BALONCESTO

Con el Baskonia en el retrovisor

Javi Juárez. /G. Carrión/ AGM
Javi Juárez. / G. Carrión/ AGM

El UCAM visita el Palau mañana con la lección aprendida: «Hay que ofrecer una cara distinta a la de Vitoria», dice Juárez

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA MURCIA

A tirones en la Liga Endesa, pero con paso firme en la Champions. Parece difícil evaluar el verdadero estado de forma del UCAM en estos primeros meses de temporada, cuando el equipo cuenta sus cinco partidos europeos por victorias y en la Liga Endesa sigue dando la sensación de poder hacer más o, como mínimo, jugar mejor, pues los datos ofensivos del conjunto de Javi Juárez son como para dedicarle un rato de estudio.

Lunares que legitiman las dudas que ofrece un equipo que, sin embargo, ha ganado más de la mitad de sus partidos hasta el momento sumando las dos competiciones -también la fase previa de la Champions-, con ocho triunfos y cinco derrotas. Engañoso baremo, eso sí, el de los resultados a estas alturas tan tempraneras de competición, puesto que en la Liga Endesa el UCAM está a una victoria de los puestos de Copa del Rey, pero con las mismas que el penúltimo clasificado.

Pero, entre las derrotas, una que pesa demasiado: la sufrida por 44 puntos de diferencia (93-49) hace tres semanas en Vitoria. Y, justo antes de la visita a la cancha de otro de los colosos de la competición local, el Barcelona, la consigna está clara: «Intentar llegar con opciones al último cuarto», una historia muy diferente a la vivida en el Buesa Arena, cuando el UCAM quedó apartado ya en los primeros minutos. «Es una situación muy dolorosa que todavía arrastramos», reconoció ayer Juárez, su entrenador.

De aquel estrépito el UCAM no tardó en levantarse. Dos días después jugaba en Nizhny Novgorod para regresar de Rusia con una victoria por 21 puntos de diferencia (51-72). Pero la buena imagen de la Champions no tardó en diluirse en una Liga Endesa más competitiva ante el Manresa, con el agravante de hacerlo con el Palacio como testigo (79-84). Difícil medición así para los progresos de Juárez y los suyos, que después de continuar intocables en Europa y salvar los muebles la semana pasada ante el Breogán, tienen ahora una prueba con la que redimirse.

La tiene el equipo, pero también Juárez. La derrota en Vitoria fue la que más dañada dejó su figura, discutida en todo momento desde que comenzara la competición. Con el recuerdo de la histórica victoria del año pasado en el Palau, nadie le exige repetir el éxito del año pasado ante un Barça muy mejorado, pero sí ofrecer una imagen con la que dar fe de haber recuperado su añorado ADN competitivo. Por el contrario, un naufragio similar al de hace tres semanas volvería a dejarle en la cuerda floja. «Por la experiencia que tuvimos en Vitoria queremos dar una cara diferente», aseguró ayer un Juárez con aquel partido aún muy presente, pues no solo es una salida de similar dificultad, sino que es el primer partido del UCAM fuera de casa en la Liga Endesa desde entonces.

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