Baloncesto | Liga ACB

El UCAM cae en Burgos y aplaza su salvación

Askia Booker pasa un bloqueo./UCAM
Askia Booker pasa un bloqueo. / UCAM

Los de Sito Alonso desplegaron un muy mal baloncesto pero aún pueden certificar su permanencia esta jornada si de Breogán, Estudiantes y Gipuzkoa pierden al menos dos

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMurcia

Toca guardar el espumoso al menos un día más en la nevera. El UCAM tenía este sábado en Burgos la oportunidad de asegurar su presencia en la próxima temporada de la Liga Endesa con una victoria, pero cayó ante un Burgos mucho más sólido y de altruista baloncesto, todo lo contrario de un UCAM donde Booker no fue tan consistente como otros días y donde nadie más dio un paso adelante, echándose mucho de menos -otra vez- a Ovie Soko, que sufrió un fuerte esguince de tobillo en los últimos minutos en un día de despropósitos para él, fallando nueve de sus diez lanzamientos y cometiendo muchas faltas fáciles de evitar.

Aun así, el UCAM aún puede terminar la jornada 33 con la salvación en el bolsillo. Necesitaría que al menos dos de los tres últimos clasificados pierdan sus partidos, por lo que sus ojos estarán puestos en lo que haga el Breogán este sábado por la noche y este domingo habrá uno en el Estudiantes-Obradoiro y otro en el Barça-Gipuzkoa. Pero le sonría la suerte o no, el UCAM desperdició sin paliativos ganarse por sí mismo el objetivo.

84 San Pablo Burgos

Fitipaldo (15), Frazier (6), Zipser (11), Cancar (5) y Lima (6) -quinteto titular- Aguilar (0), Benite (14), Barrera (11), Vega (5), Valge (0), Huskic (4) y López (7).

73 UCAM CB Murcia

Booker (24), Doyle (10), Rojas (2), Soko (5) y Hunt (4) -quinteto titular- Radoncic (4), Rudez (9), Mitrovic (0), Oleson (3), Cate (3), Todorovic (0) y Lecomte (9).

PARCIALES
13-20, 30-15 (43-35), 23-24 (66-59) y 18-14 (84-73).
Árbitros
Fernando Calatrava, Francisco Araña y Jacobo Rial.
iNCIDENCIAS
Coliseum de Burgos, 9.219 espectadores. 33ª jornada de la Liga Endesa.

Pero, curiosamente, no dudó en salir mentalizado de lograrlo sin pensar en qué hicieran los demás. La mayor actividad del UCAM en el comienzo, no solo defensiva, también en el rebote de ataque -hasta once al descanso-, con Rojas realizando un gran trabajo bajo tableros y de desgaste sobre Zipser, permitía a los de Sito Alonso coger algo a contrapié a los burgaleses, faltos de ritmo en ataque, por lo que un UCAM más dinámico no tardaba en coger distancia una vez se abría la lata de los triples. Hasta cuatro seguidos -los dos primeros de Doyle en segunda oportunidad- permitían una máxima de nueve puntos repetida hasta en tres ocasiones (20-29, minuto 14).

Pero si de algo peca el UCAM esta temporada es en la dificultad para administrar ventajas, sobre todo cuando se dan de manera prematura. La visita al Coliseum de Burgos no era la excepción, pero esta vez la clásica 'pájara' se adelantaba y llegaba antes del descanso. Con Lecomte algo falto de chispa y Booker asumiendo más tiros de la cuenta sin demasiado éxito, el ataque del UCAM entraba en barrena.

