el balón con Sadiel Rojas y Kevin Tumba./V. Carretero / ACB Photo
Jordan Mickey pelea por el balón con Sadiel Rojas y Kevin Tumba. / V. Carretero / ACB Photo

El campeón de Supercopa arrasó desde el mismo salto inicial a un UCAM donde apenas aparecieron hombres capaces de capear el temporal. Usman Garuba, de solo 17 años, fue el 'MVP' del partido con 24 de valoración

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA

Es el UCAM que más ilusión ha despertado en los últimos años pero aún había que verlo en una de estas. Y el baño de realidad que dio el Real Madrid al UCAM fue incontestable. La primera derrota murciana del curso llega en una cancha donde nunca antes había ganado pero donde sí había competido a gran nivel las últimas temporadas. No se puede decir lo mismo de este domingo, pues el Real Madrid cogió una ventaja de dos dígitos ya en el primer cuarto para convertir a los de Sito Alonso en un juguete en sus manos.

97 Real Madrid

Campazzo (14), Carroll (5), Taylor (5), Garuba (13) y Tavares (5) -quinteto titular- Causeur (4), Randolph (3), Laprovittola (12), Reyes (11), Deck (6), Llull (17) y Mickey (2).

69 UCAM Murcia

Lecomte (0), Booker (8), Rojas (5), Eddie (12) y Tumba (4) -quinteto titular- Luz (0), Radoncic (6), Larentzakis (10), Cate (13), Durán (3), Hunt (6) y Sakota (2).

Parciales:
30-13, 19-12 (49-25), 19-18 (68-43) y 29-26 (97-69).
Árbitros:
José María Martín-Bertrán, Jorge Martínez y Vicente Martínez.
Incidencias:
WiZink Center de Madrid, 7.279 espectadores. 2ª jornada de la Liga Endesa.

Especialmente en las del junior Usman Garuba, que con solo 17 años firmó un doble-doble de 13 puntos y 10 rebotes ante la inoperancia visitante, donde el carácter que se le supone a este equipo no llegó más que cuando el partido viró a pachanga en la segunda parte y solo en contados jugadores. Miedo, dudas y caras de circunstancia se dejaron ver más de los deseado en un UCAM huérfano de liderazgo, donde Booker tuvo uno de los días en los que la moneda sale cruz (2/17 en tiros) y ni Lecomte ni Luz emergieron para servir de dirección. El resumen final entre los tres bases es de 24 tiros fallados en 26 intentos y -10 de valoración.

Apenas se pueden salvar de la quema Giannoulis Larentzakis y Emi Cate, que, aunque dieron el tipo, lo hicieron en la segunda parte, cuando el Real Madrid se movió en ventajas cercanas a los treinta puntos, distancia materializada en los últimos minutos. Griego y rumano surgieron como un oasis de decisiones con sentido, asistiéndose mutuamente para evitar un descalabro que pudo haber sido mayor con los 23 puntos firmados entre ambos en los últimos veinte minutos.

Solo el orgullo estaba ya en juego. La misión era recuperarlo, pues no pareció haber mucho cuando el primer cuarto llegó a dar 21 puntos de ventaja local (30-9, minuto 9) en un baloncesto de salón con la comodidad facilitada por el equipo murciano: cinco mates, cuatro triples de seis intentos y diez asistencias por solo una pérdida en los primeros diez minutos evidencian que no solo un equipo era superior al otro, sino que este último tampoco estaba haciendo mucho por cuestionarlo. Y quien más lo estaba aprovechando era el imberbe Garuba, ya con cuatro mates.

Horrible noche de los bases: 2/17 en tiros para Booker, -9 de valoración para Lecomte y -2 para Luz

Ante tal panorama, Sito Alonso poco podía hacer si ninguna propuesta defensiva de las probadas había funcionado. El problema estaba en ambos lados, pues en ataque las dudas se multiplicaban y los hombres del UCAM fallaban lo más fácil, se molestaban entre sí mismos y Booker no hacía más que golpear el balón contra el aro. Un partido que recriminar al americano, pero también ante quien no se atrevió a intentarlo, pues el rostro de Lecomte fue la viva imagen del miedo con primero Campazzo, luego Llull y después Laprovittola aprovechando su endeblez defensiva. Las rotaciones blancas no hacían más que sumar hombres al festín que ya marcaba un 49-25 al descanso.

Los 14 contraataques del Real Madrid son resultado del aciago día en el triple y la escasa voluntariedad por cuestionar a superioridad blanca

Dos triples de Eddie y Booker para empezar el tercer cuarto invitaron tímidamente a la reacción, pero la respuesta del Real Madrid fue un parcial de 12-2 que dio la hasta entonces máxima ventaja de 28 puntos (61-33, minuto 26). El UCAM se mantuvo fiel a su estilo, donde el triple es un arma importante, pero es un lanzamiento que permite correr al rival si no se lucha bien el rebote ni se recupera rápido en defensa, y no hay equipo más rápido en Europa que el Real Madrid, que culminó con éxito hasta 14 contraataques, para el sonrojo murciano.

Larentzakis y Cate lo intentan

No habían tenido mucho protagonismo en la primera parte, y con ellos Sito pareció encontrar la fórmula para, al menos, contestar al pletórico Madrid. Cuando más peligro tenía de salir escaldado el cuadro murciano -todavía más-, el griego quiso asumir el protagonismo en ataque. Cate, de los pocos que no se escondió, se presentó voluntario para ayudarle con sus buenos bloqueos, y entre ambos tuvieron varios minutos realmente interesantes, con Larentzakis demostrando que su polivalencia se extiende a la posición de base si hace falta, visto que Luz y Lecomte preferían no molestar y que Booker, con quien Sito lo intentó varias veces, no se escondería, y eso en su caso era una mala noticia.

Cate y Larentzakis surgieron cuando el Real Madrid estaba ya cercano a la treintena de ventaja

Entre los dos anotaron todos los puntos del UCAM desde el 61-35 hasta el 85-61 salvo por dos canastas. Una de ellas, un triple de Eddie, redujo la diferencia a veinte puntos (70-50, minuto 32), pero el Real Madrid replicó con dos triples para hacer del final el trámite que estaba previsto, llegando a tener treinta puntos de ventaja (95-65) cuando poco antes parecía que el UCAM vería premiado su leve arrebato de lucha.

Y, para terminar, fieles a la tradición entre estos dos equipos, una tangana con Rojas como implicado. En la lucha por uno de los últimos tiros, Deck y Rojas intercambiaron golpes que terminaron con un empujón del argentino al dominicano, despedido hacia el suelo. Tumba salió a recriminarlo y por detrás llegaron Mickey y Garuba para desplazar también al belga. Técnicas y antideportivas para cada lado saldarían la refriega. Así terminó un partido de los que ponen a más de uno en su sitio y evidencian que hay más trabajo por delante del que podía parecer.