ACB-LIGA Endesa

Cinco partidos de infarto

Ovie Soko, ante el Real Madrid. / guillermo carrión / agm
Ovie Soko, ante el Real Madrid. / guillermo carrión / agm

Delteco, Joventut, Unicaja, San Pablo y Herbalife, en el camino del UCAM para seguir en la élite o despedirse

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA MURCIA

Cinco partidos, cinco finales. El UCAM ya no tiene un partido menos tras el jugado ante el Madrid y afronta la recta final de la temporada igualado a nueve victorias con los equipos que ocupan los puestos de descenso, Gipuzkoa y Breogán, que son sus rivales más directos, pero con la posibilidad de meter de lleno en la quema a los conjuntos que cuentan con uno o dos triunfos más que los murcianos.

La mejor condición para afrontar esta cuenta atrás es que el UCAM depende de sí mismo y está en un buen momento de forma. Pero no son solo los de Sito quienes mejoran el tipo para estos últimos asaltos: el Gipuzkoa, que visita Murcia mañana, ha pasado de ganar solo tres partidos en la primera vuelta a salir victorioso en seis de sus últimos ocho encuentros; el Breogán, por su parte, ganó de manera holgada al Unicaja dos jornadas atrás y en la última casi da la sorpresa a domicilio al Real Madrid.

Pero lo primero que tiene que hacer el UCAM para saberse capaz de salir airoso de la situación más delicada que le está tocando vivir en la Liga Endesa desde su vuelta en la temporada 2011-12, cuando se salvó en la última jornada, es mirarse el ombligo. Existen motivos para el optimismo dado el nivel de juego alcanzado por el equipo de Sito en los dos últimos envites, sobre todo por la personalidad demostrada, un carácter luchador que, convertido en seña de identidad, había llevado al club a los grandes éxitos de las pasadas temporadas.

Por fortuna, este carácter está de vuelta cuando no hay tiempo para las esperas. Al margen de los resultados, los partidos de Manresa y antes de ayer frente al Real Madrid permitieron ver a un equipo que, en los momentos más críticos del partido, encontró el estímulo para continuar empujando.

Primero, aupado en un extraterrestre Booker que se echó el equipo a la espalda cuando el Manresa se había puesto por delante en el último cuarto para anotar trece puntos de una tacada y no echar de menos a Soko, expulsado. Y segundo en la noche del jueves, cuando se resistió a sacar bandera blanca en la segunda parte, cuando uno de los mejores equipos de Europa se puso con más de diez puntos por encima.

Esta vez, además, lo hizo con la necesaria aparición de actores de reparto echados en falta en otras ocasiones. Doyle abrió la lata y, aunque acabó cegado de balón, fue quien contuvo con sus puntos a los de Campazzo en el último cuarto. Lecomte por fin se despojó de su timidez para ordenar y ser el contrapunto necesario a Booker. En el otro lado, una defensa que en sus proximidades al aro contó con la fiabilidad del debutante Hunt y la brega de Cate.

A eso hay que añadir un Palacio entregado, que rozó el lleno ante el Madrid, entrada que se persigue registrar mañana en el partido ante el Gipuzkoa Basket. Una derrota metería al UCAM en un descenso del que cogería un cuerpo de ventaja el equipo donostiarra, un ciclón en estos momentos, pero una victoria sería mucho más que un resultado positivo: confirmaría el 'basket-average' del lado murciano, el UCAM aventajaría en una victoria a un rival directo y, además, adelantaría al Estudiantes, con diez triunfos.

Y es que el UCAM no solo debe mirar por el retrovisor. El Estudiantes ha perdido siete de sus ocho últimos partidos. Dar caza a los del Ramiro de Maeztu no solo implicaría aún más en el descenso a otro equipo, también mandaría un mensaje al grupo de once victorias: Fuenlabrada, Obradoiro y Gran Canaria. A madrileños y gallegos el UCAM les tiene ganado el 'basket-average' y contra los canarios se lo jugará en el Palacio en la última jornada.