Baño de realidad ante el Madrid

Jordan Mickey, Sadiel Rojas y Kevin Tumba, en el choque de ayer. / acb photo / v. carretero
Jordan Mickey, Sadiel Rojas y Kevin Tumba, en el choque de ayer. / acb photo / v. carretero

El campeón de Supercopa arrasa desde el inicio a un UCAM que fue un juguete en sus manos

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA

Es el UCAM que más ilusión ha despertado en los últimos años, pero aún había que verlo en una de estas. Y el baño de realidad que dio el Real Madrid al equipo de Sito fue incontestable. La primera derrota murciana llega en una cancha donde nunca antes se había ganado, pero donde sí se había competido en las últimas temporadas. No se puede decir lo mismo de ayer, pues el Real Madrid cogió una ventaja de dos dígitos ya en el primer cuarto para convertir a los de Sito Alonso en un juguete en sus manos. Especialmente en las del júnior Usman Garuba, que con solo 17 años firmó un doble-doble de 13 puntos y 10 rebotes ante la inoperancia visitante. El carácter competitivo no llegó en el UCAM más que cuando el partido viró a pachanga y solo en contados jugadores. Miedo, dudas y caras de circunstancia se dejaron ver más de lo deseado en un UCAM huérfano de liderazgo, en el que Booker tuvo uno de los días en los que la moneda sale cruz (2/17 en tiros) y ni Lecomte ni Luz dieron dirección. El resumen final entre los tres bases es de 24 tiros fallados en 26 intentos y -10 de valoración.

Apenas se pueden salvar de la quema Larentzakis y Cate, que, aunque dieron la talla, lo hicieron en la segunda parte, cuando el Real Madrid se movió en ventajas cercanas a los treinta puntos. Griego y rumano surgieron como un oasis de decisiones con sentido, asistiéndose mutuamente para evitar un descalabro que pudo haber sido mayor con los 23 puntos firmados entre ambos.

Solo el orgullo estaba ya en juego. La misión era recuperarlo, pues no pareció haber mucho cuando el primer cuarto llegó a dar 21 puntos de ventaja local (30-9, minuto 9) en un baloncesto de salón con la comodidad facilitada por el equipo murciano: cinco mates, cuatro triples de seis intentos y diez asistencias por solo una pérdida en los primeros diez minutos evidencian que no solo un equipo era superior al otro, sino que este último tampoco estaba haciendo mucho por cuestionarlo. Y quien más lo estaba aprovechando era el imberbe Garuba.

Ante tal panorama, Sito Alonso poco podía hacer. Problemas en defensa, pero también en ataque, donde las dudas se multiplicaban y los hombres del UCAM fallaban lo más fácil, se molestaban entre sí y Booker no hacía más que golpear el balón contra el aro. Un partido que recriminar al americano, pero también ante quien no se atrevió a intentarlo, pues el rostro de Lecomte fue la viva imagen del miedo con primero Campazzo, luego Llull y después Laprovittola aprovechando su endeblez defensiva. Al descanso, 49-25 con cada vez más blancos sumados a la fiesta.

Dos triples de Eddie y Booker para empezar el tercer cuarto invitaron tímidamente a la reacción, pero la respuesta del Real Madrid fue un parcial de 12-2 que dio la hasta entonces máxima ventaja de 28 puntos (61-33, minuto 26). El UCAM se mantuvo fiel a su estilo, donde el triple es un arma importante, pero es un lanzamiento que permite correr al rival si no se lucha bien el rebote ni se recupera rápido en defensa, y no hay equipo más veloz en Europa que el Real Madrid, que culminó con éxito hasta 14 contraataques, para el sonrojo murciano.

Solo dos dan la cara

Larentzakis y Cate lo intentanron. Con ellos Sito pareció encontrar la fórmula para, al menos, contestar al pletórico Madrid. Hacían falta voluntarios, y Larentzakis quiso ser protagonista en ataque con Cate como su mejor socio, siendo de los pocos que no se escondió. Ambos congeniaron, con el griego demostrando que su polivalencia se extiende hasta la posición de base si quien debe serlo no actúa como tal y si en el caso de Booker no esconderse era una mala noticia.

Entre los dos anotaron todos los puntos del UCAM Murcia desde el 61-35 hasta el 85-61 salvo por dos canastas. Una de ellas, un triple de Eddie, redujo la diferencia a veinte puntos (70-50, minuto 32), pero el Real Madrid replicó con dos triples para hacer del final el trámite que estaba previsto, llegando a tener treinta puntos de ventaja (95-65) cuando poco antes parecía que el UCAM vería premiado su leve arrebato de lucha.

Y, para terminar, fieles a la tradición entre estos dos equipos, una tangana con Rojas como implicado. En la lucha por uno de los últimos tiros, Deck y Rojas intercambiaron golpes que terminaron con un empujón del argentino al dominicano. Tumba le reprendió y por detrás llegaron Mickey y Garuba para desplazar también al belga. Técnicas y antideportivas para cada lado saldarían la refriega.

Así terminó un partido de los que ponen a más de uno en su sitio y evidencian que hay más trabajo por delante del que podía parecer hace días.

Cristóbal Sánchez debuta en la ACB

No metió ninguna canasta, pero ayer fue el gran protagonista del baloncesto murciano, que escribe una página más en sus libros de historia con el debut del árbitro Cristóbal Sánchez Cutillas (Murcia, 1996) en la Liga Endesa formando parte del trío que arbitró el Bilbao-Valencia. Sánchez Cutillas, que fue base en categorías inferiores con UCAM y Maristas, subió así un nuevo escalón en su meteórica trayectoria como árbitro -lo es desde 2013- y se une a Luismi Castillo como primeros árbitros murcianos que coinciden en la Liga Endesa. Es, además, el colegiado más joven de la competición a sus 23 años.