BALONCESTO

Una depresión desconcertante

Ovie Soko se retira al final del encuentro ante el Joventut. / vicente vicens / agm
Ovie Soko se retira al final del encuentro ante el Joventut. / vicente vicens / agm

Javi Juárez parece no correr peligro, por ahora, en un UCAM al que ha pillado desprevenido su alarmante bajón colectivo

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA MURCIA

Después de varios años en los que, sin excepción, los objetivos siempre habían sido la Copa del Rey y el 'playoff', unas ambiciones que empezaron a ser reconocidas sin disimulo en los mejores años de la gerencia de Alejandro Gómez y José Miguel Garrido, este curso no tenía por qué ser diferente. En el UCAM han logrado establecer una cultura ganadora en la que, independientemente de los entrenadores y los jugadores que pasen, el único camino entendido es el que mira siempre hacia delante.

Cierto que esta temporada lastró y mucho la lesión de Todorovic, uno de los fichajes más ilusionantes, pero también el año pasado ocurrió lo mismo con Antelo y el UCAM supo seguir adelante con éxito. Para ambos casos, una llegada a tiempo de Urtasun. El año pasado también costó desengrasar la maquinaria, pero no tanto como este, y fue además sin pasos atrás como en este curso, y cuando mejor parecía encontrarse el equipo, que el pasado diciembre logró victorias convincentes ante el GBC y el Fuenlabrada, y rozó la sorpresa en Málaga o Madrid.

Pero este regreso a la casilla de salida penaliza y mucho a dos jornadas de terminar la primera vuelta. El UCAM está empatado con los de la zona de descenso, inmerso en una lucha que no parecía que iba a ser la del equipo. Pero, con todo, lo más preocupante es el delicado estado de ánimo en que se encuentra la plantilla. El lenguaje gestual de los jugadores es de todo menos alentador, no parece existir la química que hasta hacía poco había sido la fortaleza del grupo y Rojas, capitán y uno de los que esta temporada no está rindiendo como se esperaba, reconocía en Onda Regional, tras la debacle de Zaragoza, que «necesitamos cambios en la actitud de los jugadores».

Uno de los más señalados desde el principio es Askia Booker. El base americano batió el domingo su récord de puntos con la camiseta del UCAM, aunque con truco. 12 de sus 24 tantos fueron en los tres últimos minutos, después de que el Zaragoza alcanzara su máxima ventaja (88-58, minuto 37), en minutos que ya no valían para nada. Casi cumplida la mitad del curso, aún está por llegar el día en que haga jugar a su equipo. Kloof suple con innegociable entrega sus carencias en la dirección, pero está en un bache.

Pero el más señalado, como siempre, es el entrenador. Parece que por el momento Alejandro Gómez, director general del UCAM, no se plantea relevar a Javi Juárez de sus funciones, pero los resultados y la imagen del equipo en los últimos partidos no invitan a la confianza. Lo más desconcertante, la repentina manera en que ha llegado el UCAM al estado de depresión. Las segundas partes para el olvido ante el Joventut y el Estudiantes tienen el agravante de haber sido en el Palacio, y en Zaragoza se estuvo presente en cuerpo, pero no en alma. La forma en la que cierre el UCAM lo que queda de primera vuelta será clave para el futuro del entrenador. También hay que tener en cuenta cómo retomará el equipo una Champions de hasta ahora poco nivel, pero con un balance casi inmaculado, que ha dado crédito a Juárez y curado los males del equipo en la Liga Endesa.

Mirar a la permanencia

Con el equipo empatado a victorias con los del descenso, la realidad dicta que el objetivo actual y real es la permanencia. Y no es nada fácil. En este punto de la temporada son muchos los equipos que están en tendencia ascendente. El Estudiantes, comatoso al llegar a Murcia, ganó el domingo al Real Madrid para salir del descenso, al que entra un impredecible Fuenlabrada tan capaz de derrotar al Barça como de dejar escapar compromisos clave en casa. Uno de ellos, ante el Breogán, también verdugo de los blancos y que encadena cuatro triunfos seguidos para sumar ya más que el UCAM cuando parecía un favorito a los puestos de abajo. Completando el pelotón de cinco triunfos está un Gran Canaria de Euroliga con potencial para salir de ahí más pronto que tarde.

En el UCAM no solo hace falta trabajo. Se da por descontado, en Murcia y en todos los equipos. El factor diferencial será otro.