El campeón de Francia para abrir boca

Doyle intenta superar el marcaje de un jugador del Charleroi. / fiba
Doyle intenta superar el marcaje de un jugador del Charleroi. / fiba

El Le Mans visita el Palacio de los Deportes para poner a prueba a un UCAM que necesita mejorar sensaciones

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA MURCIA

No era el Valencia Basket el mejor cliente para medir las fuerzas de un UCAM que tres días antes había obtenido su clasificación para la disputa de la Champions pidiendo la hora y al borde de la debacle, y no parece serlo ahora el campeón de la pasada liga francesa, después de que el domingo ante el cuadro taronja los de Juárez expusieran el mismo catálogo de deficiencias que casi le llevaron a desperdiciar más de veinte puntos de ventaja en la eliminatoria contra el Charleroi.

Sin embargo, la competición ya no se detiene. Un equipo que lleva dos temporadas jugando dos partidos por semana y volteando situaciones adversas no puede perder el tiempo en lamentos, sino ganarlo para los ajustes necesarios que, tras lo visto en las últimas semanas, parecen más de uno y de dos. Aún es pronto para dramatizar, pero la que fue presentada un año más como una plantilla ilusionante y de continuidad, no solo ha adolecido en los últimos choques de problemas tácticos, también de las señas de identidad de un equipo de tremendo potencial físico y que el pasado domingo apenas encontró el gen de la lucha sin cuartel en el ADN del capitán Sadiel Rojas y Ovie Soko.

Pero, como es sabido, los tiempos de crisis lo son también de oportunidad. El equipo de Le Mans es el vigente campeón de Francia, por lo que anda lejos de ser una medianía, y supone así una oportunidad de reivindicación para un Juárez que no ha tardado en ser cuestionado por un sector de la afición, así como para estrellas que aún no han ejercido, caso de un señalado Askia Booker, que ha naufragado en una dirección donde también permanece a la espera el paso hacia delante de Charlon Kloof.

Dos lunares

Pero la capacidad de brega y dirección no son los únicos lunares de un UCAM que por momentos sufre horrores por encontrar situaciones liberadas de tiro tras un ordenamiento lógico de su ofensiva. La gestión de roles es uno de los grandes caballos de batalla para un equipo que en Champions está obligado a descartar a dos jugadores extranjeros, que hasta el momento han sido, en los dos partidos de eliminatoria previa, Oleson y Rudez.

Llama la atención especialmente el caso del croata, un jugador de talento innegable pero que aún no cuenta con la confianza de Juárez, que apenas le ha concedido un acumulado de nueve minutos en cancha en los cuatro partidos oficiales disputados hasta el momento, partiendo claramente como último hombre en la rotación interior.

Así pues, no parece que los universitarios se encuentren en el mejor momento para hacer frente a un Le Mans que viene de ganar su último partido en Francia por veinte tantos de diferencia y anotando más de cien, y donde se encuentran nombres conocidos como Richard Hendrix, voluminoso pívot con pasado en tres clubes ACB (Granada, Unicaja y Gran Canaria), o el elegante anotador Conger, gran refuerzo a mitad de la pasada temporada para el Joventut. Pero tal vez sea justo lo que necesitan en un nuevo comienzo como es el de hoy en la Champions.

«Me preocupa que tengamos altibajos, pero no especialmente porque son fallos que podemos trabajar y solucionar. El equipo ha dado la cara hasta el final y todos tenemos ganas de ganar un partido en casa delante de la afición, que nos apoya en cada encuentro», dijo ayer Javi Juárez.

Más

 

Fotos

Vídeos