Alonso: «¿La Fórmula 1? Cuando coja aire quién sabe si volveré o no»

Fernando Alonso, durante unos entrenamientos en el desierto de Namibia. / EFE

El asturiano presentó en Madrid un videojuego y analizó un 2019 que pone a la par de sus 2005 y 2006, cuando se proclamó campeón de una F1 que, de momento, no echa de menos

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Fernando Alonso ha hecho una parada en Madrid antes de emprender su aventura en Marruecos, donde va a disputar el rally contra gigantes de los raids como Al Attiyah, Peterhansel o los también españoles Sainz y Roma. En el MSI Motor & Sport Institute, esa suerte de centro de alto rendimiento que ha montado Teo Martín en la capital, el asturiano ha ejercido de padrino de honor de un videojuego de coches, 'Grid', en el que aparece un Fórmula 1 que para Alonso es muy especial: el R26 con el que se proclamó bicampeón. Un elemento del que no se desprende, aunque en su horizonte inmediato hay más arena que asfalto.

Por enésima vez, Alonso insistió en que su vuelta al Gran Circo no está ni mucho menos presente. «No tengo planes a corto plazo para volver a la F1. La situación no ha cambiado mucho desde que el año pasado decidí salir de la burbuja y respirar un poco después de 18 años al máximo nivel», argumentó sobre su decisión de tomarse este 2019 con otra mente. «La F1 te exige dedicación total 300 días al año y ahora estoy respirando un poco fuera. Cuando coja un poco de aire quién sabe si volveré o no», dijo, sin aclarar si ese tiempo va a ser de un año, de dos o nunca. Y es que Alonso, si bien no acabó saturado, sí lo hizo de su exigencia. Y puso de ejemplo a dos Michael: Schumacher y Jordan.

«No hay ningún deportista que haga 18 años al máximo nivel rindiendo siempre al máximo durante toda su carrera. Hay tenistas que se pasan ocho meses sin competir, Michael Jordan dejó el baloncesto unos años, el mismo Schumacher paró unos años y volvió... Mis 18 años son récord y no es saturación, es necesidad de vivir un poco», explicó como argumento.

Toda una vida en la que no ha hecho otra cosa de dar vueltas a los circuitos, y que le ha convertido en leyenda del deporte, pero también en unos años en los que ha dejado de hacer otras cosas fuera de la competición. Pero, como la cabra tira al monte, Alonso se vio ante la oportunidad de desenterrar un viejo mito: ¿se puede ser un piloto total frente a los pilotos ultraespecializados en una única categoría?

«Quería aprovechar esa cualidad en otras categorías que siempre me habían llamado la atención e intentar cosas que era un poco de otra época. En los últimos 10 ó 20 años se ha profesionalizado todo para ser un buen piloto de monoplazas, de rally o de resistencia. A mí me gustaba el reto de ser un buen piloto de todo», señaló. Por eso ha competido en el WEC, donde ha acabado proclamándose campeón del mundo y ganador de las 24 horas de Le Mans dos años seguidos, y ahora va a por el Dakar. Un reto mayúsculo, y que supondrá un salto mucho mayor para él que el que dio de la Fórmula 1 los prototipos.

La F1 y los rallies, como el baloncesto y el golf

El reto para Alonso en el mundo de los raids le obliga a cambiar totalmente su manera de entender la conducción. En Marruecos tendrá su primera oportunidad de confirmar su candidatura, pero contar con Marc Coma a su lado es fundamental. «Marc ha demostrado no tener miedo. Yo a veces levanto el pie y él me dice 'tira, tira'. Tiene muchos kilómetros más que yo», señaló sobre su copiloto de lujo.

«Al tener cero experiencia en navegación, orientación, leer el terreno, son cosas que no he hecho en mi vida y que tengo que aprender a marchas forzadas, pero tengo un buen equipo a mi alrededor y al mejor copiloto posible. Poco a poco voy aprendiendo. Es un reto difícil, el Dakar es el rally más duro del mundo y yo no he hecho ningún rally, ni fácil ni difícil», recordó.

El cambio de mentalidad es absoluto. «En la F1 necesitas una conducción muy precisa, de perfeccionar cosas y pasar miles y miles de vuelta por la misma curva para ir ganando décima a décima de forma metódica. El Dakar es más salvaje. En cada kilómetro descubres trampas, zanjas, diferentes niveles de agarre... Tienes que ir continuamente actualizando el 'software' de la cabeza. Yo nací en los circuitos y es donde me encuentro más cómodo, en todo lo demás estoy un poco fuera de mí», señaló.

Después de esta corta visita a la capital española, Alonso pondrá rumbo a Marruecos junto a su amigo Sainz (padre), con quien comparten charlas cada dos o tres días. «El otro día hablamos del partido del Real Madrid», confesó. El raid preparatorio para el Dakar será su última prueba en un 2019 inolvidable. Tanto que lo pone a la par de sus históricos 2005 y 2006. «Seguramente soy mejor piloto ahora que hace un año». Quizá por eso no necesita de la Fórmula 1 para seguir haciendo historia.