Fútbol Sala

La maldición sin fin de ElPozo

Marc Tolrá intenta llevarse el balón ante Joselito y Esquerdinha. / lnfs
Marc Tolrá intenta llevarse el balón ante Joselito y Esquerdinha. / lnfs

Los de Giustozzi pagan su mal arranque en la final de la Supercopa y se van de Guadalajara sin el título, que abraza el Barça, la bestia negra del equipo murciano

ANDRÉS CREMADES

ElPozo volvió anoche a perder otra final ante un rival, el Barça, que se ha convertido en su bestia negra. Fue un partido en el que ElPozo concedió mucho e incluso encajó goles de patio de colegio. Eso al final le penalizó, porque se pasó todo el encuentro por detrás ante un rival que le fue matando en cada acción.

Y es que el equipo de Giustozzi entró muy lento al choque, con una marcha o dos menos que el conjunto catalán. Así, cuando quiso darse cuenta, llevaba dos goles en contra. Giustozzi no sabía qué pasaba y, si lo sabía, no lo atajó a tiempo, pues Fede se convirtió en el mejor de su equipo, sacando balones que hubieran colocado un marcador que hubiera teñido la cara de rojo a más de uno. Con el 4-1 el Barcelona comenzó a dejarse llevar y ElPozo, con el portero-jugador, quiso arriesgar. Y en ese intercambio de golpes, el marcador se fue a un 4-3. El problema es que el encuentro estuvo marcado todo el tiempo por el mal inicio de los murcianos, que llegaron tarde al partido y quisieron solucionar todo a última hora, cediendo en la final de la Supercopa, el segundo título de la temporada tras el de la Intercontinental, que también se le escapa a los de Giustozzi.

Mal y descentrado comenzó ElPozo, como si siguiera en el calentamiento. Eso hizo que se encontrara con un Barça muy metido que presionó, fue más rápido en su juego y a los dos minutos ya marcó el primero, en una acción en la que Sergio Lozano sacó de banda y el cuero le llegó a un Joselito solo, que estableció el 1-0.

Las frases

Diego Giustozzi, entrenador de ElPozo
«No fallamos en la táctica, sino en la locura; las finales no se ganan a la heroica, sino con cabeza»
Andreu Plaza, entrenador del Barcelona
«La victoria ha sido justa; el equipo ha demostrado que quiere seguir ganando»

El equipo de la Ciudad Condal quería solucionar la final por la vía rápida. Ferrao ponía en aprietos a Fede, que respondía bien, sobre todo en una acción a bocajarro del jugador de Chapeco, que el valenciano sacó con unos reflejos increíbles. Diego Giustozzi no conseguía que su equipo se activase. Leo Santana, muy nervioso, apenas conseguía dar una a derechas. ElPozo se perdía en combinaciones interminables, con poco peligro sobre la meta de un Juanjo muy seguro.

Parecía que el equipo murciano conseguía ralentizar un tanto el partido, pero eso no lastró al conjunto de Andreu Plaza, que logró el 2-0 en el minuto cinco, en una combinación rápida de Adolfo que pasó sobre Dyego y este a Marcenio para que marcase por bajo. De nuevo la defensa de ElPozo se mostró lentísima. Las rotaciones eran de cuatro en cuatro, pero en eso el Barcelona también era mejor, sin complicarse atrás y terminando todas las acciones, para que la contra murciana no tuviese lugar.

4 BARCELONA

Juanjo, Aicardo, Joselito, Sergio Lozano y Ferrao. También jugaron Esquerdinha, Adolfo, Marcenio, Dyego, Daniel y Rivillos.

3 ELPOZO

Fede, Matteus, Andresito, Leo Santana y Álex. También jugaron Marc Tolrá, Fernando, Felipe Valerio, Paradinski, Darío y Alberto García.

Árbitros:
Rodrigo Miguel y Sánchez Molina (Comité Castellano-Manchego). DEe lo mejor del partido, una pareja que aspira a ser de las principales del fútbol sala nacional.
Goles:
1-0, minuto 2, Joselito. 2-0, minuto 5, Marcenio. 3-0, minuto 13, Esquerdinha. 3-1, minuto 19, Matteus. 4-1, minuto 24, Aicardo. 4-2, minuto 33, Pol Pacheco. 4-3, minuto 40, Andresito.
Incidencias:
Partido correspondiente a la final de la Supercopa de España de fútbol sala, disputado en el Pabellón Multiusos de Guadalajara con un lleno. En torno a los trescientos aficionados los que acudieron de Murcia a apoyar al equipo charcutero.