Daba la sensación incluso de que los murcianos hubieran podido caer en la relajación, dado lo cercano del objetivo de la salvación y lo favorable que se estaba desarrollando el partido. Tanto, que Sito encontraba por fin el momento para que Dejan Todorovic debutara esta temporada en el UCAM a 6:05 del descanso. Pero los murcianos, obsesionados con el lanzamiento exterior incluso en transiciones donde podían haber llegado hasta abajo con facilidad, comenzaban a perdonar en muchos ataques. Y eso, en el Coliseum, se paga. Cada ataque del UCAM falto de mordiente era una oportunidad para que el Burgos se metiera en el partido, y con los triples entrando ahora por el bando local y la afición totalmente enchufada, el marcador no tardaba en voltearse. De la máxima ventaja del UCAM cuatro minutos antes, a ir por detrás ahora (34-33, minuto 18).

Y en el igual a igual contaba y mucho la inteligente toma de decisiones, no el fuerte del equipo murciano, que pedía a gritos el receso mientras el San Pablo volaba. Y, lamentablemente, aquí toca hablar de Soko. Porque no son pocas las veces que su exceso de energía le juega una mala pasada. No frenar a tiempo regalaba dos tiros libres a pocos segundos del descanso a Vega, que los desperdiciaba, pero el rebote favorecía a los de Burgos. Y, en un triple a la desesperada de Frazier, otra falta de Soko. En un abrir y cerrar de ojos el UCAM tenía a un jugador de capital importancia con tres faltas -no jugaría el tercer cuarto- y veía cómo en el mismo cuarto había pasado de tener la máxima diferencia del partido a favor a ahora tenerla en contra (43-35).

Los murcianos habían terminado la primera parte como un boxeador al que le llueve una ráfaga de golpes sin saber por donde le viene el siguiente gancho. Los 30 puntos recibidos en el segundo cuarto no solo son una cifra inadmisible, eran además el doble de los anotados.

El tercer cuarto, por fortuna, daba unas condiciones de batallas más favorables a un equipo cómodo en la improvisación, y el rápido intercambio de canastas servía para que Booker se fuera sintiendo más cómodo. Pero, salvo alguna canasta puntual, nadie más parecía listo para servir como opción ofensiva fiable. Y el solo de guitarra este sábado no era tan espectacular como otros días. En Burgos, todo lo contrario. Pocos botes de balón, rápida circulación y diferentes ejecutores. El último en aparecer, el que más dolía. Vitor Benite era el encargado de poner con su primer triple la primera diferencia de diez puntos otra vez a favor de los suyos (64-54, minuto 28), y lo que hacía unos minutos era un mano a mano ponía de nuevo al UCAM a remolque del equipo local.

Al UCAM no le funcionaba ni la apuesta de Sito de jugar con dos bases a la vez. En Burgos también jugaban con dos, pese a que sus fichas digan que son escolta y pívot. Álex López, director de juego por exigencias del guion, y Huskic, como impagable poste repetidor desde la bombilla, dinamizaban a un Burgos que rozaba la victoria.

Sin puntos ni historia en el último cuarto

Moviéndose el marcador peligrosamente en esa diferencia en torno a la decena, o el UCAM reaccionaba ya o no lo haría nunca. Y si restan tantos minutos de partido como puntos te saca el rival, mal vamos si se tardan casi tres minutos en anotar. Es lo que le pasó al UCAM en el último cuarto, que esperó 2:50 hasta que Rudez encestara un triple… al que no le seguiría ninguna canasta en juego hasta cinco minutos después, cuando Booker logró un 2+1 a 2:55 del final (80-67).

Entre medias, solo dos tiros libres del peor Soko de la temporada. Y por parte local, una fiesta en la que incluso López y compañía se permitían adornos en unos minutos en los que Benite fue el encargado de sellar el trato a favor de los suyos mientras un previsible equipo universitario se daba una y otra vez de bruces contra la cerrada defensa local. Y como a perro flaco todo son pulgas, Soko se retiraba del partido con ayuda y sin poder apoyar el pie izquierdo, víctima de un fuerte esguince de tobillo que no parece que le vaya a dejar jugar la semana que viene. Más le vale al UCAM que los resultados de terceros le sigan beneficiando.