Fútbol sala

Duda: «Nunca preparé mi marcha de ElPozo, no tenía ni representante»

Duda, esta semana, junto a su hijo Bruno en la casa de Punta Prima (Alicante), donde pasa las vacaciones de verano. /Guillermo Carrión / AGM
Duda, esta semana, junto a su hijo Bruno en la casa de Punta Prima (Alicante), donde pasa las vacaciones de verano. / Guillermo Carrión / AGM

Es, junto a Paulo Roberto y Kike Boned, uno de los tres grandes pilares de la historia de ElPozo, ingeniero y creador de un nuevo fútbol sala dinámico y explosivo, que hizo del conjunto charcutero uno de los equipos más conocidos en el mundo. Eduardo Sao Thiago Lentz ya tiene billete para volar a Italia, su nuevo destino tras pasar por Kuwait

José Otón
JOSÉ OTÓN

Es, junto a Paulo Roberto y Kike Boned, uno de los tres grandes pilares de la historia de ElPozo. El primero hizo explotar la pasíón por este deporte en Murcia y el valenciano lideró la transición en la pista del antiguo ElPozo al moderno, impregnando al vestuario de su carácter ganador. Pero fue Duda el ingeniero y creador de un nuevo fútbol sala dinámico y explosivo, que llevó la estrategia a la máxima expresión y que puso el Palacio de los Deportes patas arriba. Renovó este deporte e hizo de ElPozo uno de los equipos más conocidos en el mundo, quizás por ser el que mejor partido sacó a la cantera, lo que le permitió discutir los títulos a los equipos que tiraban de cartera para hacer sus plantillas y tenían presupuestos más grandes. Duda (Brasil, 1969) es historia de ElPozo, llevando a las vitrinas del club de Tomás Fuertes 14 grandes títulos.

Lo peor es que, como pasa con muchas leyendas, tuvo que salir de la entidad sin el homenaje que merecía, sin los honores correspondientes, más allá de que su marcha fuera justa o no. Se fue, además, con un sabor agridulce porque no quería partir. Una sensación que le dejó herido durante unos meses, hasta que encajó el golpe y comprendió que en el deporte profesional apenas existen la gratitud y la comprensión. Fue víctima de su propio éxito: ganó tanto que el pasado fue su verdugo.

Pero Duda ha resurgido y está otra vez ilusionado por ganar. Prestó sus servicios a ElPozo 17 temporadas y, aunque en su último año en Murcia sus apoyos no eran incondicionales, no buscó otro equipo mientras defendió la camiseta de ElPozo. Ahora descansa en Punta Prima (Alicante), junto a su familia, pero ya tiene billete para volar a Italia, su nuevo destino tras pasar por Kuwait.

«Mi club me llegó a renovar y tuve otras ofertas del campeón de Kuwait y de Dubái» Pudo seguir en el golfo pérsico

«Al principio no sabías quién vendría a entrenar y al final venían todos; ese fue mi gran mérito» Un equipo amateur en Kuwait

«La separación fue un trauma. Invertí en algo que no era mío, me dejé la vida en ese proyecto» Su salida de ElPozo

«Murcia es mi casa, pero es pronto. Mi meta será poder llevar a mi familia a Italia y afincarme allí» Su futura vuelta

«Rieti es una ciudad pequeña, pero las condiciones en el club son buenas« Su nuevo proyecto

-Es paradójico que un entrenador con su historial se fuera a Kuwait.

-Nunca estuve en el mercado, no busqué otro equipo ni pensé en ello. No escuché nunca ofertas. Nunca me preparé para irme de ElPozo, es la realidad. No tenía ni representante. Los equipos grandes de España, Portugal, Italia y Rusia tenían sus banquillos ocupados. A finales de junio apareció el Al-Yarmouk y me pareció una buena opción, aunque tuve que estar lejos de la familia.

-¿Como le ha ido?