No era el encuentro del equipo de la camiseta del jamón, lento en las transiciones y, sobre todo, sin tensión. Una acción de Marc Tolrá con un disparo lejano que Aicardo desvió a córner animó un tanto a los de Giustozzi, que se estaban encontrando con una versión diferente de los azulgranas, pero los barcelonistas se habían reinventado y el equipo de Murcia parecía estar en plena pretemporada, muy lento y sin generar apenas peligro.

El argentino llevó el partido a un tiempo muerto, necesitaba ordenar a sus peones y que el equipo cambiase, que se hiciese algo diferente. Y, sobre todo, lo que necesitaba es que el equipo compitiese. El Barcelona se dejaba dominar, no quería el cuero, obligaba a ElPozo a llevar la iniciativa, pero era una iniciativa con poca mordiente. Los robos en la zona de transición se convirtieron en ocasiones claras para los barcelonistas. Así, Ferrao, Dyego y Esquerdinha lo intentaron. Más tarde, en una acción rápida que inició el ciezano Juanjo desde su portería, lanzó en largo y el pívot brasileño tocó de cabeza superando a un despistado Tolrá y a un expectante Fede.

Con el 3-0 todo se complicaba. El equipo de la capital del Segura solo se podía agarrar a que el Barcelona ya había cometido las cinco faltas y también a que el Barça se quedó tocado con una lesión de Esquerdinha, que tuvo que ser retirado en camilla y para ser llevado a un hospital de Guadalajara. ElPozo se metió en el partido en los últimos minutos, con más mordiente y más rapidez, logrando su primer tanto, un gol de Matteus que, de media tijera y en medio de una nube de jugadores, hizo el 3-1 con el que se llegó al descanso.

ElPozo intentó agitar el encuentro, necesitaba hacerlo, quería afrontar con más rapidez la defensa posicional de un Barcelona que seguía dejando el dominio a los murcianos. Andreu Plaza tenía claro lo que quería y cómo quería hacerlo. La presión a partir de la mitad de la pista se le atragantaba a un equipo como el de Giustozzi, que pidió a sus jugadores terminar las jugadas desde la frontal. No se podían perder balones, porque, a la contra, el Barça te mata, que fue lo que pasó en el minuto veinticuatro, tras un pase de Joselito para el gaditano Aicardo que, por bajo, anotaba el 4-1.

El partido estaba muerto, ya no podía ganarlo ElPozo: solo podía perderlo el FC Barcelona. Un Barça que se dejaba llevar, que solo necesitaba lo que las imprecisiones de ElPozo o los fallos de los murcianos le daban, para matar un encuentro que faltando dieciséis minutos estaba visto para sentencia. ElPozo no habría la lata, no conseguía generar ocasiones, y el Barcelona no quería más, solo que pasaran los minutos.

Cambio de tuerca

Giustozzi decidió cambiar, decidió inventar y dio entrada a un inédito Pol Pacheco y más protagonismo a Marc Tolrá. Pidió también a Fernan que asumiera la responsabilidad de tirar desde la media distancia. Y estuvo mucho mejor ElPozo en la fase final, sobre todo porque el Barça se sentía ganador. El equipo de Murcia estaba desbocado y buscando el gol, y lograba recobrar sensaciones con el segundo tanto, una asistencia de Marc Tolrá para Pol Pacheco que, a la media vuelta, ponía el cuero en el fondo de las mallas. Con Andresito como portero-jugador y arriesgando, porque ya no había nada que salvar, se produjeron muchas acciones de gol tanto en una portería como en otra. Al final, cuando faltaban cuarenta segundos, Andresito redujo a la mínima la ventaja del Barça haciendo el 4-3, pero ya el partido no dio para más y la Supercopa viaja a Barcelona. El primer título de la temporada tendra que esperar.

Once finales contra los azulgranas, once derrotas

Con la de anoche, ElPozo Murcia firma un bagaje de once finales perdidas contra el cuadro azulgrana de otras tantas disputadas, las tres últimas este mismo año, ante el rival que es su bestia negra. El conjunto murciano no encuentra la manera de imponerse al Barça en la pelea por los títulos y los números así lo atestiguan. ElPozo se presentaba en esta Supercopa habiendo perdido en las 10 finales que habían enfrentado a ambos conjuntos desde que se vieron por primera vez en una de ellas, la de la Copa de España que tuvo lugar en Segovia en 2011, en la que los azulgranas ganaron por 3-2, sin que los de Gisutozzi cambiasen la historia.