Baloncesto | Liga Endesa

Duro correctivo para un UCAM que solo jugó tres cuartos

Delía y Rojas, jugadores del UCAM CB, intentan parar a Tomic, jugador del Barça Lassa./V. Salgado
Delía y Rojas, jugadores del UCAM CB, intentan parar a Tomic, jugador del Barça Lassa. / V. Salgado

El 37-12 del último cuarto empaña lo que estaba siendo un serio partido de los murcianos. Apenas Urtasun y Cate dieron la talla en unos bochornosos últimos diez minutos en que el Barça no tuvo piedad

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA

El objetivo de este domingo era evitar una derrota de las que sonrojan como hace tres semanas en Vitoria, un partido muy recordado en los días previos al choque de hoy, y después de jugar treinta minutos de serio baloncesto dando la cara ante un Barça que se coloca líder gracias a esta victoria, por poco no pasa lo mismo. 32 puntos de diferencia que duelen y que se podrían no haber consentido, y es que el equipo de Pesic demostró más deseo en el último cuarto por estirar su ventaja que el UCAM por evitar la paliza. Una vez más se echó de menos a Soko, que otra vez volvió a jugar intimidado ante un equipo grande y los suyos le echaron de menos, todo lo contrario de un Cate que sigue dando pasos hacia delante y aprovechando cualquier oportunidad.

105 Barcelona Lassa

Heurtel (15), Kuric (13), Hanga (5), Oriola (11) y Tomic (5) –quinteto titular- Seraphin (9), Pangos (8), Ribas (7), Blazic (18), Smits (10), Pustovyi (4) y Claver.

73 UCAM Murcia CB

Kloof (8), Doyle (9), Rojas (6), Soko (7) y Tumba (3) –quinteto titular- Durán (0), Urtasun (15), Rudez (0), Oleson (9), Cate (9), Delía (5) y Booker (2).

Parciales:
25-17, 19-20 (44-37), 24-24 (68-61) y 37-12 (105-73).
Árbitro:
Antonio Conde, Jorge Martínez y Jacobo Rial.
Incidencias:
Palau Blaugrana de Barcelona, 4.059 espectadores. 8ª jornada de la Liga Endesa.

Y es que los números duelen y mucho, más servidos en frío. Un triple de Urtasun a once minutos del final ponía un interesante 64-60 en el marcador. Es decir, que en los once minutos siguientes el parcial favorable al Barça fue 41-13. 37-12 en un último cuarto que empezó con un 16-0 –si contamos los últimos dos puntos del tercer periodo- y que no sumó canasta visitante hasta pasados casi cinco minutos. Solo en el último cuarto el Barça anotó tantos puntos como el UCAM en la primera parte.

A once minutos del final el accidente de Vitoria parecía olvidado. El UCAM estaba en el partido, pero después del salto inicial más de uno se acordó de él cuando en siete minutos el Barça ganaba 20-7, un vendaval llegado sobre todo por la intensidad con que Oriola anulaba a un Soko que hoy merece un tirón de orejas. La entrada de Urtasun y Cate, fundamentales para evitar males mayores al final de un primer cuarto (25-17) en el que, en cuanto Pesic movió el banquillo, su equipo bajó enteros de manera alarmante, todo lo contrario que en el bando murciano, que aupados por la intensidad defensiva que traía la segunda unidad llegaban a ponerse a dos puntos tras triple de Oleson (27-25, minuto 13).

Del 64-60 a once minutos del final se pasó al 105-73 definitivo. Un 41-13 difícil de explicar

En los locales solo Kevin Seraphin parecía capaz de rascar algo entre los jugadores llegados desde el banquillo, pues no fue hasta pasados seis minutos cuando un jugador diferente sumara para la estadística anotadora, un Blazic que con su habitual entrega cortó el buen momento del UCAM para dar algo más de aire a un Barça que sufría por momentos con canastas como el nuevo triple de Oleson llegado sobre la bocina que enviaba a los equipos a vestuarios (44-37).

Después de un inicio horrible, el equipo de Javi Juárez había salvado los muebles para mantenerse vivos pasados veinte minutos. Quedaban diez para cumplir el objetivo de llegar con opciones al último cuarto, y otra vez costaba la puesta en escena, con Kuric y Oriola haciendo de las suyas y llegando a alcanzarse una nueva máxima ventaja azulgrana con la aparición de Heurtel en el partido (58-41, minuto 25).

Y algo que tiene comprobado el equipo de Juárez es que en momentos en los que toca agarrarse al orgullo Emanuel Cate siempre será un buen recurso. El joven pívot rumano sigue sacando brillantes notas de cada prueba que se encuentra por delante, esta vez desquiciando a un Tomic más preocupado de quejarse a los árbitros que de plantar cara al pívot universitario, colosal en defensa y anotando algunas canastas, como la que ponía el esperanzador 61-52 a doce minutos del final.

Unos momentos en los que el UCAM se sentía más cómodo que los locales en la cancha. Antes había sido la escasa respuesta del banquillo, pero ahora era con Tomic sobre el parqué con quien no funcionaban las cosas. La solvencia defensiva motivaba la soltura en ataque, y los dos triples de Urtasun casi consecutivos ponían el 64-60 en el marcador. ¿Se repetiría la gesta del año pasado?

Once minutos para el olvido

La respuesta era contundente: no. El Barça marcharía siete puntos arriba al último cuarto. El UCAM estaba en el partido y, aunque por momentos y echando de menos a algunos jugadores, luchando con dignidad. Pero a partir de ahí solo hubo un equipo sobre la cancha. Entrega defensiva, lucha reboteadora, fe en los balones perdidos. Todos los intangibles que dependían del corazón serían del Barça. Muestra de ello, por ejemplo, un alley-oop que Seraphin no convierte por perder el control del balón, que antes de salir fuera es recuperado por el propio jugador mientras los del UCAM permanecían estáticos. Reacción tardía y 2+1.

Cate y Urtasun, los únicos que pudieron aunar orgullo y acierto de manera consistente

El parcial sería de 16-0 hasta que Cate anotara la primera canasta del último cuarto a 5:15 del final (82-63). El Barça jugaba con los suplentes pero ahora los menos habituales de Pesic se ganaban las habichuelas, caso de unos Blazic o Smits omnipresentes en cada balón dividido. Y superados los veinte tantos de ventaja, momento para el espectáculo de Heurtel, que echaba sal en la herida haciendo de las suyas con auténticos 'canastones'. Llovía y llovía y el UCAM sin paraguas.

Con la derrota del Baskonia y la victoria por 15 puntos del Real Madrid en Fuenlabrada, un +28 daría el liderato al Barça. Pocos lo habrían previsto cuando el marcador era 64-60 a once minutos del final. Pero 37 puntos encajados en el último cuarto y un orgullo perdido lo hicieron posible.

 

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