-Me adapté pronto. La dificultad ha sido profesional, entender la pereza. Nosotros somos perezosos, pero allí son más. Y más si añadimos que los jugadores eran semiprofesionales, con otros trabajos; además, tienen familias con muchos hijos. Tienen excusa todos los días para no ir a entrenar. Si no los motivaba y les metía presión, buscaban excusas para no ir o llegar 15 o 20 minutos tarde. Al principio no sabías quién iba a venir a entrenar. Hasta que al final conseguí, los últimos dos o tres meses, que vinieran todos. Ese fue mi gran mérito y la gran sensación agridulce que me queda: que conseguí todo eso y ahora me tengo que ir. Este año iba a ser mucho mejor, estoy seguro.

-¿Qué le impactó más?

-La población extranjera que hay en Kuwait. De los más de 4 millones de habitantes, solo más de un millón son autóctonos. Y hay casi el mismo número de egipcios que de kuwaitís. Existe un feudalismo muy grande. Los kuwaitís son tratados de una forma diferente al resto. En los centros comerciales, que parecen ciudades cubiertas con calles y todo, los días festivos ves a cuidadoras con uniforme encargándose de los niños de las familias de allí, como pasaba en los años 50 y 60 en España y Brasil.

-¿Se notaba mucho el calor?

-Entre mayo y septiembre no se puede estar en la calle. Hace mucho calor y la gente tiene que hacer la vida en los centros comerciales. No hay montaña y toda la gente vive cerca de la costa, a la orilla del Golfo Pérsico. El resto del año la temperatura es muy parecida a la de Murcia, con lluvia, invierno y días frescos.

-¿Y la comida en Kuwait?

-Como hay mucho extranjero, hay muchos restaurantes temáticos, hasta americanos. Hay mucha comida japonesa, libanesa y china. En casa comía huevo, pollo y pescado.

-¿La religión ha sido un problema?

-En Kuwait son muy integradores. Según la persona, la religión la practican con diferente intensidad. Yo tenía un portero muy religioso que tenía que rezar cinco veces al día y que en medio del entrenamiento aprovechaba el parón para beber agua e ir a un rincón a rezar. Antes de los partidos había un grupo de seis o siete jugadores que rezaban en el vestuario mirando para la Meca. Pero lo llevábamos con normalidad.

-¿Visitó otros países del entorno?

-Me contrataron para dirigir un equipo para un torneo en Dubái. Y ganamos. Había mucho dinero por medio. El premio era de unos 600.000 euros. Se juega durante el Ramadán y vienen a jugar futbolistas de todo el mundo que ya han acabado de competir en sus ligas. El recinto era espectacular.

-Querían que se quedara, pero apareció la oferta de un club italiano.

-También tuve ofertas del equipo ganador en Kuwait que está jugando el campeonato de Asia y el de Al Nasr, de Dubái. Me voy con la sensación de que los dejo colgados, pero debo pensar en mí y en mi familia. Soy un profesional. Cuando comuniqué en el grupo de WhatsApp de los jugadores que no iba a seguir me llevé un baño de afecto, gratitud y buenas vibraciones. Fueron llegando los mensajes de los jugadores cabreados porque me iba, pero siempre agradeciendo mi trabajo. Me quedó una sensación muy buena. No descarto volver a Kuwait, Catar o Emiratos Árabes.

1. Duda, junto a los futbolistas con los que ganó el Torneo NAS, en Dubái. | 2. Duda con sus ayudantes Elián, Fernando Guerrero y Fran Abellán camino de Kuwait. | 3. Duda y su amigo Hussein, en el Culture Cafe de Kuwait. / LV

-Pero Duda, que no ha perdido en estos meses su pasión por la música y que cada viernes actuaba en un conocido local de Kuwait llamado Culture Cafe, junto a su amigo Hussein, tuvo que reponerse del duro golpe. Abandonar ElPozo tras 17 años, en los que ganó 5 Supercopas, 4 Ligas, 3 Copas de España y 2 Copas del Rey, no fue una misión fácil.

