Roland Garros

Nadal escapa de un sobresaliente Bolelli y consigue su victoria 80 en Roland Garros

Rafa Nadal, durante su partido contra Simone Bolelli. /Reuters
Rafa Nadal, durante su partido contra Simone Bolelli. / Reuters

El español aparta al italiano y se clasifica para la segunda ronda en un partido extraño que se interrumpió este lunes y finalizó este martes (6-4, 6-3 y 7-6)

MANUEL SÁNCHEZ

En 80 victorias en un Grand Slam las hay de todo tipo. Algunas más complicadas, otras más fáciles, pero pocas como la que Rafael Nadal consiguió este martes ante el italiano Simone Bolelli (número 129 del mundo). Un triunfo bañado por circunstancias raras y curiosas, como que una paloma se posase sobre la pista en mitad de un punto, el llanto de un niño que despistó por instantes al italiano y la lluvia que apareció a ratos con la incertidumbre constante de parar o continuar hasta que acabó con el partido suspendido el lunes y traspasado a la jornada de este martes.

En medio de las complicaciones, Nadal se sobrepuso a un sobresaliente, que dio mucho más de sí de lo que reflejó el marcador (6-4, 6-3 y 7-6 -9-) y selló su pase a la segunda ronda de Roland Garros.

No fue de los inicios más plácidos de Nadal en París, quien únicamente ha cedido tres sets en total en sus debuts en la capital francesa. La baja a última hora de Alexandr Dolgopolov deparó con la caída en su lugar de Bolelli, 'lucky loser' (perdedor afortunado), un rival, a priori, asequible por ser del gusto del balear, constante y sin sobresaltos, a diferencia del díscolo ucraniano.

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Por ello sorprendió el inicio del italiano, que no dudó en golpear duro de derecha paralela en cuanto podía, quizás para aprovecharse de la falta de ritmo del balear en los primeros compases del torneo. Al principio, hubo un Intercambio de juegos en blancos al saque hasta que Bolelli, acompañado por los llantos de un bebé desde la grada, se desconcentró, regaló una doble falta, mandó una derecha al clavo, otra larga y entregó el primer 0-40 a favor del mallorquín.

Escapó de ello el de Bolonia con un esquema muy claro, atacar rápido y cerrar en la red. Consiguió la vía de escape con varias derechas invertidas de escándalo y una volea con retroceso casi imposible. Estuvo Nadal impreciso al resto hasta que llegó el momento definitivo. En el décimo juego, el psicológico, Bolelli echó por tierra su resistencia y abrió el sendero al balear, que aprovechó los constantes errores para tomar la puerta de salida de la encerrona que preparó el italiano en la primera manga.

La desventaja inicial no descarriló al de Bolonia, que, lejos de venirse abajo, acometió con más ímpetu su estrategia. Sin encontrarse cómodo, ni con el set a favor, Nadal entregó el primer servicio del segundo parcial y comenzó a dar la sensación de que el partido, en esos momentos, estaba en la raqueta italiana. Si todo le seguía entrando, la montaña se empinaría, si no, como en el décimo juego del primer set, la victoria caería, tarde temprano en el bolsillo del balear.

Pero el bombardeo de derechas ganadoras y reveses explosivos (acabó con 44 golpes ganadores) no amainaba. Se puso 1-3 y tuvo bola de 1-4, pero no lo cerró y dio alas a Nadal, que se concentró en meter bolas dentro para que el cañón del italiano se enfriase. Y lo consiguió, enganchó dos 'breaks' consecutivos y le dio la vuelta al marcador para llevarse la segunda manga por 6-3.

Otra vez un Bolelli encendido arrancó cual motor de gasolina, exhibiendo sonido y sobriedad, rompiendo el saque de Nadal y dejando medio set sentenciado (0-3). Su ventaja la rompió la lluvia, que obligó a suspender la jornada y trasladarla a este martes.

Y esta misma lluvia borró la huella del de Bolonia. Pese a partir con esa ventaja de tres juegos, el manacorense, en cuestión de minutos, empató la contienda y salvó un 0-40 con 3-4 abajo que le hubiera dado la oportunidad a Bolelli de sacar para llevarse la manga. Las oportunidades perdidas pasaron factura al italiano y acrecentaron al balear, aunque aún tenía que soportar alguna ráfaga de golpes del italiano de vez en cuando. Tanto fue así que aguantó el envite hasta el desempate, el primero de Nadal en Roland Garros desde las semifinales de 2013. Y no fue fácil porque tuvo que levantar el manacorense cuatro bolas de set en contra -incluido un 3-6-, antes de poder cerrar por 11-9 en la tercera pelota de partido de la que dispuso.

El oponente de Nadal en la siguiente ronda será el argentino Guido Pella, que eliminó a Joao Sousa en tres sets y con el que se ha cruzado en una ocasión en el Masters 1.000 de Indian Wells, con victoria clara para el mallorquín.

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