Fútbol sala femenino

«Fue una sorpresa, pero era una buena oportunidad; no podía rechazar la oferta»

Andrea Lacrampe, nueva entrenadora del Roldán Fútbol Sala. / Roldán FS
Andrea Lacrampe, nueva entrenadora del Roldán Fútbol Sala. / Roldán FS

Jugadora hasta hace tres años, Andrea Lacrampe ha tomado las riendas del Roldán: «Me hacía ilusión entrenar al campeón de Europa»

JUAN A. CALVOMurcia

Tiene 32 años y hasta hace tres aún estaba jugando al fútbol sala. Fue campeona de Liga dos veces, ganó la Supercopa y la Copa Intercontinental de clubes y fue convocada en un par de ocasiones con la selección española femenina. Como entrenadora, estuvo tres años en el Hércules de San Vicente del Raspeig, en Alicante, con el que fue campeón provincial y estuvo dos años en Segunda División. Pero este verano a Andrea Lacrampe le ha cambiado la vida de forma radical, tras recibir una llamada del Roldán Fútbol Sala, equipo femenino de Primera, donde se le ofreció ser la entrenadora del que es el actual campeón de Europa. No se lo pensó dos veces y, a pesar de que la vida le iba a dar un giro de 180 grados, aceptó. Y por eso está ahora pasándose media jornada en la autopista para acudir cada día a los entrenamientos.

«Era un reto y me hacía ilusión entrenar al campeón de Europa. Hablamos y no tardamos mucho en llegar a un acuerdo. Y aquí estoy haciéndome cada día -sigue viviendo en Alicante- una porrada de kilómetros para estar con mis chicas en Torre Pacheco». En cuanto a los motivos para que el Roldán la fichara, Lacrampe explica que «fue una sorpresa que me llamaran, pero no podía rechazar la oferta, ya que significaba un paso muy importante en mi carrera como entrenadora».

No tuvo miedo, estaba segura de sus posibilidades y aceptó al momento. «No, no tuve ni la más mínima duda. Estaba segura de mí misma y, además, soy una persona ambiciosa», explica la entrenadora del Roldán. Y se puso al frente de una plantilla que ella misma define como «muy joven y con una enorme proyección. Es verdad que tengo muchas jugadoras nuevas, pero a todas les voy pedir trabajo y entrega en su desempeño en el equipo».

La entrenadora vive en Alicante, donde trabaja como profesora de educación física

Con Cris, su ayudante

Lacrampe no se ha llevado a Roldán a ninguna jugadora de su etapa alicantina. «Me encontré la plantilla hecha cuando vine, pero estoy muy contenta con el equipo. La única que ha venido conmigo es Cris, la segunda entrenadora, porque pienso que es importante tener cerca una persona de tu total confianza. Es una apuesta personal mía», explica.

La entrenadora no se pone límites en cuanto a las aspiraciones de su equipo en la próxima campaña. «La meta es llegar lo más alto que se pueda en cada competición. No voy a ponerme un techo ni a meternos presión. Vamos a luchar por cada torneo y a ganarlo, si es posible. El campeonato que estemos jugando en ese momento será el más importante y al que se le dará la prioridad. Pero ahora vamos a esperar dos o tres semanas a que el equipo despegue y se acoplen las jugadoras, antes de exigirles el máximo».

Lacrampe conoce bien a sus jugadoras. «Antes de venir aquí ya sabía de ellas; incluso, me había enfrentado a algunas. Además, he seguido su trayectoria y este verano he estado en Portugal viéndolas en el Campeonato Universitario, porque en el equipo había siete u ocho jugadoras del Roldán; así que tengo buena información de todas».

Además de como entrenadora, Andrea Lacrampe trabaja como maestra de educación física. «Tengo que hacerlo así porque en el fútbol sala femenino no se gana dinero, así que podríamos decir que soy semiprofesional. Vivo de mi trabajo y tengo una compensación por el kilometraje de cada día. Afortunadamente, puedo compatibilizar mi empleo con los entrenamientos del Roldán, pero no puedo vivir del fútbol sala».

Sobre lo que le espera, Lacrampe lo tiene claro: «Hay dos grupos. Por arriba están el Burela y el Atlético de Madrid, que se han repartido la Liga y la Copa en estas últimas temporadas. Y luego estamos el resto con mucha igualdad entre nosotras. Se puede decir que entre el tercero y el décimo la diferencia es mínima. Eso sí, nosotras no vamos a renunciar a nada».