-Siempre he tenido la espina clavada de ser empresario, de construir algo. Y cuando salí de ElPozo me di cuenta de que había construido ese equipo, ese modelo de club. La separación me produjo un trauma. No te puedes llevar una parte de lo que construiste a casa ya que invertí en algo que no era mío. Me dejé la vida en ese club, aunque siempre supe que se podía acabar cualquier día.

-¿ElPozo trata bien a sus ídolos? No recuerdo ningún homenaje al entrenador más importante de la historia del club murciano.

-No creo que sea eso. Mi último partido era de 'playoff' y no sabíamos si sería el último de la temporada o no. En el club también sabían que yo no estaba bien del todo y decidieron esperar. Supongo que en algún momento me llamarán para hacer algo en el futuro. Pero yo me siento valorado por la familia Fuertes, los trabajadores de la fábrica y la gente que rodea al club. Muchos directivos se han preocupado por mí.

-Pero, ¿se le valora lo suficiente?

-El tiempo dirá, pero creo que sí. La gente no sabía los entresijos del equipo, cómo se ha llevado el club en las últimas temporadas, y muchos pensaban que era el momento de cambiar de entrenador. Han traído un buen entrenador, mediático, con carisma. Ahora, quizás, entiendo mejor el cambio, aunque no lo acepte y siga pensando que por los méritos contraídos no debí salir del club.

-¿Qué provocó su marcha?

-Desde 2010 no ganamos ni Ligas ni Copas de España, y eso marca mucho. En ese periodo jugamos más finales que el Barça y el Inter, pero perdimos varias finales de Liga y de Copa. Fueron 11 finales perdidas en total. Eso sí, siempre contra el Inter o el Barça. Ahora se habla mucho de que son equipos con mayores presupuestos, aunque estos años atrás no se habló tanto de ese aspecto.

-¿Cree que volverá a ElPozo?

-No me lo he planteado. Es demasiado pronto. No tiene sentido pensar en eso. Murcia es mi casa. Dos de mis hijos han nacido aquí y los otros dos se criaron aquí desde niños. Mi mujer es murciana. Tengo mi domicilio aquí. Decir que no volveré a entrenar nunca a ElPozo es aventurado, pero me preocupa hacer un proyecto largo en Italia.

-El banquillo del Inter quedó vacante este verano tras varios años.

-Ya había firmado con el Rieti, pero era difícil. En el pasado asumí personalmente algunas guerras contra el Inter defendiendo a ElPozo. Lo del Barça sería más viable, pero ahora no me seduce. Solo pienso en Italia.

-Su cabeza está lejos de aquí.

-No pienso en volver a España ahora mismo, sinceramente. Mi meta es poder llevar a mi familia a Italia y afincarnos allí. Sé que estar 17 años como en ElPozo es imposible, pero sí me gustaría dejar mi marca allí y cambiar cosas. El Rieti puede ser el más importante de Italia en unos años.

Un reto ilusionante

-Había renovado con el equipo de Kuwait, pero vuelve a Europa.

-El proyecto del Real Rieti me pareció atractivo, diferente, aunque tengo la espina clavada de no seguir en Kuwait. Pagué mi cláusula y salí. Está en una ciudad muy pequeña, con poca población y un pabellón pequeño, pero tiene las mejores condiciones. El presidente da mucho valor al profesional, a las condiciones de trabajo e infraestructura. Es un añadido de presión, no podré quejarme de nada. Tenemos un pabellón para nosotros y yo manejo los horarios. Tenemos una piscina y un gimnasio, y un equipo de trabajo extenso con gente para ayudarme en muchos aspectos. La apuesta por mí es importante.

-¿De qué le sirvió su experiencia?

-Soy camaleónico. Aprendí mucho en Kuwait, mejoré mi inglés y volví a vivir solo después de mucho tiempo. Tuve mucho espacio para pensar y meditar. Ahora estoy ilusionado con lo que tengo por delante.